El peor final. El cuerpo de Norberto Gallo, el piloto del avión fumigador que desapareció el miércoles por la tarde tras despegar del aeroclub de Tilisarao con destino a Quines, fue encontrado sin vida dentro de la cabina.
A media mañana de ayer, el ministro de Gobierno, Carlos Massei, confirmó la lamentable noticia, aunque la patrulla de rescate integrada por una 30 personas recién pudo arribar al lugar en horas de la tarde, por las condiciones climáticas imperantes en la zona donde precipitó el avión fumigador del piloto de Laboulaye.
El avión Weatherly matrícula LV-BZB en que viajaba Gallo se precipitó en cercanías del dique La Huertita, en el departamento San Martín, en una zona montañosa de muy difícil acceso.
El hombre, de 64 años, se dedicaba a tareas de fumigación aérea y se dirigía a realizar dicho trabajo en un campo de Quines cuando fue sorprendido por una fuerte tormenta.
El jueves por la tarde, una avioneta de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (Eana) divisó desde unos cuatro mil metros de altura a la aeronave estrellada en un barranco o quebrada, partida en al menos tres partes.
A partir de esta información, ayer a la madrugada se conformó la patrulla de rescate, integrada por unas 30 personas, entre integrantes de la Policia de Seguridad Aeroportuaria, bomberos voluntarios de la zona, bomberos de la Policía San Luis, y una comitiva del Programa de Búsqueda de Aeronave y Policia Federal.
Desde la Policía de San Luis se informó que dos helicópteros estaban preparados para el despegue en el Aeropuerto de San Luis, uno del Ejército Argentino y el otro de la Policia Federal, pero que la tarea se retrasó porque las condiciones eran desfavorables por los vientos y pozos de aire.
Los brigadistas recién pudieron llegar al lugar a mediatarde, cuando confirmaron que Gallo se encontraba sin vida en el interior de la cabina del aeroaplicador.
El avión estaba quebrado en tres partes sobre un terreno montañoso al que sólo se puede acceder a pie, a caballo o por helicóptero.
Entre las hipótesis que podrían dar sustento a las causas del siniestro se barajan tres alternativas: el piloto pudo haber sufrido una descompensación, algún desperfecto en la aeronave, o bien, por las condiciones climáticas reinantes.
Esta última se plantea como la causa más fuerte en función de que en esos momentos se desataba un temporal por la zona, lo que pudo haber llevado a Gallo a buscar un camino rural donde poder aterrizar y encontrarse con el cordón serrano.
Las pericias de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil serán clave para dilucidar todas las dudas, sumado a las pericias forenses que se realizarán al cuerpo de Gallo.
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El avión Weatherly matrícula LV-BZB en que viajaba Gallo se precipitó en cercanías del dique La Huertita, en el departamento San Martín, en una zona montañosa de muy difícil acceso.
El hombre, de 64 años, se dedicaba a tareas de fumigación aérea y se dirigía a realizar dicho trabajo en un campo de Quines cuando fue sorprendido por una fuerte tormenta.
El jueves por la tarde, una avioneta de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (Eana) divisó desde unos cuatro mil metros de altura a la aeronave estrellada en un barranco o quebrada, partida en al menos tres partes.
A partir de esta información, ayer a la madrugada se conformó la patrulla de rescate, integrada por unas 30 personas, entre integrantes de la Policia de Seguridad Aeroportuaria, bomberos voluntarios de la zona, bomberos de la Policía San Luis, y una comitiva del Programa de Búsqueda de Aeronave y Policia Federal.
Desde la Policía de San Luis se informó que dos helicópteros estaban preparados para el despegue en el Aeropuerto de San Luis, uno del Ejército Argentino y el otro de la Policia Federal, pero que la tarea se retrasó porque las condiciones eran desfavorables por los vientos y pozos de aire.
Los brigadistas recién pudieron llegar al lugar a mediatarde, cuando confirmaron que Gallo se encontraba sin vida en el interior de la cabina del aeroaplicador.
El avión estaba quebrado en tres partes sobre un terreno montañoso al que sólo se puede acceder a pie, a caballo o por helicóptero.
Entre las hipótesis que podrían dar sustento a las causas del siniestro se barajan tres alternativas: el piloto pudo haber sufrido una descompensación, algún desperfecto en la aeronave, o bien, por las condiciones climáticas reinantes.
Esta última se plantea como la causa más fuerte en función de que en esos momentos se desataba un temporal por la zona, lo que pudo haber llevado a Gallo a buscar un camino rural donde poder aterrizar y encontrarse con el cordón serrano.
Las pericias de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil serán clave para dilucidar todas las dudas, sumado a las pericias forenses que se realizarán al cuerpo de Gallo.

