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Pablo Giesenow, el deportista doblemente amputado y su fortaleza a flor de piel

El abogado y deportista cordobés, quien sufriera la amputación de los dos miembros inferiores en un accidente automovilístico en 2015, contó su historia de vida y superación. "El deporte me ayudó", le expresó a Puntal

Un lujo. Ameghino desarrolló el miércoles en la noche una gran charla virtual con Pablo Giesenow, quien es abogado y deportista adaptado, y tras sufrir un accidente automovilístico hace más de cinco años sufrió la amputación de sus dos miembros inferiores.

Contó su historia de vida y superación a la familia del león villamariense.

Puntal Villa María dialogó con Pablo, quien destacó lo siguiente: “Tuve el honor y la suerte de compartir con los integrantes del club Ameghino mi experiencia y felicito que el club siga produciendo deportistas y disfrutando de lo lindo que es el deporte que me acompaña en la vida diaria”.

Además, Giesenow agregó: “Compartir esta experiencia con los jóvenes y familias que estaban presentes en la charla sirvió para dejar un hermoso mensaje de positivismo, esperanza y que, a pesar de la adversidad, se puede seguir adelante”.

Pablo tiene 43 años, es el segundo de 7 hermanos, su padre médico y su madre profesora de inglés, tiene 2 hijos, es abogado y actualmente trabaja en el Tribunal de Cuentas de Córdoba, se podría decir que es un tipo normal sino fuera porque en un lamentable accidente automovilístico, ocurrido en enero de 2015 cerca de Winifreda (La Pampa), sufrió la amputación traumática de sus dos miembros inferiores, lo que le cambió totalmente su vida.

-¿Cómo fue el accidente que tuvo?

-Perdí el control del vehículo y el auto chocó contra el guardarraíl, lo que me llevó a que sufra la amputación traumática de mis dos miembros inferiores y me cambiótotalmente la vida y en ese momento fue importante el deporte porque la condición física que yo tenía hizo que sobreviviera a semejante accidente.

-¿Cuánto cree que le ayudó el deporte a salir adelante?

-El deporte me ayudó sin las piernas y a través de prótesis para correr, andar en bicicleta, practicar tenis, subir las montañas, el Cerro Aconcagua, el Champaquí en Córdoba o el Cerro Famatina en La Rioja.

-¿Y cómo fue seguir luego de eso?

-Fue superarse a uno mismo, ya que estoy agradecido por estar vivo y desde ese momento empezó una historia diferente para mí, yo quería poder pararme aunque sea un instante, tuve que aceptar mi nueva condición y aprender a convivir con la misma, lo que consistió en una de las claves de mi recuperación, ya que me empecé a verme sin mis piernas y a aceptar lo que me había sucedido (no fue fácil).

-¿Y qué sucedió una vez que lo aceptó?

- Cuando lo asimilé y acepté, mi vida comenzó a cambiar inmediatamente, tuve que asimilar y adoptar las cosas que no puedo cambiar y trabajar para lograr en lo que sí puedo, por lo que a los 45 días del accidente comencé a trabajar como abogado, hice mi rehabilitación para prepararme de la mejor manera física para recibir las prótesis que iban a llegar, pero entrené también el resto de mi cuerpo, no sólo lo que quedaba de mis piernas, porque quería volver al deporte de la mejor manera. Hasta que a los 7 meses me llegaron las prótesis y con la gran ansiedad que sentía por ponerme de pie, di mis primeros nuevos pasos.

-¿Y eso le permitió rehacer su vida desafiándose?

-Sí, recuerdo que primeramente comencé a desplazarse caminando, luego corriendo y después conseguí unas prótesis deportivas que me permitieron correr una gran cantidad de maratones por todo el país. Pude volver a jugar al fútbol como arquero, que era lo que hacía antes del accidente, me animé a andar en bicicleta, comencé a jugar al tenis con prótesis, practiqué la natación y el kayak, subí el Cerro Aconcagua en el 2018 junto a reconocidos deportistas nacionales, escalé el Cerro Champaquí, el Famatina, etc.

-¿Qué lo llevó a desarrollar todo eso?

-Fue el impulso de la fuerza de voluntad, decir y pensar que lo que me sucedió no va a opacar mis sueños y metas, al contrario me va hacer más seguro de mí mismo y que puedo lograrlo, es una autosuperación constante.

Entre las misiones y objetivos de Pablo se destaca subir al Aconcagua, sobre esto comentó: “Fue la intención de dar un mensaje de inspiración y superación, un desafío de 6.962 metros por encima del nivel del mar. Ahí aprendí que los límites son más mentales que físicos. Y también ese momento me permitió poder llevar la bandera de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, que compartí junto a 10 atletas y a Julián Weich.

-¿Va a venir a Villa María?

-Espero pronto poder viajar cuando todo lo de la pandemia se normalice un poco, conocerlos personalmente. Me comprometí y desafió la gente de Ameghino a través del amigo Rene Luna a que cuando viaje a Villa María juegue al básquet y patine en el club. Va a ser un placer visitarlos y disfrutar de esa linda experiencia.

La vida y sus historias. Los protagonistas y sus intimidades. La fuerza para salir adelante y el ejemplo para otros.

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