“El Pozo” de barrio Almirante Brown es su casa, pero Daniel Bachanini resalta que “tiene un plus para el jugador de River Plate. Es nuestra cancha, y aún hoy los chicos quieren jugar a muerte allí”.

“El sentimiento por esa cancha es especial. A todos nos molesta que la pelota pique mal, pero a esa porquería de cancha la amamos. Me gustaría verla con césped, pareja, y que vean los pibes esa cancha que nosotros conocimos”, explica.

Agrega que “yo vi la maqueta con ‘El Pozo’ rodeado de los cuatro lados de plateas. Ese proyecto nunca terminó, pero como el campo de juego está en un pozo, en esa cancha en cualquier sector se ve bien, con panorama. En su época era espectacular”.

Hay ofertas por esas tierras que quedaron en un sector privilegiado. Al respecto “Bacha” sostuvo que “hay que estar abierto al crecimiento y a la realidad. En un momento se habló de una fusión Sarmiento, Unión Central y Sparta. No faltó mucho para que diera. Ahora leí que Gattario (presidente de Unión Central) volvió a hablar de alianza, y me parece bien”.

Está a favor de fortalecer la estructura deportiva de la ciudad. “No me parece descabellado una fusión. Los sentimientos van a seguir intactos, y los deportistas van a tener mejores infraestructuras. Hay que modernizarse para que los chicos tengan algo como la gente. Yo jugué en James Craik y tenía mejor cancha que la mayoría de los clubes de Villa María, y en los últimos años Ticino, Yrigoyen, Alem han crecido mucho”.

Agrega que “es difícil la realidad de los clubes en Villa María, porque en la región han mejorado. En la ciudad Central Argentino, River Plate, Sarmiento tienen canchas que están igual hace años, y Unión no tiene cancha. Alumni hizo un predio, y Argentino no la pudo cerrar. Es difícil la situación”.

Estimó que “para que la gente vuelva a la cancha, hay que ofrecerle comodidad. En las finales va mucha gente, pero a la Plaza. En el resto del año el panorama es desolador. He visto poca gente en los diferentes deportes en Villa María, somos medio reacios”.

Recuerda que “Alumni llenó la cancha en los 80, pero luego le costó. Me tocó enfrentar a esos jugadores de Alumni y fue un orgullo medirse con Molina, Rapetti, Cáceres, Formía, Beltramo. Había buen fútbol en la ciudad. En Playosa estaban Bustamante, Crescimbeni, Aimar; en Alem ‘Lungo’ Abate Daga, ‘Mono’ Mazzini, Schibli”.

“Les hablo a mis hijos de ellos, y me dirán lo mismo que yo pensaba cuando me hablaba mi viejo de Pedernera, Di Stéfano y Labruna. Me estoy poniendo viejo”, dice.

Precisa que “me gustó dirigir a mis hijos, pero eran uno más. Santi se cortó los ligamentos en Yrigoyen, cuando tenía que volver a Belgrano, y no rehabilitó bien. No jugó más. Los dos jugaron en River Plate, y Jacobo atajó en varios lugares: Yrigoyen, Universitario”.

Resalta que “como DT me quedó una espina en Yrigoyen. Teníamos buen equipo, pero quedamos afuera por 1 punto. El ‘Gallego’ Vicario se portó muy bien, y también compartí con Germán Vicario, que me pareció un tipo muy noble, y es el mejor DT de los últimos años. Lo ha demostrado. Sabe y trabaja”.

¿Quién era esa extraña dama?

Daniel Bachanini recuerda que “el jugador es muy bicho, te come. Pero es el único que sabe cuánto le deja un DT, porque el periodista, el hincha y el dirigente evalúa el partido, pero no sabe cuánto le enseña un DT al jugador”.

Apunta que “en la Liga es todo muy a pulmón. A los chicos los dejan como en una guardería y el papá se va a jugar a AFUCO. La pasión se está perdiendo”.

“Antes íbamos a jugar gratis los torneos Provinciales o Regionales. Viajábamos muchas horas, y no nos goleaba nadie. Con Alumni en el ‘91 fue dudoso. Nos echaron a ‘Cuisa’ Berterame, pero el uruguayo Da Silva y ‘Tatalo’ Giovanardi se dieron cada piña”, dice.

“Una vez concentramos en un hotel en Huinca Renancó, que era de la madre de los periodistas Marchini. Giovanardi se puso una peluca, se disfrazó de mujer, y la señora lo quería echar porque no aceptaba mujeres”, expresa.