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Negociaciones pos-Brexit: se acentúan las diferencias entre Londres y la UE

Johnson advirtió que su país debe prepararse para una ruptura.

Las chances de que el Reino Unido y la Unión Europea (UE) alcancen un acuerdo que les permita comerciar sin imponerse aranceles parecieron esfumarse ayer luego de que Londres dijera que no tiene sentido seguir con negociaciones hasta ahora fallidas si el bloque comunitario no cambia de postura en torno a los temas más discutidos.

El primer ministro británico, Boris Johnson, advirtió que su país "debe prepararse" para una ruptura brusca con la UE a fin de año si no hay un "cambio fundamental" del bloque en las estancadas negociaciones comerciales pos-Brexit.

Los 27 países del bloque "renunciaron a la idea de un acuerdo de libre comercio, no parece haber ningún avance por parte de Bruselas", afirmó el premier en una intervención televisada un día después de que los líderes europeos volvieran a pedir a Londres que haga concesiones.

El Reino Unido dejó la UE el 31 de enero pasado, pero ambas partes acordaron un período de transición hasta fin de este año para darse tiempo para alcanzar un acuerdo de libre comercio.

Johnson había puesto como plazo máximo para alcanzar el acuerdo el día jueves, dado que el pacto debe ser ratificado antes del 31 de diciembre por el Parlamento británico y los de los 27 países que conforman la UE.

El premier insistió ayer en que, dado que sólo tienen diez semanas para que finalice el período de transición, y ante el resultado de las negociaciones hasta el momento, es probable que "no haya acuerdo".

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que sus negociadores igualmente viajarán a Londres la próxima semana como estaba previsto.

Pero un portavoz del gobierno británico recalcó que esto "sólo tiene sentido" si la UE "está dispuesta a discutir todas los temas de forma acelerada".

"En lo que a nosotros respecta, las conversaciones comerciales están acabadas. La UE las ha terminado y sólo si la UE cambia fundamentalmente su posición valdrá la pena hablar", subrayó.

Los europeos quieren seguir pescando como hasta ahora en las ricas aguas británicas tras el fin del período de transición pos-Brexit, el 31 de diciembre, lo que Londres considera una exigencia injusta.

Esa cuestión, junto con los subsidios estatales a empresas británicas y los sistemas de arbitraje, es uno de los principales escollos que impiden avanzar en las negociaciones, ya que afecta la economía de países como Francia, Holanda, Bélgica, Dinamarca y Alemania.

"El problema está lejos de ser únicamente la pesca, es mucho más amplio", lamentó ayer el presidente francés, Emmanuel Macron.

Pese a la disposición de seguir negociando, remarcó: "No sacrificaremos cualquier interés y no sacrificaremos a nuestros pescadores", dejó "muy en claro" el mandatario.

Intentando matizar, la canciller alemana Angela Merkel admitió que ambas partes deberían estar dispuestas a hacer concesiones para que el acuerdo sea posible.

Otro punto de conflicto es un proyecto de ley impulsado por el gobierno británico, que ya tiene media sanción parlamentaria, que modifica cláusulas esenciales del acuerdo de divorcio entre el Reino Unido y la UE firmado el año pasado.

El proyecto de ley "de mercado interno" otorgaría a los ministros poderes legales para anular la aplicación de tarifas y controles aduaneros en la frontera entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, y la República de Irlanda, que es parte de la UE.

Las cláusulas sobre Irlanda del Norte incluidas en el acuerdo de retirada establecen que esa provincia británica mantendrá las reglas del mercado común europeo para evitar reimponer una frontera con la vecina Irlanda.

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