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Negri y Pichetto consideran que la convocatoria al diálogo la debería realizar el Presidente

En medio de una fuerte discusión interna en Juntos por el Cambio, dijeron que en la agenda de temas debería figurar la división de poderes.

Los dirigentes Mario Negri y Miguel Pichetto coincidieron ayer en señalar que un eventual acuerdo con el Gobierno dependerá de que la convocatoria la haga "el presidente Alberto Fernández" con una agenda que "incorpore temas como la división de poderes", en medio de una fuerte discusión interna en la coalición opositora.

La carta abierta de la vicepresidenta Cristina Kirchner proponiendo un diálogo multisectorial; la reaparición de Elisa Carrió con críticas al expresidente Mauricio Macri y un pedido para que la oposición avale el pliego de Daniel Rafecas para la Procuración General, y la cumbre entre la dirigente y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, potenciaron las tensiones internas en Juntos por el Cambio.

En ese contexto, el jefe de la bancada de diputados nacionales de la coalición opositora, Mario Negri, indicó ayer en declaraciones radiales que "por ahora no hay ninguna negociación en marcha" con el Gobierno, al tiempo que fue crítico de la convocatoria lanzada por la vicepresidenta.

"El que debe convocar a un acuerdo es el Presidente, no la vicepresidenta. Es poco serio cómo se maneja esto. El que gobierna tiene que proponer una agenda de diálogo. Lo que no podemos es someter a los argentinos a una nueva frustración", subrayó Negri.

Al respecto, sostuvo que "la agenda debe tener, en primer lugar, salir del chantaje institucional" y en este sentido criticó: "Por un lado, hacen amagues de juicios políticos al procurador, por otro lado, quieren modificar la ley del Ministerio Público, por otro, los querellantes en causas de corrupción se retiran en nombre del Estado".

"Así, la agenda privada de la vicepresidenta con la Justicia se convierte en la agenda del Gobierno", señaló el referente opositor, y remarcó: "Debe haber normalidad institucional, equilibrio, independencia de la Justicia y, a partir de esto, sí, el Gobierno debe explicar cuál es la agenda de problemas estructurales que todos debemos enfrentar mancomunadamente".

Por su parte, el excandidato a vicepresidente Miguel Pichetto señaló que "si el diálogo fuera sincero, si se abriera un marco razonable y responsable para enfocar los problemas del país y poner una agenda constructiva para reducir el gasto público, avanzar en el orden fiscal, restablecer el valor de la propiedad como señal a empresas", estarían de acuerdo.

De esta manera Pichetto respaldó la postura de Macri, quien el pasado viernes puso sus condiciones para participar de un eventual diálogo con el Gobierno para arribar a un acuerdo programático, al tiempo que lo defendió luego de que Carrió dijera que "Macri ya fue".

"Macri no fue. Alguien que tiene 30 puntos, tiene una historia, fundó un partido, el dueño de un conjunto de ideas y que lo conocen en el pueblo más recóndito del país es Mauricio Macri", indicó el exsenador.

Tras calificar como "totalmente razonable" la respuesta de Macri a la carta de Cristina Kirchner, Pichetto evaluó que el exmandatario "está dispuesto a construir una agenda que incorpore algunos temas que están en discusión como la libertad, la propiedad privada, la división de poderes. Me parece que es elemental".

Consultado sobre la interna en Juntos por el Cambio y la reunión en la casa de Carrió de la que participaron Rodríguez Larreta y la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, señaló: "Larreta siempre ha tenido una posición más dialoguista, nadie discute eso, hay mucha ansiedad".

"En el tema Rafecas, Juntos por el Cambio dijo ´vamos a hacer una reunión general cuando llegue el momento y definir una postura política´. Mientras tanto, las opiniones individuales pasaban a un segundo plano; lo importante era la unidad del espacio y una postura uniforme en el Senado", agregó Pichetto.

Por otro lado, negó haber tenido contactos con el Gobierno y con el kirchnerismo y, respecto de la carta de la expresidenta, consideró que "tiene contenido, apareció en un momento de una crisis profunda, donde el proceso del dólar es imparable y ella misma lo menciona. Y sostiene que no hay solución si no hay un acuerdo político, económico, social".