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"Todavía me piden que vuelva"

Recalca: "Tengo 11 trofeos, 1 plaqueta y 1 medalla como goleador"

Diego Marín y su señora, Angélica, disfrutan del domingo junto con sus dos hijas: Malena (11 años) y Valentina (7). Esperan su tercer hijo y el goleador afirma: “Si es varón o nena ya no me interesa. Antes soñaba con un varón futbolista, pero mis dos hijas son tan buenas que me enamoraron”.

Hoy es ayudante de campo de Maximiliano Burello y DT de la Reserva de Hipólito Yrigoyen, pero resalta: “Aún no me preparé para ser técnico. Sólo ayudo a un amigo que es un gran técnico y se esmera por progresar día a día”.

Reconoce: “Es difícil dejar de jugar, pero tuve una lesión en mi rodilla y prioricé cuidar mi trabajo. Ganas tengo. Creo que hoy podría jugar con 42 años, pero por los roces con los defensores me perdería algunos partidos y no tendría continuidad como antes, que jugaba de punta a punta”.

Señala: “Belgrano me llevó en agosto de 1999. Hice un par de goles en el primer partido, pero me costó la adaptación. Volví para jugar con Defensores de Arroyo Cabral y ya me quedé”.

También precisa sobre su paso por los distintos equipos: “Con Alem jugué un Torneo Provincial inolvidable; en Yrigoyen, estuve en un equipo que pasó varias etapas en el Argentino B; pasé por Acción Juvenil, con el que perdimos una final, y en Universitario, que tenía un gran equipo; también, en Central Argentino y en Atlético Ticino antes de despedirme en Colón”.

Resalta: “Yrigoyen nos gana en 1997 el pasaje al Argentino B. Me llevan a un plantel que se preparó muy bien, que le ganó a Sportivo Belgrano, Roncedo y Huracán de Laboulaye. Yo me fui de viaje de estudios y no pude continuar, pero ellos avanzaron 2 fases más”.

“Ese equipo del Chacho Peñaloza ya demostró que podíamos jugar torneos superiores con los jugadores locales. Luego me tocó jugar un Provincial con Colón, que siempre priorizaba los torneos locales. También jugué con Fray Nicasio Gutiérrez, que perdió en cuartos con Complejo de Posse, y con Alem, que cayó en semifinales con Acción Juvenil”, remarca.

Destaca: “Ese plantel de Yrigoyen tenía a Rimunda y una selección de la Liga. Trabajó muy bien y, aunque dicen que faltó plata, me gustó ver que se está a la altura cuando se hacen las cosas bien”.

Afirma: “Alem y Rivadavia también demostraron que no sólo Alumni podía prepararse para otro nivel. Remarco lo de Yrigoyen, porque sé el esfuerzo que hicieron los jugadores desde lo físico y con un cuerpo técnico local”.

Alem tenía todo para ganar ese Provincial que jugué, pero explotó una bomba, nos suspendieron Plaza Ocampo y Acción Juvenil nos ganó 4-3 y 2-1 en las semifinales en Deheza y Cabrera Alem tenía todo para ganar ese Provincial que jugué, pero explotó una bomba, nos suspendieron Plaza Ocampo y Acción Juvenil nos ganó 4-3 y 2-1 en las semifinales en Deheza y Cabrera

“Con Universitario y Acción Juvenil hice buenos partidos, pero no me sentí bien. En la ‘U’ no rendí y en Deheza no me cumplieron. Me tocó perder la final con Toro”.

Explica: “En Colón jugué un solo Provincial. Me hubiese gustado jugar otros, pero la dirigencia hacía el esfuerzo en la Liga”.

Indica: “El dirigente siempre defiende el esfuerzo que hace en un club. Yo para el seleccionado de la Liga tuve problemas para ir desde el Sub-17. Lo entendía”.

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“Nunca fui el que más ganaba”

Marín recalca: “Nunca fui el que más plata ganaba. A mí me gusta jugar al fútbol. No me interesaba que otros ganaran más. Algunos compañeros me decían que pidiera más, pero yo les decía que yo sólo quería jugar con ellos. Exigía que me cumplan lo pactado”.

Con respecto a sus 11 torneos como goleador, dice: “Tengo una medalla, una plaqueta y 9 trofeos”.

Subraya también: “En el Centenario de la Liga me dieron un premio como mejor jugador. Fue muy lindo, porque que me eligieron todos los clubes. Me emocionó porque el mismo día de la cena me dijo Leo Ambrosino y me dijo que no podía faltar. Llegué tarde con mi mujer y mi hija y no sabía ni dónde sentarme. Oscar Vicario me invitó a su mesa. Fue lindo”.

Puntualiza: “Cuando algo no me gustaba en un club, me pasó que me pregunté: ‘¿Por qué vine?’ Pero nunca me guardé nada”.

Aclara: “En Yrigoyen me trataron muy bien los 4 años. Me dolió no poder ganar un título, pero el recuerdo es muy grato”.

También sufrió la ingratitud: “En Colón la gente sabe lo que amo al club. Un par de dirigentes dijeron que sospechaban de mí en la final que perdimos con Rivadavia. Nunca me lo dijeron, pero me lo hicieron sentir. Yo ya había ganado 3 títulos y gané 2 títulos más. Pero nunca va a cerrarme esa herida”.

“Era una final soñada y aún hoy me duele haberla perdido. No sé qué les pasó a esos dirigentes, pero me hicieron daño. Seguí en el club, porque mis compañeros y la gente jamás dudaron de mí”, enfatiza.