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La emergencia wichí por dentro

El primer intendente originario de la historia en Salta, Rojelio Nerón, contó detalles de lo que viven sus comunidades en la provincia del norte. "Estos muertos son por falta de atención", lanzó. El macrismo quitó pensiones a niñas y niños discapacitados y desnutridos. Hay más de una veintena de chicos en riesgo de vida.
 
La situación de extrema pobreza y carencias sanitarias de las comunidades wichís en Salta no es nueva, pero estalló en las últimas semanas con la muerte de varios niños y niñas. Desde el seno de las comunidades, la voz del intendente de Santa Victoria Este, Rojelio Nerón, primer intendente originario de la historia, se alza para pedir por ayuda urgente. “Estos muertos son por falta de atención”, afirmó Nerón sin dudar en este informe especial realizado por el portal Marca Informativa.

“Como originario no me da vergüenza ser pobre, pero quisiera que mi gobernador o los ministros, también a nivel nacional, sepan que hay originarios que están sufriendo”, expresó el intendente wichí. Las imágenes que llegan de las comunidades son estremecedoras: cientos y cientos de personas que dependen pura y exclusivamente de la escasísima ayuda estatal para sobrevivir, luego de que el agronegocio arrasara con sus tierras y contaminara las aguas de los ríos que utilizaban para su supervivencia.

Antonio Villa, secretario de Relaciones Institucionales del municipio, reveló que hay 21 niños y niñas en riesgo de vida: “Esto es producto de lo que dejo el gobierno pasado, que ante la terrible inflación que hubo y la escasez de alimentos las comunidades se ven impedidas de poder llevar alimentos a sus hogares”. Además, aseguró que influyó mucho el abandono del consumo de leche en la región, ya que “a veces la plata no alcanza para cubrir ni una semana de alimentación”. Según indicó Villa, los originarios deben elegir entre consumir un litro de leche o tres paquetes de arroz.

El otro gran problema es la falta de acceso a los servicios básicos y al agua potable: “Estamos en el siglo XXI y se sigue tomando agua de pozos y cañadas”. El intendente Nerón agregó que “el monte cada vez está más seco: tenemos cuatro meses que llueve y después ya no tenemos agua”.



La crueldad estatal



El señalamiento de Villa al gobierno anterior tiene algunas pruebas concretas. Niños y niñas de las comunidades que son discapacitados gozaban de la pensión que entrega el Estado. Durante el macrismo esas pensiones se recortaron y muchos de esos menores, cuyas familias hoy ya no cuentan con ese ingreso, se encuentran en situación de desnutrición.

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