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Adolfo Gaich es el nuevo orgullo de Bengolea y la Liga Adrián Béccar Varela

Fabio Folis, el entrenador que lo hizo debutar en la Primera de Atlético Pascanas en un clásico a los 15 años, cuenta sus sensaciones tras la consagración con el Sub-20 argentino en el Torneo L’ Alcúdia de España

Ayer llegó al país el plantel de la selección argentina Sub-20 que se consagró campeón del Torneo L’Alcúdia tras vencer a Rusia en la final 2 a 1.

En ese elenco, dirigido por Lionel Scaloni y el riocuartense Pablo Aimar, se encuentra Adolfo Gaich, el joven nacido en la localidad de Bengolea y goleador de San Lorenzo de Almagro, club del que es hincha desde pequeño al igual que toda su familia.

Dolfi, como lo conocen el millar de vecinos de la localidad del departamento Juárez Celman, comenzó a jugar en Unión de Bengolea, luego continuó en infantiles en Sportivo Chazón y después llegó el turno de Atenas de Ucacha.

Tras un paso de un año por la Fundación de Lionel Messi en Rosario, regresó a la Liga Doctor Adrián Béccar Varela para vestir la casaca de Atlético Pascanas.

Allí fue dirigido por Fabio Folis, el entrenador que tuvo un paso como futbolista en Atenas de Río Cuarto y que hoy entrena al Albo ucachense.

En diálogo con PUNTAL, Folis cuenta: “Yo lo tuve en Atlético de Pascanas cuando él tenía 15 años”, y agrega: “Jugó en la Sub-15 y después en Reserva y lo hice debutar en Primera de la Liga antes de que se fuera a San Lorenzo”.

De esa presentación, el entrenador recuerda que a Adolfo Gaich lo hizo ingresar cuando faltaban 15 minutos en un clásico de Ucacha en la cancha de Independiente. “Debutó en la Primera División en un clásico, jugó los últimos 15 minutos, tuvo dos situaciones de gol y una pegó en el palo. Siempre mostró cualidades de goleador”, señala.

Folis rememora que la nueva promesa de la selección llegó a Atlético luego de haber hecho inferiores en Sportivo Chazón y Atenas de Ucacha: “Siempre fue distinto, por su altura siempre tuvo las características de un delantero de área, pero, pese a su altura, siempre fue muy bueno con los pies técnicamente; es más jugador por abajo que de aire”.

Al momento de describirlo futbolísticamente, el técnico dice: “Su gran virtud es la definición, un jugador que abajo de los palos falla poco, son esos jugadores que no quedan muchos, que abajo de los palos abren los ojos y es muy buen definidor”.

Al consultarle sobre cómo lo vio en el Torneo L’Alcúdia en el que acaba de consagrarse campeón cuenta: “Cuando convirtió los goles mostró los mismos gestos técnicos que podíamos ver acá en la Béccar Varela, con movimientos similares, volví a observar esa creatividad que tuvo siempre”.

En cuanto a la sensación personal, describe: “Personalmente, me quedé con ese orgullo y la satisfacción de verlo  florecer en un nuevo ámbito del fútbol, que bien merecido lo tiene porque, aparte de ser un buen jugador, es un excelente chico”.

De aquellos comienzos en las inferiores de la Liga Béccar Varela recuerda: “La familia es muy futbolera y su mamá viajaba permanentemente los fines de semana cuando jugaba, y los días de entrenamientos él solía venirse solo en colectivo o con algún conocido”.

Unión de Bengolea, Sportivo Chazón, Atenas de Ucacha y San Lorenzo de Almagro fueron sus clubes oficiales.

Además estuvo en la Fundación de Lionel Messi en Rosario y previamente, mientras jugaba los sábados por la Liga, los domingos lo hacía en el baby fútbol de Villa María defendiendo los colores de El Porvenir de Villa Nueva, en el que fue varias veces goleador

En Atenas salió campeón Sub-12 y goleador de la categoría, mientras que en Atlético Pascanas se consagró en el mismo año campeón Sub-14 y de la Reserva y fue el máximo artillero tanto del Apertura como el Clausura.

También defendió la camiseta del seleccionado Sub-15 de la Liga Béccar Varela en el torneo provincial de la categoría que cada año la Federación Cordobesa de Fútbol organiza en el Complejo Turístico de Embalse. 

Previo a su desembarco en el club de Boedo, tuvo una prueba en River, estuvo con un prefichaje en Lanús antes de irse a Rosario,  donde lo dejan libre porque no tenía físico, luego se probó en Belgrano y más tarde en Newell’s y San Lorenzo, momento en el que optó por los colores de su corazón.

Nacido en una familia futbolera y cuervo desde la cuna. Su padre Guillermo y su tío Luis jugaron en Unión, tiene dos hermanos mayores, Vanessa que trabaja en Río Cuarto y Guillermo, estudiante de Educación Física y exjugador de Unión y Sportivo Chazón. Además, dos de sus primos juegan actualmente en el club de Bengolea.

La final del miércoles se vivió de manera especial en la localidad. Mientras viajaba hacia Buenos Aires al encuentro del nuevo campeón, su madre, Flavia Madrid, relata: “Fue con muchos nervios pero con fe, porque Adolfo decía que se había formado un grupo muy lindo  y estaban con los objetivos claros. Ya teníamos las camisetas y la bandera para festejar. Hicimos caravana y todo”.

El profe de Dolfi

“Para nosotros siempre fue el Dolfi, pasa que luego fue creciendo y allá lo apodaron el Tanque”, cuenta Claudio Razetto, su profesor de Educación Física en el primario y secundario de Bengolea.

“Como todo niño era muy inquieto, en las clases de educación física renegaba como la mayoría de los chicos de las destrezas básicas, se destacaba en atletismo y en vóley pero desde siempre el fútbol fue su predilecto”, sostiene el profesor que además fue compañero de trabajo de Guillermo, el padre de Adolfo.

“Yo creo que le va a ir muy bien, además tiene la suerte de haber llegado a San Lorenzo, que es muy hincha del club, se llevó para allá fotos con la camiseta de cuando era chiquito”, agrega.

Del torneo cuenta Razetto: “Lo viví con mucha emoción, siempre hablamos con el papá, más allá de haber sido mi alumno, es un hijo del pueblo”.

Al momento de describirlo, dice: “Además de la destreza, porque todos podemos tener cierta destreza, lo que lo hace diferente y es lo que se necesita para triunfar es la originalidad y el virtuosismo”.

“Yo creo que para llegar se necesita, además de la calidad, estar en el momento y el lugar, y sobre todo contar con el sacrificio propio y familiar. Él superó el hecho de que justo cuando tenía edad de empezar a jugar en el club del pueblo no se hacía fútbol pero tuvo la posibilidad de que con el esfuerzo familiar pudo empezar en otro lugar”, añade.

En cuanto al futuro de su exalumno, opinó: “Este torneo ha sido una buena vidriera, y él tiene todas las condiciones para que mal no le vaya. Tiene la virtud de que siempre le gustó mucho mirar el arco, en la Argentina estamos ávidos de buenos goleadores y yo le avizoro un buen futuro”, finaliza.



Darío Catena.  Redacción Puntal

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