Leonardo Cuevas es un consultor chileno en producción porcina que asesora a empresas de distintos países de Latinoamérica. Recientemente estuvo disertando en una jornada sobre el sector y dialogó con PUNTAL VILLA MARÍA sobre distintos aspectos que tienen que ver con las granjas. En ese sentido, el reconocido médico veterinario puso el foco en la importancia del manejo de los recursos humanos que, aseveró, muchas veces queda en segundo plano frente a otros temas productivos. A la vez, indicó que los establecimientos deben trabajar bajo un concepto de “carne global”, que posibilite ingresar a mercados externos.
“En la producción porcina moderna ponemos énfasis en la mejor utilización de los recursos y normalmente nos referimos a genética, sanidad o manejo del medio ambiente; pero no nos podemos olvidar que esos factores son manejados por las personas. Todo pasa por contar con buenos colaboradores; el tema es cómo hacemos para tenerlos, para que los actuales mejoren sus resultados y entiendan lo que hacen, optimizando la productividad y rentabilidad”, señaló el profesional.
Indicó que para lograr ese objetivo existen tres aspectos a tener en cuenta: “En primer lugar entender como empresarios que la política de calidad es algo fundamental. Cualquier empresa, aunque sea muy pequeña, debe tener una visión sobre cómo se hace la producción. Para ello es necesario definir las buenas prácticas de la granja de acuerdo a su ordenamiento o estructura. Es muy importante desde el punto de vista de la imagen de los colaboradores. Ellos se muestran contentos en las empresas que realmente los entienden y se relacionan adecuadamente utilizando mucha inteligencia emocional, buena comunicación en reuniones y con los equipos”.
El segundo ítem que recalcó Cuevas es la relación entre pares.
“Se trata de algo significativo que no se da de manera espontánea sino que hay que desarrollarlo dentro de la empresa con reuniones e inducciones. Normalmente en las granjas estamos apurados y concentrados en que todo el mundo haga sus tareas y muchas veces no damos el espacio para ese tipo de actividades”, sostuvo.
Por último el consultor ubicó lo económico “que normalmente se piensa en forma equivocada como el más importante cuando realmente no es así; es el últimos de los tres. Se debe partir de la imagen o de la visión que tiene el productor de lo que es realmente la actividad para lograr buena productividad con sus funcionarios”.
Se le consultó al experto sobre el impacto que tienen esas cuestiones en los pequeños y medianos productores, que muchas veces ponen énfasis casi exclusivamente en variables relacionadas con el manejo productivo. Vale señalar que ese segmento constituye el 90 por ciento de quienes se dedican a la actividad.
“Yo tengo casi 40 años de gestión en Chile con productores de empresas familiares. Mi experiencia me dice que en general las mejores granjas, mirando los números, son aquellas en las que el dueño se involucra dentro de su producción y tiene un contacto personal; esto es, cuando no existen tantos organigramas sino que es más directa la relación. Y lo primordial ahí es cómo se plantean las cosas, de qué manera se hace para que el colaborador entienda qué y cómo es su trabajo y también la estructura para que cuente con los recursos necesarios para obtener los resultados”.
Importación
Por otra parte, y apelando a la visión global del entrevistado por su labor como asesor en distintos países latinoamericanos, se le consultó sobre la reacción que genera en otros mercados la importación de carne de cerdo, que en Argentina despertó un fuerte rechazo en los actores de la cadena.
“Es una inquietud general. En Chile pensamos un concepto de carne global. Hoy se entiende que la carne que puede ser vendida en cualquier lugar del mundo es aquella que cumple con todos los requisitos de inocuidad, calidad, sanidad y demás. Argentina y los países que tienen tanto potencial en la producción de cerdos deben tener muy en claro ese concepto para poder en un momento determinado salir a exportar. Entonces así como hay carne importada también existen muchas fortalezas para vender afuera, particularmente en el momento actual, con un dólar alto y con costos relativamente bajos comparados con otros países”.
Añadió que “esa idea cada vez está más presente, a pesar de la guerra comercial que en este momento hay entre China y Estados Unidos, que ataca un poco a la globalización. Pero se trata de un concepto muy firme en el comercio mundial de carnes y las industrias que quieren participar tienen que trabajar para ello”.
En ese sentido, indicó que avanzar en ese camino implica “que las granjas lleven a cabo registros de trazabilidad y de uso de productos, particularmente los antibióticos. En ese aspecto hay que contar con programas de reducción de antibióticos porque eso ya está instalado dentro de las necesidades fundamentales; también poner énfasis en política ambiental, auditorías y certificaciones internas. Personalmente estoy trabajando en Colombia con una asociación de productores hace cinco años en ese tema y logramos armar un sello de calidad para las granjas que implementan buenas prácticas. Creo que Argentina posee todo el potencial para hacer este trabajo y mucho más”.
Para concretar esas acciones, Cuevas se pronunció a favor de impulsar la organización de los productores, por un lado, y la gestión de los propios establecimientos, por otro.
“En esos dos tópicos hay que poner la energía. En Chile las exportaciones en todos los rubros lograron mucho éxito primero porque los productores se organizaron y después porque existe una política de trabajo muy abierta con la autoridad, ya sea sanitaria o agrícola. Eso parte de la organización de los productores privados, que son los que tienen que definir qué quieren hacer y enfocarse en conjunto para lograrlo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Indicó que para lograr ese objetivo existen tres aspectos a tener en cuenta: “En primer lugar entender como empresarios que la política de calidad es algo fundamental. Cualquier empresa, aunque sea muy pequeña, debe tener una visión sobre cómo se hace la producción. Para ello es necesario definir las buenas prácticas de la granja de acuerdo a su ordenamiento o estructura. Es muy importante desde el punto de vista de la imagen de los colaboradores. Ellos se muestran contentos en las empresas que realmente los entienden y se relacionan adecuadamente utilizando mucha inteligencia emocional, buena comunicación en reuniones y con los equipos”.
El segundo ítem que recalcó Cuevas es la relación entre pares.
“Se trata de algo significativo que no se da de manera espontánea sino que hay que desarrollarlo dentro de la empresa con reuniones e inducciones. Normalmente en las granjas estamos apurados y concentrados en que todo el mundo haga sus tareas y muchas veces no damos el espacio para ese tipo de actividades”, sostuvo.
Por último el consultor ubicó lo económico “que normalmente se piensa en forma equivocada como el más importante cuando realmente no es así; es el últimos de los tres. Se debe partir de la imagen o de la visión que tiene el productor de lo que es realmente la actividad para lograr buena productividad con sus funcionarios”.
Se le consultó al experto sobre el impacto que tienen esas cuestiones en los pequeños y medianos productores, que muchas veces ponen énfasis casi exclusivamente en variables relacionadas con el manejo productivo. Vale señalar que ese segmento constituye el 90 por ciento de quienes se dedican a la actividad.
“Yo tengo casi 40 años de gestión en Chile con productores de empresas familiares. Mi experiencia me dice que en general las mejores granjas, mirando los números, son aquellas en las que el dueño se involucra dentro de su producción y tiene un contacto personal; esto es, cuando no existen tantos organigramas sino que es más directa la relación. Y lo primordial ahí es cómo se plantean las cosas, de qué manera se hace para que el colaborador entienda qué y cómo es su trabajo y también la estructura para que cuente con los recursos necesarios para obtener los resultados”.
Importación
Por otra parte, y apelando a la visión global del entrevistado por su labor como asesor en distintos países latinoamericanos, se le consultó sobre la reacción que genera en otros mercados la importación de carne de cerdo, que en Argentina despertó un fuerte rechazo en los actores de la cadena.
“Es una inquietud general. En Chile pensamos un concepto de carne global. Hoy se entiende que la carne que puede ser vendida en cualquier lugar del mundo es aquella que cumple con todos los requisitos de inocuidad, calidad, sanidad y demás. Argentina y los países que tienen tanto potencial en la producción de cerdos deben tener muy en claro ese concepto para poder en un momento determinado salir a exportar. Entonces así como hay carne importada también existen muchas fortalezas para vender afuera, particularmente en el momento actual, con un dólar alto y con costos relativamente bajos comparados con otros países”.
Añadió que “esa idea cada vez está más presente, a pesar de la guerra comercial que en este momento hay entre China y Estados Unidos, que ataca un poco a la globalización. Pero se trata de un concepto muy firme en el comercio mundial de carnes y las industrias que quieren participar tienen que trabajar para ello”.
En ese sentido, indicó que avanzar en ese camino implica “que las granjas lleven a cabo registros de trazabilidad y de uso de productos, particularmente los antibióticos. En ese aspecto hay que contar con programas de reducción de antibióticos porque eso ya está instalado dentro de las necesidades fundamentales; también poner énfasis en política ambiental, auditorías y certificaciones internas. Personalmente estoy trabajando en Colombia con una asociación de productores hace cinco años en ese tema y logramos armar un sello de calidad para las granjas que implementan buenas prácticas. Creo que Argentina posee todo el potencial para hacer este trabajo y mucho más”.
Para concretar esas acciones, Cuevas se pronunció a favor de impulsar la organización de los productores, por un lado, y la gestión de los propios establecimientos, por otro.
“En esos dos tópicos hay que poner la energía. En Chile las exportaciones en todos los rubros lograron mucho éxito primero porque los productores se organizaron y después porque existe una política de trabajo muy abierta con la autoridad, ya sea sanitaria o agrícola. Eso parte de la organización de los productores privados, que son los que tienen que definir qué quieren hacer y enfocarse en conjunto para lograrlo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María

