Los datos sobre el accidente no eran muchos. Se sabía que la siesta mostraba su cara bajo el calor espeso del sábado. Poco después de las tres de la tarde —muy poco después—, la Policía llegó a Marcelo T. de Alvear 1834 —prolongación de bulevar—, en barrio Industrial. La escena era reciente: todavía no podían saberse las causas. Pero la Departamental General San Martín informó lo que, habitualmente, se puede informar. En una moto Zanella ZR de 150 centímetros cúbicos circulaban dos villamarienses: Diego Luque (52) y su hija Aldana (24). En un auto iba un hombre del que, en ese momento, se sabía sólo esa condición: que era un hombre. Un hombre que se había fugado.
Si hubo un siniestro y uno de los vehículos es una moto, generalmente, sus ocupantes sufren heridas. Si bien no es un silogismo infalible, no es erróneo. Este caso no es la excepción. Para Aldana las lesiones fueron leves. Su padre, contrariamente, resultó con fractura de húmero, muñeca y fémur izquierdo. Además, le extirparon el bazo. Hasta las primeras horas de la tarde de ayer el pronóstico era complejo: corría riesgo su vida. Luego, dejó de ser una incógnita: murió.
Identificaron al conductor
Una hora después del hecho ingresó un llamado al 101 —línea de emergencias—. Alguien dijo que en Intendente Arines 200, en barrio Ameghino, había un taxi chocado. Funcionarios policiales llegaron y lo constataron: era un Chevrolet Corsa blanco, estaba visiblemente dañado y se lo secuestró. El hombre, entonces, se transformó en José Luis Demiguel (58).
Pasó a ser el conductor de ese auto, afectado al servicio de los denominados taxis libres —porque no pertenece a una empresa prestataria—, con carpeta propia —número de interno 029—.
Muerte e imputación
No se podía prever. Eran alrededor de las cinco y media de la tarde cuando este matutino supo que Diego Luque había fallecido.
Demiguel, por esos momentos, se encontraba en la Unidad Judicial: lo habían citado para imputarle lo que para entonces eran lesiones. Sin embargo, con la noticia, la calificación mutó. Se lo detuvo y acusó de homicidio culposo agravado por el artículo 84 bis del Código Penal, que establece las penas para los casos en que se mata a alguien por “conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria”.
Asimismo, también se confirmó que el resultado del test de alcoholemia en sangre fue positivo: 1,76 g/l en sangre, lo que lo perjudicó aún más.
Interviene en el caso la Fiscalía de Feria, encabezada por la funcionaria Juliana Companys.
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Identificaron al conductor
Una hora después del hecho ingresó un llamado al 101 —línea de emergencias—. Alguien dijo que en Intendente Arines 200, en barrio Ameghino, había un taxi chocado. Funcionarios policiales llegaron y lo constataron: era un Chevrolet Corsa blanco, estaba visiblemente dañado y se lo secuestró. El hombre, entonces, se transformó en José Luis Demiguel (58).
Pasó a ser el conductor de ese auto, afectado al servicio de los denominados taxis libres —porque no pertenece a una empresa prestataria—, con carpeta propia —número de interno 029—.
Muerte e imputación
No se podía prever. Eran alrededor de las cinco y media de la tarde cuando este matutino supo que Diego Luque había fallecido.
Demiguel, por esos momentos, se encontraba en la Unidad Judicial: lo habían citado para imputarle lo que para entonces eran lesiones. Sin embargo, con la noticia, la calificación mutó. Se lo detuvo y acusó de homicidio culposo agravado por el artículo 84 bis del Código Penal, que establece las penas para los casos en que se mata a alguien por “conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria”.
Asimismo, también se confirmó que el resultado del test de alcoholemia en sangre fue positivo: 1,76 g/l en sangre, lo que lo perjudicó aún más.
Interviene en el caso la Fiscalía de Feria, encabezada por la funcionaria Juliana Companys.

