A raíz de la visibilización de la red de pedofilia integrada por el (ex) productor de Gran Hermano, Marcelo Corazza, un joven de 30 años denunció que mantuvo una relación con un hombre de 32 años, él siendo un menor, además, días atrás un docente de Villa María fue detenido sospechado por casos de tocamientos y violencia hacia estudiantes de una institución local.
Es en ese marco que este medio se propuso conocer cómo abordar el tema desde el ámbito de la salud mental, la prevención y el acompañamiento profesional, situaciones de abuso sexual infantil, tema que hasta hace unos años estuvo invisibilizado y con el tratamiento mediático de los últimos días sacó de foco lo central. El abuso sexual atraviesa la vida de la persona para siempre y en el plano psicológico estos hechos no prescriben.
La psicóloga Florencia Spanghero (MP: 12.103) e integrante del Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba, delegación Villa María, especializada en el tratamiento terapéutico con menores, reflexionó sobre ello y dejó algunos conceptos para las familias y/o tutores de menores.
“La cuestión del abuso sexual infantil o una cuestión que implique a niño, niña o adolescente, en términos de prevención es fundamental la Educación Sexual Integral (ESI). No desde una mirada política, sino aclarando cuáles son los conceptos fundamentales de esto como el respeto por el propio cuerpo; el respeto por el cuerpo de un compañero; la no invasión y si yo no quiero que alguien toque una determinada parte de mi cuerpo (así sea higienizándome) poder marcar un límite necesario y saludable para ese niño” comenzó relatando la profesional sobre las diferentes estrategias que es necesario plantear en la prevención.
También hizo hincapié en la importancia de trabajar con las infancias y la desarticulación de la dinámica del silencio, “muchas veces los adultos a través de juegos le prometen una golosina (algunas veces sin malas intenciones), pero es una dinámica que se observa a menudo en los niños y que está muy instaurada de proponer algo a cambio de un secreto. Hay que desarmar la dinámica de lo que no se dice” dijo y aclaró que para ello hay que crear un ambiente seguro para la persona que habla más allá de la edad en la que sucede la situación.
Abuso sexual
La psicóloga explicó que lo primero que surge cuando una persona manifiesta una situación de abuso sexual o incluso de acoso (muchas veces se minimizan situaciones de violencia sexual en menores que no llegan a ser un abuso pero sí son un acoso)“lo fundamental es que pueda ser escuchado. Cuando puede hablar en relación a cualquiera de estas dos situaciones lo primero es una sensación de imposible. Es imposible que suceda, si esa persona tiene un trabajo, si tiene un cargo de jerarquía” manifestó y destacó que el abuso es transversal y traspasa la edad y los vínculos, los contextos que se vivencian. “Por su puesto que también hay que tener en cuenta las circunstancias. No es lo mismo un abuso que se da desde un familiar directo a uno que se da eventualmente con un desconocido, un abuso que se dio de manera crónica y sostenida a uno que sucedió esporádicamente en una determinada circunstancia, momento o lugar. Son particularidades que hacen a la gravedad de la situación” expresó Spanghero y valoró la iniciativa de poner el tema en la agenda desde la mirada profesional.
La psicóloga referenció una cuestión que se debatió en los últimos días en relación a la edad en la que un menor puede otorgar el consentimiento o no a un acto sexual, (el Código Penal Argentino considera que una persona no puede brindar su consentimiento para tener relaciones sexuales si tiene menos de 16 años), desde un punto de vista clínico, el abuso sexual infantil es un acto sexual que se le impone a un niño, niña o adolescente, donde se evalúa que el desarrollo afectivo y cognitivo es insuficiente “no está en condiciones de comprender cuál es el acto que se está llevando a cabo” indicó y agregó: “Por tanto no puede aportar el consentimiento. Un niño, niña o adolescente no comprende la naturaleza del acto, como sí un adulto” planteó.
“Por eso, más allá de una edad cronológica, es muy limitado circunscribirlo a los 12, 13 o 14 años. El punto tiene que ver en que esa situación surge y que si este niño, niña o adolescente tiene las capacidades de comprender lo que está ocurriendo” manifestó y destacó que muchos abusos sexuales ocurren en personas adultas que están en pareja. “Parece que la cuestión del consentimiento vale solamente para una relación eventual. Pero hay mucha violencia sexual que ocurre estando en pareja y no necesariamente son episodios menores. Hay situaciones de personas adultas que pueden narrar hechos de abuso con personas que han tenido un vínculo afectivo” explicó.
ESI
La implementación de la Educación Sexual Infantil (ESI) en los colegios permitió que cantidad de niñeces hablaran y fueran escuchados, de hecho mañana, padres y madres autoconvocados se manifestarán para manifestar a viva voz “Con mis hijos no te metas”, por al menos diez denuncias relacionadas a delitos sexuales y violencia hacia menores por parte de un docente de escuela primaria.
“Creo que es una conquista de los últimos tiempos, a diferencia de mi infancia o la que otro adulto ha podido tener. Estas cosas probablemente no se hablaban y eran temas más tabú, incluso de la sexualidad infantil misma y no con una connotación negativa, me refiero al juego exploratorio de cualquier niño entre los 3 y los 5 años. Hoy en día es una herramienta de prevención y apunta a las herramientas que nos da para poder hablar de los niños, niñas y adolescentes de estas situaciones. Por suerte hay muchos cuentos y materiales a los que se puede recurrir y son muy lúdicos e interesantes para explicarlo y abordar los límites del respeto hacia otros niños, desde los adultos hacia los menores” declaró y al mismo tiempo comentó que es algo que todavía queda pendiente y falta profundizar aún más.
Apoyo terapéutico
No hay estadísticas que lo avalen, pero gran número de personas silencian los ataques, por ello, la profesional de la salud mental acentuó la necesidad de recurrir a un apoyo terapéutico. “Es fundamental, sobre todo por la angustia y por el lugar de imposibilidad en el que nos deja un abuso sexual. Muchas veces cuando la familia o ser querido se entera del hecho, se queda en un lugar de nulidad sin poder responder, es un mecanismo de defensa que se activa como la negación (es lo que más aparece). Por ello es muy pertinente hacer una valoración teniendo en cuenta la edad de ese menor, la circunstancia en la que se dio, si hay síntomas o no” declaró y ponderó la escucha activa de los equipos docentes en las instituciones educativas ya que son actores claves para determinar lo que le está ocurriendo al menor.
En este punto, la profesional en psicología infantil dejó los principales signos y sintomatologías que muchas veces surgen. “Puede haber un retroceso en el lenguaje, retroceso en el control de esfínteres o desregulación (enuresis o encopresis), puede haber retroceso en la lecto escritura si el niño es muy chiquito, pesadillas, el estado de alerta constante que tiene que ver cuando el niño no puede dormir por lo que podría llegar a pasar, entonces hay menores que se duermen sentados en el banco de la escuela” relató. “Hay que estar atentos a los distintos aspectos y no hacer una valoración unilateral, sino con la familia, la escuela, el deporte al que asiste, si va a algún taller, si asiste a algún grupo de pares. Valoración en casos donde hay indicadores y no algo concreto” sostuvo Florencia.
El abuso sexual siempre es en desigualdad de condiciones (diferencia de edad, clase social, entorno de escucha), “por eso muchas veces las personas que atraviesan un abuso sexual no pueden narrar el hecho completo o pueden plantearlo como una situación que pasó pero no con exactitud, fecha, día y hora. Muchas veces sucede primero a través del síntoma y uno va haciendo una pesquisa y una valoración para después llegar a qué fue lo que pasó. Esto sobre todo en niños chiquitos” culminó la psicóloga infantil en diálogo con este matutino.

