En la Sociedad Rural de Villa María, el INTA reunió a productores integrantes de grupos lecheros del programa Cambio Rural para una jornada de capacitación focalizada fundamentalmente en aspectos vinculados a la gestión de los establecimientos. El encuentro forma parte de un plan de capacitación y fortalecimiento que lleva adelante el organismo y cuenta con financiamiento del gobierno provincial.
Según explicó Pablo Mazzini, asistente de Extensión del INTA Córdoba, se trata de una “idea que se lanzó hace algunos meses y surge de las demandas locales. Tiene dos grandes ejes: capacitar a los formadores, trabajando fuertemente con los técnicos que asesoran a los grupos; y a los productores mismos, que los agrupamos de acuerdo a la temática que desarrollan. Por eso tuvimos una jornada hortícola hace poco en el Mercado de Abasto y ahora estamos con encuentros tamberos. Después haremos otros con productores apícolas y ganaderos, de modo de poner la problemática en sentido amplio para resolver los nuevos desafíos que tiene hoy el sector agropecuario”.
Cabe señalar que Cambio Rural es un programa emblemático del Instituto, que busca a través de la asistencia técnica promover la intensificación y reconversión productiva, procurando mejorar la situación de pequeños y medianos productores a partir del aprendizaje grupal. Para ello financia parte de los honorarios de un técnico que coordina el trabajo.
El directivo subrayó que los grupos, algunos vigentes desde hace muchos años, realizan en forma permanente diagnósticos de las actividades, cuyas temáticas se priorizan al momento de armar los encuentros.
“Esto es posible porque contamos con el apoyo de toda la red, constituida por las 27 agencias de extensión del INTA en la provincia, y muy particularmente por el gobierno de Córdoba que apuntala esto financiando las capacitaciones para fortalecer Cambio Rural, sosteniendo el vínculo con el productor. Nosotros, como intermediarios tecnológicos, aportamos la organización para concebir la jornada”, puntualizó.
Evolución
En los últimos años el programa, que surgió en la década del 90, tuvo cambios significativos. Se le consultó a Mazzini acerca de la evolución que muestra actualmente.
“Cambio Rural tiene 24 años. Nació por la crisis del sector, cuando se vio que si el productor chico o mediano no se asociaba se le iba a hacer muy difícil afrontar los cambios tecnológicos que se venían, en aquel momento con la siembra directa. Esa experiencia tuvo diferentes períodos, algunos más flojos y otros fuertes. Yo diría que ahora estamos en un buen momento, creciendo en el número de grupos”, expresó.
Y agregó: “El año pasado alcanzamos el tope de grupos que nos habíamos propuesto. Y tenemos un sistema de seguimiento que nos permite advertir si se genera una vacante, por algún grupo que no desempeñe las condiciones mínimas, para inmediatamente ampliar la propuesta. Tenemos demanda, lo que marca que el programa sirve”.
El funcionario ponderó el trabajo grupal porque, aseveró, plantear objetivos entre pares constituye una gran fortaleza. “Inclusive se diseñan empresas que no hubieran sido de ninguna forma viables sin esa visión compartida y la confianza que surge después de años”, dijo.
Los productores agrícolas fueron los que demandaron mayor asistencia al inicio del programa, dado el fuerte proceso de reconversión que tuvo el sector cuando apareció la siembra directa. Con la consolidación de prácticas, se le preguntó a Mazzini si son otros los sectores que buscan apoyo en la entidad.
“En las anteriores aperturas puede ser que lo agrícola haya tenido cierta saciedad; no es el caso actual. Hay demandas de grupos agrícolas y ganaderos clásicos porque la tecnología avanza muy rápido, abordarla es complejo y tienen que saber qué es lo apropiado para cada sistema. Sigue siendo válido para cualquier plataforma porque la vara se va levantando y aparecen nuevos desafíos”, indicó
De todos modos, señaló que hay diferentes grupos en el territorio provincial, como apícolas, hortícolas, floricultura, cerdos y ovinos, destacando que esta última es una práctica que avanza en Córdoba y “tiene una enorme posibilidad de generar empleo. La oferta de tierra es inelástica, por lo tanto integrar cadenas de valor es clave para el productor, que mira al futuro y piensa como hacer para que sus hijos puedan desarrollarse. Eso promueve el desafío de analizar cómo integrarse horizontal o verticalmente para dar cabida a todos los miembros de la empresa familiar”.
Liderazgo
Uno de los temas elegidos para tratar en el encuentro concretado en el auditorio de la Sociedad Rural fue el liderazgo, abordado por Alejandro Centeno, jefe de la Agencia de Extensión de San Francisco. “Hace 14 años que venimos trabajando en capacitación empresarial porque veíamos que nuestra acción en el territorio desde lo técnico, desde el hacer, no alcanzaba los objetivos buscados ya que nos olvidábamos de algo muy importante, que es justamente el ser, la persona. Por eso comencé a formarme en coaching, liderazgo e inteligencia emocional, que me parecen aspectos fundamentales para trabajar con el productor”, dijo el profesional.
Desde que empezaron a desarrollar tareas bajo esa mirada hubo grandes cambios en la actividad. “Muchos productores no supieron sostener las empresas, hubo cuestiones familiares, sucesiones y un montón de cosas. Lo real y concreto es que tenemos menos tambos, pero no menos cantidad de vacas. Eso significa que fueron a parar a otros establecimientos, quizás más preparados para recibir esa carga y enfrentar el desafío de producir con mayor eficiencia; son los que hoy están tomando ventaja de este nuevo aire que tiene la lechería”, mencionó.
Para Centeno, el rol del líder en la empresa agropecuaria es fundamental ya que una parte significativa todavía tiene que recorrer un “largo camino en términos de eficiencia, que también es algo de lo que venimos hablando desde hace mucho tiempo. Deben usar indicadores para saber dónde están parados. Nadie puede elegir un destino si no conoce el lugar de partida. Ese es el desafío y creemos que el productor debe seguir trabajando, conocer su empresa, sus propias debilidades y hacer en consecuencia”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Cabe señalar que Cambio Rural es un programa emblemático del Instituto, que busca a través de la asistencia técnica promover la intensificación y reconversión productiva, procurando mejorar la situación de pequeños y medianos productores a partir del aprendizaje grupal. Para ello financia parte de los honorarios de un técnico que coordina el trabajo.
El directivo subrayó que los grupos, algunos vigentes desde hace muchos años, realizan en forma permanente diagnósticos de las actividades, cuyas temáticas se priorizan al momento de armar los encuentros.
“Esto es posible porque contamos con el apoyo de toda la red, constituida por las 27 agencias de extensión del INTA en la provincia, y muy particularmente por el gobierno de Córdoba que apuntala esto financiando las capacitaciones para fortalecer Cambio Rural, sosteniendo el vínculo con el productor. Nosotros, como intermediarios tecnológicos, aportamos la organización para concebir la jornada”, puntualizó.
Evolución
En los últimos años el programa, que surgió en la década del 90, tuvo cambios significativos. Se le consultó a Mazzini acerca de la evolución que muestra actualmente.
“Cambio Rural tiene 24 años. Nació por la crisis del sector, cuando se vio que si el productor chico o mediano no se asociaba se le iba a hacer muy difícil afrontar los cambios tecnológicos que se venían, en aquel momento con la siembra directa. Esa experiencia tuvo diferentes períodos, algunos más flojos y otros fuertes. Yo diría que ahora estamos en un buen momento, creciendo en el número de grupos”, expresó.
Y agregó: “El año pasado alcanzamos el tope de grupos que nos habíamos propuesto. Y tenemos un sistema de seguimiento que nos permite advertir si se genera una vacante, por algún grupo que no desempeñe las condiciones mínimas, para inmediatamente ampliar la propuesta. Tenemos demanda, lo que marca que el programa sirve”.
El funcionario ponderó el trabajo grupal porque, aseveró, plantear objetivos entre pares constituye una gran fortaleza. “Inclusive se diseñan empresas que no hubieran sido de ninguna forma viables sin esa visión compartida y la confianza que surge después de años”, dijo.
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“En las anteriores aperturas puede ser que lo agrícola haya tenido cierta saciedad; no es el caso actual. Hay demandas de grupos agrícolas y ganaderos clásicos porque la tecnología avanza muy rápido, abordarla es complejo y tienen que saber qué es lo apropiado para cada sistema. Sigue siendo válido para cualquier plataforma porque la vara se va levantando y aparecen nuevos desafíos”, indicó
De todos modos, señaló que hay diferentes grupos en el territorio provincial, como apícolas, hortícolas, floricultura, cerdos y ovinos, destacando que esta última es una práctica que avanza en Córdoba y “tiene una enorme posibilidad de generar empleo. La oferta de tierra es inelástica, por lo tanto integrar cadenas de valor es clave para el productor, que mira al futuro y piensa como hacer para que sus hijos puedan desarrollarse. Eso promueve el desafío de analizar cómo integrarse horizontal o verticalmente para dar cabida a todos los miembros de la empresa familiar”.
Liderazgo
Uno de los temas elegidos para tratar en el encuentro concretado en el auditorio de la Sociedad Rural fue el liderazgo, abordado por Alejandro Centeno, jefe de la Agencia de Extensión de San Francisco. “Hace 14 años que venimos trabajando en capacitación empresarial porque veíamos que nuestra acción en el territorio desde lo técnico, desde el hacer, no alcanzaba los objetivos buscados ya que nos olvidábamos de algo muy importante, que es justamente el ser, la persona. Por eso comencé a formarme en coaching, liderazgo e inteligencia emocional, que me parecen aspectos fundamentales para trabajar con el productor”, dijo el profesional.
Desde que empezaron a desarrollar tareas bajo esa mirada hubo grandes cambios en la actividad. “Muchos productores no supieron sostener las empresas, hubo cuestiones familiares, sucesiones y un montón de cosas. Lo real y concreto es que tenemos menos tambos, pero no menos cantidad de vacas. Eso significa que fueron a parar a otros establecimientos, quizás más preparados para recibir esa carga y enfrentar el desafío de producir con mayor eficiencia; son los que hoy están tomando ventaja de este nuevo aire que tiene la lechería”, mencionó.
Para Centeno, el rol del líder en la empresa agropecuaria es fundamental ya que una parte significativa todavía tiene que recorrer un “largo camino en términos de eficiencia, que también es algo de lo que venimos hablando desde hace mucho tiempo. Deben usar indicadores para saber dónde están parados. Nadie puede elegir un destino si no conoce el lugar de partida. Ese es el desafío y creemos que el productor debe seguir trabajando, conocer su empresa, sus propias debilidades y hacer en consecuencia”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María


