El mercado granario vive momentos de gran convulsión. La resolución de China, de gravar con aranceles del 25 por ciento a la soja proveniente de Estados Unidos, pegó fuerte en Chicago (principal mercado del mundo) y de allí se extendió al resto de los países que participan del negocio.
Y en ese contexto los productores que cuentan con soja no saben qué decisiones tomar. Por ese motivo la distribuidora local de un semillero global invitó días atrás al reconocido analista de mercados Enrique Erize, quien brindó una charla en un hotel de la ruta 158. Antes de ese encuentro dialogó con PUNTAL VILLA MARIA dejando algunos conceptos para disminuir la incertidumbre. En primer lugar destacó el carácter artificial de la situación, afirmando que no hay que buscar en los “fundamentals” del mercado una explicación a los precios actuales. Por lo tanto el consejo es esperar antes de vender para seguir de cerca qué ocurre con la relación entre ambos países. “Si China arregla su problema con Estados Unidos y la soja vuelve a subir, estaremos todos tranquilos; si no lo soluciona y tiene que comprar acá, estaremos mucho más; yo no me preocuparía”, subrayó.
Una rápida mirada sobre las series de precios del mercado de Chicago es suficiente para darse cuenta de lo ocurrido. El 1 de mayo la oleaginosa cotizó a USD 383,06. El pasado viernes, luego de una lenta pero progresiva tendencia bajista, marcó USD 299,10.
“Es un escenario que parece complicado pero no es tan difícil de explicar. No hay que buscar en los fundamentos del mercado la explicación de lo que está pasando sino en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El presidente Donald Trump está generando un revuelo importante a nivel mundial porque Estados Unidos tiene un déficit comercial con el gigante asiático que supera los 350 mil millones de dólares por año y en realidad tiene cierto derecho a querer cambiar esa cuestión. La inundación de productos chinos a Estados Unidos y la pérdida de puestos de trabajo es importante”, señaló Erize.
Añadió que “Trump lo había anunciado en su campaña electoral y fue una de las razones por las que ganó. Ahora se desata esta guerra comercial y China, como represalia, pondrá un 25 por ciento de aranceles de importación a la soja americana. Ahí empieza el derrumbe de Chicago, con una caída de USD 80 en poco tiempo, que superó todas las expectativas que se podían haber tenido. Todavía falta un mes para que la cosecha se confirme si es buena o no. Por eso digo que no hay que mirar a los fundamentos del mercado para explicar esto”.
En ese sentido, indicó que “tal vez estemos asistiendo, como escribí recientemente, a algo que puede ser mucho más importante de lo que la gente cree. Por ahí dentro un tiempo estemos viendo a 2018 como el año en que estalló el mundo por una cuestión que es inevitable. El siglo XX tuvo como país hegemónico a Estados Unidos y el XXI ésto va a pasar a China, por lo menos de mi parte no tengo ninguna duda. Frente a esa realidad incontrastable Estados Unidos está tratando de hacer lo posible. Se fortalece el dólar porque la economía americana está en buen estado de salud; el desempleo cae, la economía crece y el dólar se fortalece. Además el clima viene bien, por lo que todo se junta para generar un mercado bajista. Pero los productores tienen que pensar si este escenario es sustentable en el tiempo”.
El especialista continuó explicando que “la realidad es que si China aplica el arancel la soja americana se pone carísima y ellos se perjudican porque no pueden prescindir de ese producto. China importa 100 millones de toneladas y los dos mayores exportadores son Brasil y Estados Unidos, uno con 70 millones y el otro con algo más de 50. Aun comprando toda la soja brasilera no les alcanza. Por eso yo escribí hace tiempo que la amenaza China es difícil de cumplir y sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que China en esta época del año nunca compra soja en Estados Unidos, sino que entre mayo y octubre lo hace a Brasil porque es quien tiene en esos meses. Por eso creo que puede cumplir su amenaza hasta octubre, de ahí en más se verá; tendrán que aflojar o negociar y la soja volverá a valer. Y si no se arregla entonces acá la soja va a explotar”.
A esa altura del relato Erize recomendó a los productores retener soja.
“Mi consejo a la gente es que ni se les ocurra vender la soja porque con estos precios el farmer (productor) americano el año que viene no va a sembrar, no le dan los números. Hay que esperar porque algo va a pasar. Por eso no hay explicaciones en el mercado. Pocos pensaban que esto podía ocurrir pero está sucediendo”.
La tendencia bajista se agravó porque los fondos especulativos decidieron, en ese contexto, liquidar posiciones.
“Ante una situación así a nivel mundial los capitales, que son cobardes por naturaleza, buscan productos que brinden mayor seguridad, como el oro o los bonos del tesoro americano. Se van de los commodities, de las acciones, lo que agrava el tema. La soja la liga de rebote, pero insisto en que China no puede prescindir de la soja americana para alimentar a su población a menos que el gobierno, que en septiembre cumple 69 años en el poder, esté dispuesto a que su gente pase hambre”, expresó el analista.
Volatilidad
Para Erize continuará la volatilidad del mercado de la soja hasta que se conozcan señales sobre la manera en que se encauzará el conflicto.
“Por ahora las cosas están dadas así, a menos que estemos asistiendo a un momento muy particular que marque ésta época. Cuesta creer que eso vaya a pasar. Lo cierto es que el mercado de granos está destruido por la amenaza china que además también pondrá aranceles al maíz. No es el único problema. Después que ganó López Obrador en México se cayó el maíz en Chicago porque supuestamente en el marco de represalias entre ambos países dejaría de comprar maíz americano. Vivimos tiempos complicados”.
“De todas maneras –añadió- si China no compra soja del norte la tiene que venir a buscar para este lado del mundo. Si arregla su problema con Estados Unidos y la soja vuelve a subir, estaremos todos tranquilos; si no lo soluciona y tiene que comprar acá, estaremos mucho más; yo no me preocuparía. Hoy el productor tiene que ser consciente que vivimos una situación ajena al mercado”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Una rápida mirada sobre las series de precios del mercado de Chicago es suficiente para darse cuenta de lo ocurrido. El 1 de mayo la oleaginosa cotizó a USD 383,06. El pasado viernes, luego de una lenta pero progresiva tendencia bajista, marcó USD 299,10.
“Es un escenario que parece complicado pero no es tan difícil de explicar. No hay que buscar en los fundamentos del mercado la explicación de lo que está pasando sino en la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El presidente Donald Trump está generando un revuelo importante a nivel mundial porque Estados Unidos tiene un déficit comercial con el gigante asiático que supera los 350 mil millones de dólares por año y en realidad tiene cierto derecho a querer cambiar esa cuestión. La inundación de productos chinos a Estados Unidos y la pérdida de puestos de trabajo es importante”, señaló Erize.
Añadió que “Trump lo había anunciado en su campaña electoral y fue una de las razones por las que ganó. Ahora se desata esta guerra comercial y China, como represalia, pondrá un 25 por ciento de aranceles de importación a la soja americana. Ahí empieza el derrumbe de Chicago, con una caída de USD 80 en poco tiempo, que superó todas las expectativas que se podían haber tenido. Todavía falta un mes para que la cosecha se confirme si es buena o no. Por eso digo que no hay que mirar a los fundamentos del mercado para explicar esto”.
En ese sentido, indicó que “tal vez estemos asistiendo, como escribí recientemente, a algo que puede ser mucho más importante de lo que la gente cree. Por ahí dentro un tiempo estemos viendo a 2018 como el año en que estalló el mundo por una cuestión que es inevitable. El siglo XX tuvo como país hegemónico a Estados Unidos y el XXI ésto va a pasar a China, por lo menos de mi parte no tengo ninguna duda. Frente a esa realidad incontrastable Estados Unidos está tratando de hacer lo posible. Se fortalece el dólar porque la economía americana está en buen estado de salud; el desempleo cae, la economía crece y el dólar se fortalece. Además el clima viene bien, por lo que todo se junta para generar un mercado bajista. Pero los productores tienen que pensar si este escenario es sustentable en el tiempo”.
El especialista continuó explicando que “la realidad es que si China aplica el arancel la soja americana se pone carísima y ellos se perjudican porque no pueden prescindir de ese producto. China importa 100 millones de toneladas y los dos mayores exportadores son Brasil y Estados Unidos, uno con 70 millones y el otro con algo más de 50. Aun comprando toda la soja brasilera no les alcanza. Por eso yo escribí hace tiempo que la amenaza China es difícil de cumplir y sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que China en esta época del año nunca compra soja en Estados Unidos, sino que entre mayo y octubre lo hace a Brasil porque es quien tiene en esos meses. Por eso creo que puede cumplir su amenaza hasta octubre, de ahí en más se verá; tendrán que aflojar o negociar y la soja volverá a valer. Y si no se arregla entonces acá la soja va a explotar”.
A esa altura del relato Erize recomendó a los productores retener soja.
“Mi consejo a la gente es que ni se les ocurra vender la soja porque con estos precios el farmer (productor) americano el año que viene no va a sembrar, no le dan los números. Hay que esperar porque algo va a pasar. Por eso no hay explicaciones en el mercado. Pocos pensaban que esto podía ocurrir pero está sucediendo”.
La tendencia bajista se agravó porque los fondos especulativos decidieron, en ese contexto, liquidar posiciones.
“Ante una situación así a nivel mundial los capitales, que son cobardes por naturaleza, buscan productos que brinden mayor seguridad, como el oro o los bonos del tesoro americano. Se van de los commodities, de las acciones, lo que agrava el tema. La soja la liga de rebote, pero insisto en que China no puede prescindir de la soja americana para alimentar a su población a menos que el gobierno, que en septiembre cumple 69 años en el poder, esté dispuesto a que su gente pase hambre”, expresó el analista.
Volatilidad
Para Erize continuará la volatilidad del mercado de la soja hasta que se conozcan señales sobre la manera en que se encauzará el conflicto.
“Por ahora las cosas están dadas así, a menos que estemos asistiendo a un momento muy particular que marque ésta época. Cuesta creer que eso vaya a pasar. Lo cierto es que el mercado de granos está destruido por la amenaza china que además también pondrá aranceles al maíz. No es el único problema. Después que ganó López Obrador en México se cayó el maíz en Chicago porque supuestamente en el marco de represalias entre ambos países dejaría de comprar maíz americano. Vivimos tiempos complicados”.
“De todas maneras –añadió- si China no compra soja del norte la tiene que venir a buscar para este lado del mundo. Si arregla su problema con Estados Unidos y la soja vuelve a subir, estaremos todos tranquilos; si no lo soluciona y tiene que comprar acá, estaremos mucho más; yo no me preocuparía. Hoy el productor tiene que ser consciente que vivimos una situación ajena al mercado”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María

