Piden la suspensión de Venezuela como miembro de la OEA
La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) fue dominada por discusiones sobre la situación en Venezuela y una posible suspensión del gobierno de Caracas de la institución multilateral.
Cancilleres del hemisferio se reunieron ayer en la ciudad de Washington para participar de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que durante toda la jornada fue dominada por discusiones sobre la situación en Venezuela y una posible suspensión del gobierno de Caracas de la institución multilateral, aunque ya está gestionando su retiro.
La primera jornada de la asamblea, que contó con la participación de representantes de los 34 países miembros, entre ellos el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, incluyó también intervenciones sobre la crisis en Nicaragua.
El secretario General de la OEA, Luis Almagro, fue el encargado de dar comienzo a las sesiones con un discurso que hizo énfasis en la "libertad" y la "democracia" en la región, y llamó a "fortalecer los instrumentos y las variables" para defender la democracia como lo es la Carta Democrática Interamericana".
Sin mencionar a Venezuela en su breve intervención, Almagro aseguró que "cuando estamos dispuestos a celebrar elecciones con candidatos proscritos y presos políticos en las cárceles, no estamos creando democracia, la estamos vaciando de contenido y, lo que es peor, estamos vulnerando los derechos de los ciudadanos".
Uno de los primeros representantes en tomar la palabra fue Mike Pompeo, quien aseguró que no hay cambios en la política de Estados Unidos hacia Venezuela, "apoyo a los venezolanos y el regreso a la democracia", y llamó a la "suspensión" de Caracas de la institución.
"Esta suspensión no es un objetivo en sí mismo, pero mostraría que la OEA respalda las palabras con acciones", dijo el Secretario de Estado.
Estados Unidos junto con Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México y Perú son los siete países que presentaron el proyecto de resolución que llama a "aplicar" los mecanismos necesarios para "la preservación y la defensa de la democracia representativa".
Esto es dar comienzo a gestiones diplomáticas para "promover la normalización de la institucionalidad democrática" de un Estado miembro, y en caso de que estas acciones fueran "infructuosas" el país podría ser suspendido de la organización.
La aprobación de este documento necesita contar con 18 votos, algo que entre los pasillos de la OEA se da por logrado con el apoyo del Grupo de Lima más otros países. No obstante, de resultar el proyecto votado positivamente significaría la apertura a una nueva etapa de gestiones diplomáticas para avanzar con la posible suspensión que, entonces, requeriría de 24 votos, la mayoría de los dos tercios.
Ante este escenario, el canciller venezolano Jorge Arreaza dedicó la primera parte de la jornada a cruzar duramente a cada uno de sus pares que hicieron mención a la crisis en su país, y criticó además el hecho de que "el tema central" de la Asamblea General haya "derivado" en Venezuela y no en diferentes temáticas sobre la región.
Faurie discutió con su par de Caracas
El canciller Jorge Faurie mantuvo ayer un durísimo cruce con su par de Venezuela, Jorge Arreaza, tras pedir ante la Asamblea General de la OEA en Washington la suspensión de ese país como miembro del organismo, a partir de la aplicación de la Carta Democrática Interame-ricana.
El reclamo para sancionar al gobierno de Nicolás Maduro en el bloque de la OEA es impulsado por siete países (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Perú) y la aplicación de la Carta apunta a que se suspenda del organismo a los países que violen los procesos democráticos.
En su intervención ante los cancilleres del continente, Faurie remarcó que la crisis en Venezuela constituye "una amenaza para la estabilidad y seguridad regional", y sostuvo que "los países de la región no pueden ser indiferentes frente al sufrimiento de un pueblo hermano".
"La OEA no puede dejar de abordar la grave crisis que atraviesa Venezuela, tanto político-institucional como humanitaria", señaló el funcionario argentino, quien consideró que "frente a la ruptura del orden democrático, la OEA tiene un instrumento bien claro: la Carta Democrática Interamericana".
E insistió: "Debemos defender la democracia y el respeto de los derechos humanos en Venezuela mediante la aplicación de la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el fortalecimiento del sistema interamericano de protección de los derechos humanos".
La Asamblea de la OEA en la capital estadounidense fue presidida en esta ocasión por el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, y los debates se centraron en Venezuela.
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La primera jornada de la asamblea, que contó con la participación de representantes de los 34 países miembros, entre ellos el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, incluyó también intervenciones sobre la crisis en Nicaragua.
El secretario General de la OEA, Luis Almagro, fue el encargado de dar comienzo a las sesiones con un discurso que hizo énfasis en la "libertad" y la "democracia" en la región, y llamó a "fortalecer los instrumentos y las variables" para defender la democracia como lo es la Carta Democrática Interamericana".
Sin mencionar a Venezuela en su breve intervención, Almagro aseguró que "cuando estamos dispuestos a celebrar elecciones con candidatos proscritos y presos políticos en las cárceles, no estamos creando democracia, la estamos vaciando de contenido y, lo que es peor, estamos vulnerando los derechos de los ciudadanos".
Uno de los primeros representantes en tomar la palabra fue Mike Pompeo, quien aseguró que no hay cambios en la política de Estados Unidos hacia Venezuela, "apoyo a los venezolanos y el regreso a la democracia", y llamó a la "suspensión" de Caracas de la institución.
"Esta suspensión no es un objetivo en sí mismo, pero mostraría que la OEA respalda las palabras con acciones", dijo el Secretario de Estado.
Estados Unidos junto con Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México y Perú son los siete países que presentaron el proyecto de resolución que llama a "aplicar" los mecanismos necesarios para "la preservación y la defensa de la democracia representativa".
Esto es dar comienzo a gestiones diplomáticas para "promover la normalización de la institucionalidad democrática" de un Estado miembro, y en caso de que estas acciones fueran "infructuosas" el país podría ser suspendido de la organización.
La aprobación de este documento necesita contar con 18 votos, algo que entre los pasillos de la OEA se da por logrado con el apoyo del Grupo de Lima más otros países. No obstante, de resultar el proyecto votado positivamente significaría la apertura a una nueva etapa de gestiones diplomáticas para avanzar con la posible suspensión que, entonces, requeriría de 24 votos, la mayoría de los dos tercios.
Ante este escenario, el canciller venezolano Jorge Arreaza dedicó la primera parte de la jornada a cruzar duramente a cada uno de sus pares que hicieron mención a la crisis en su país, y criticó además el hecho de que "el tema central" de la Asamblea General haya "derivado" en Venezuela y no en diferentes temáticas sobre la región.
Faurie discutió con su par de Caracas
El canciller Jorge Faurie mantuvo ayer un durísimo cruce con su par de Venezuela, Jorge Arreaza, tras pedir ante la Asamblea General de la OEA en Washington la suspensión de ese país como miembro del organismo, a partir de la aplicación de la Carta Democrática Interame-ricana.
El reclamo para sancionar al gobierno de Nicolás Maduro en el bloque de la OEA es impulsado por siete países (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Perú) y la aplicación de la Carta apunta a que se suspenda del organismo a los países que violen los procesos democráticos.
En su intervención ante los cancilleres del continente, Faurie remarcó que la crisis en Venezuela constituye "una amenaza para la estabilidad y seguridad regional", y sostuvo que "los países de la región no pueden ser indiferentes frente al sufrimiento de un pueblo hermano".
"La OEA no puede dejar de abordar la grave crisis que atraviesa Venezuela, tanto político-institucional como humanitaria", señaló el funcionario argentino, quien consideró que "frente a la ruptura del orden democrático, la OEA tiene un instrumento bien claro: la Carta Democrática Interamericana".
E insistió: "Debemos defender la democracia y el respeto de los derechos humanos en Venezuela mediante la aplicación de la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el fortalecimiento del sistema interamericano de protección de los derechos humanos".
La Asamblea de la OEA en la capital estadounidense fue presidida en esta ocasión por el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, y los debates se centraron en Venezuela.