La indignación popular que giró en torno al reciente femicidio de Agostina en Córdoba, sumado al malestar que ya venía desde enero por la muerte de Delfina, hizo que el grito se multiplique en las calles de la ciudad (la convocatoria fue al menos ocho veces mayor que la del año pasado.).
Oportunamente, la Asamblea Transfeminista de Villa María y Villa Nueva, grupo que organizó la marcha, le otorgó a la mamá de Delfina, Eliana Becerra (foto), el primer lugar en la columna de cabecera.
“Fue previsible”
Al tomar la palabra, la mamá de la joven de 22 años, quien fuera asesinada a principios de este año, hecho por el cual se encuentra detenido Tomás Ariel Mulinetti, se mostró agradecida con cada una de las presentes.
Acto seguido, dejó una breve reflexión en torno a su caso, haciendo ver que el lamentable desenlace de su hija se pudo haber evitado.
“Yo sí tuve respuestas de la Justicia, pero a mí no me van a devolver a Delfina”, lanzó ante la multitud, y sumó: "Nadie hizo nada con todas las acusaciones que tenía el imputado”.
Luego, insistió: "Esto fue previsible, este tipo dio un montón de alertas y nadie hizo nada”.
“Cuando dicen que algo anda mal en la escuela, es porque algo anda mal en la casa. Que no haya más Delfinas, ni Agostinas, ni ninguna”, cerró.
Eliana Becerra, mamá de Delfina Aimino.
“Volvemos con bronca”
En el prólogo de la movilización, la asamblea organizadora dio lectura a un comunicado, escrito que apuntó tanto a la Justicia como al Estado, en todos sus ámbitos.
“Volvemos a la plaza. Volvemos con bronca. Volvemos porque once años después del primer grito colectivo, seguimos poniendo el cuerpo frente a una violencia que no cede, y frente a un Estado que retrocede en materia de protección”, abrió el mensaje, leído por estudiantes, jóvenes y referentes locales.
“Hoy, 3 de junio, nos encontramos una vez más para decir que la violencia de género no es un problema privado, no es una tragedia individual: es político, es estructural, y tiene responsables”, se agregó.
El documento también puso el foco en el caso de Agostina Vega. “A sus 14 años, fue asesinada por un hombre que tenía antecedentes penales por privación ilegítima de la libertad de una mujer. Un hombre que el sistema conocía y no detuvo a tiempo. La policía demoró en tomar la denuncia de su madre. Cuando los vecinos y la familia salieron a repudiar el accionar policial y judicial fueron reprimidos. Eso es lo que este Estado llama justicia. Eso es lo que nosotras llamamos impunidad”, se gritó.
“Agostina no es un caso aislado. En Córdoba hay más chicas desaparecidas. Los femicidios, lesbicidios, travesticidios y crímenes de odio que dejaron de investigarse siguen sin respuesta. Las causas se archivan, las familias esperan, y los responsables institucionales no rinden cuentas ante nadie”, se dijo en otro fragmento del comunicado.
“Volvemos a la plaza porque la rabia no alcanza si no se organiza. Volvemos con nombres bordados, con carteles, con la voz de todas las que siguen y la memoria de las que no están: son 3205 vecinas, amigas, hermanas, compañeras que nos faltan en estos 11 años”, se escuchó también.
La marcha se dirigió hacia Tribunales (foto) y luego volvió al punto de inicio.