El agro aporta el doble de divisas netas que el petróleo y la minería
A pesar del fuerte crecimiento que están teniendo los sectores vinculados a la cordillera, el campo y la agroindustria lideran el ingreso de dólares
El impacto de Vaca Muerta y la minería ya dejó de ser una promesa en la economía nacional y desde hace tiempo que es una realidad en ascenso que comenzó a acoplarse a la locomotora histórica de Argentina: el campo y la agroindustria. Por eso, el país consolida ahora dos canillas diferentes para la provisión de dólares.
Así lo destaca el informe de los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso para el Ieral de la Fundación Mediterránea. Allí destacaron que el agro continúa siendo decisivo para la estabilidad cambiaria: aporta aproximadamente el doble de divisas netas que petróleo y minería, explica cerca de la mitad de los cobros de exportaciones y transforma una proporción mayor de sus ingresos brutos en oferta neta de dólares. Por eso, las cosechas, los precios internacionales y el clima seguirán teniendo, por tanto, efectos macroeconómicos inmediatos.
Por otro lado, se revela el fuerte crecimiento de la energía y la minería, fenómeno que comienza a reducir la dependencia casi exclusiva del ciclo agropecuario. La expansión de los hidrocarburos ya produjo un aumento significativo de la oferta neta de divisas, mientras que los proyectos de cobre, litio, oro y otros minerales podrían ampliar esa contribución durante los próximos años. “Se trata de una excelente noticia para el país. Una estructura económica apoyada en varios grandes complejos exportadores resulta menos vulnerable a shocks específicos que otra concentrada en una única fuente de dólares”, señalan los economistas.
El cambio relevante es, entonces, la conformación de dos grandes plataformas generadoras de divisas: una consolidada, basada en la producción agropecuaria y la industria alimentaria, y otra en rápida expansión, vinculada con la energía y la minería. “La velocidad con que se modifique la relación entre ambas no dependerá solamente de sus recursos naturales, de la tecnología o de las condiciones internacionales. También estará determinada por la política económica”, advierten Garzón y Artusso.
En este aspecto, las condiciones no son simétricas. Mientras la energía y la minería cuentan con regímenes específicos orientados a atraer inversiones y acelerar nuevos proyectos, buena parte de las exportaciones agropecuarias continúa fuertemente gravada por derechos de exportación. Este sesgo reduce los precios recibidos por los productores, desalienta la inversión y limita la respuesta de la producción y de las exportaciones. La evolución relativa del agro no puede analizarse, por lo tanto, separadamente del tratamiento tributario que enfrenta. “Si ese sesgo antiexportador se reduce de manera sostenida, el agro dispone de capacidad para ampliar su producción, incorporar tecnología, aumentar la transformación industrial y acelerar nuevamente su generación de divisas”, afirman los investigadores del Ieral.
En síntesis, el agro sigue liderando la generación neta de divisas, mientras que el petróleo y la minería acortan rápidamente la distancia. La consolidación de esta segunda plataforma exportadora constituye una mejora estructural para la economía argentina. Sin embargo, Garzón y Artusso remarcan que “hacia adelante, la magnitud del aporte de cada sector dependerá no sólo de sus recursos y de las condiciones internacionales, sino también de que la política económica ofrezca estabilidad, reglas previsibles e incentivos consistentes para invertir, producir y exportar”.