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Tras 10 meses de espera por mejores precios, el etanol frenará la entrega

Mientras aguardan que se aplique algún ajuste en los valores de su producción, congelados desde diciembre, las empresas anunciaron que cortarán los despachos. Hace meses que advierten por una crisis fuerte en el sector

La industria del etanol dará un nuevo paso hacia atrás hoy, cuando las plantas productoras a base de maíz comiencen a frenar los despachos a la espera de un nuevo precio que demoró en llegar ya 10 meses. Desde comienzos de diciembre de 2019 reciben los $ 29,80 por cada litro que entregan a las petroleras. Y más allá de que eso es un piso sobre el que deben negociar las partes -así lo dispuso la Nación el año pasado- el poderío de YPF en el mercado de combustibles hizo que casi operara como un valor estancado hasta aquí.

Lo que piden las empresas de biocombustibles, tomando tanto etanoleras como productoras de biodiesel, es que se actualice ese valor mínimo que, según la normativa vigente, debe ajustarse mensualmente. En un principio era en base a una fórmula polinómica que establecía a comienzos de cada mes cuánto le debían pagar las petroleras a las industrias de biocombustibles, y luego se abandonó ese mecanismo para pasar a un esquema en el que la Secretaría de Energía establece cuál es el valor, de manera más arbitraria. Finalmente, desde diciembre, no operó ni una ni otra y la industria comenzó a desplomarse en una crisis porque sus ingresos se congelaron y sus costos continuaron subiendo, algunos al ritmo inflacionario y otros por encima, como el caso del maíz para el etanol que se elabora a partir de ese cereal.

Lo cierto es que desde diciembre, la industria de combustibles renovables se encuentra ante la disyuntiva de una necesidad financiera que las obliga a despachar para tener circulación e ingresos, y por el otro lado un jaque económico porque cuanto más despachan peor es el resultado de sus cuentas, dado que insisten en que están sobre un trabajo a pérdida que las pone en camino de quebranto. Pero siguieron entregando a las petroleras, que cada vez más comenzaron a unir su estrategia a la de YPF, que tiene un claro dominio del mercado y fija condiciones, generalmente en contra de los intereses de los biocombustibles.

Por eso desde hoy darán un giro buscando también que el Gobierno revise su inacción. Pasaron los meses y la Secretaría de Energía fue lo más parecido a un despacho cerrado, deshabitado. Incluso fue una de las áreas que ya sufrieron un cambio de titular, aunque por ahora no hay noticias de la nueva conformación, ahora liderada por alguien que viene de Neuquén y tiene su perfil más atado a los hidrocarburos como Darío Martínez.

Por eso las etanoleras de maíz dejarán de entregar producción desde hoy, a la espera de una recomposición de precios que tuvo mucho de rumor en las últimas semanas pero que finalmente nunca se produjo. Incluso los surtidores sufrieron ya dos incrementos en agosto y septiembre y nada de eso se trasladó a los biocombustibles. Al interior de la Secretaría circuló incluso un borrador con una suba del 20% para compensar 10 meses de congelamiento. Pero no pasó del papel.

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