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El trigo mantendría la superficie de la campaña pasada en la zona

Así lo estimó José Cuello, Asesor Técnico Regional de la Regional Villa María. Por otra parte, es fundamental señalar que el dato contrasta con la proyección nacional, que prevé un incremento de las hectáreas
 
Cuando resta muy poco para terminar con la siembra, el trigo ocuparía en la región la misma superficie que el año pasado. Según calculó José Cuello, Asesor Técnico Regional (ATR) de la Regional Villa María de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), hasta el momento se llevan implantados alrededor del 80 por ciento de los lotes destinados al cereal, restando sólo trigo de ciclo corto. 

El profesional destacó que se utilizó un adecuado nivel tecnológico, teniendo en cuenta que los suelos que circundan a la ciudad tienen una buena respuesta, fundamentalmente frente a la fertilización. De todos modos dejó abierta la posibilidad a algunos cambios cuando se conozcan los datos finales de siembra ya que, aseveró, como no es tan significativa la superficie destinada al cultivo, una pequeña variación no se observa fácilmente cuando se realizan las primeras estimaciones.

“Hoy tenemos el 80 por ciento de la superficie sembrada; debe quedar muy poco por implantar, correspondiendo a ciclos más cortos. Hay que recordar que en la zona además del trigo también se hacen verdeos de invierno, que van derecho al consumo, y otros de cobertura. De todas formas, últimamente, se están reemplazando estos últimos por cultivos de cosecha por el elevado costo de producción que suponen. Por eso en la región se observa que las coberturas no crecen e incluso disminuyen. Después podemos analizar si esa decisión es correcta o no”, comenzó diciendo Cuello. 

Siguiendo a las proyecciones brindadas por algunas entidades como la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), que dan cuenta de un incremento de la superficie a nivel país -en torno a un 10 por ciento- se le consultó al ATR los motivos por los que la región no replica esa tendencia.

En ese sentido, indicó que “hay diferencias importantes entre las zonas. Algunas son netamente trigueras y aunque pudieron haber tenido ciertos problemas el año pasado cuentan con suelos y napas. Tienen las condiciones para el cereal y si el negocio es bueno van a ir hacia el cultivo por más que el año pasado hayan tenido rindes flojos. El sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe, parte de Entre Ríos, como así también el centro y oeste de Santa Fe, son ejemplos de esto. No tanto para nuestro lado, porque la superficie apta es pequeña. Como no se trata de un espacio considerable cuando las diferencias no son muy significativas, digamos alrededor de 7000 hectáreas, no es sencillo censarlas. Tiene que haber algo muy fuerte para que se hagan notar las subas y bajas, algo así como un 30 por ciento”.

Agregó además que la superficie se mantuvo “porque hay gente que entró al trigo y gente que no lo hizo. Por eso se nivela. A muchos de los que les fue mal hoy vuelven a intentarlo por el negocio, que es interesante. No se trata de algo lineal; hay quien salió del maíz o una soja temprana, juntó agua y ahora está con el trigo”.

El directivo destacó que luego de la intensa sequía que se registró en la primera parte del año, y que afectó seriamente a las sojas y maíces de segunda siembra, las lluvias de mayo volvieron a poner en carrera a la producción.

“Ese mes llovió un montón y los perfiles se recargaron, aunque no de manera espectacular. Igualmente se logró acumular agua suficiente como para poder sembrar. Eso le da al productor la posibilidad de buscar algo de los recursos que perdió”.

Con las condiciones agroecológicas dadas para el cultivo los productores se inclinaron porque, destacó el entrevistado, “hay un buen precio futuro; es una opción de negocio interesante en la rotación trigo-soja. Va a generar un pulmón para muchos productores que puede ser importante para lo que viene”. 

Cuello destacó que la zona tiene muy buena respuesta frente al uso de tecnologías, especialmente a los fertilizantes.

“Claramente se observa una gran diferencia de rendimientos entre lotes que responden a un  manejo tradicional y aquellos que utilizan las tecnologías adecuadas. También debemos mencionar que en la mayor parte de la superficie de la región hay 3 o 4 variedades que valen la pena, y que muestran un buen desempeño y rendimiento. Pero esto es así cuando se acompaña de tecnología”. 

Por último resaltó que, por el momento, no se han detectado inconvenientes con malezas.

 “Está todo tranquilo porque llovió tarde. Los lotes venían bastante limpios, se hizo un repaso con pre-emergentes tradicionales y luego se los sembró. Por supuesto que habrá que seguir de cerca su evolución. Y para las cuestiones sanitarias debemos esperar todavía un tiempo, más o menos la segunda quincena de agosto, para ir planificando las primeras aplicaciones”.

 Los números

Como sostuvo Cuello, la decisión para sembrar trigo se explica por dos motivos: condiciones agronómicas favorables y un negocio acorde a las necesidades. El trabajo realizado por el encargado del Grupo Economía del INTA Marcos Juárez, Carlos Ghida Daza, sobre el costo–beneficio del cultivo de trigo marca claramente tal situación. 

Y eso es así a pesar de que el mercado internacional muestra una importante diferencia entre stock y comercialización, hecho que impide que los precios sean más elevados aún.  

Cabe consignar que los cambios macroeconómicos vividos recientemente en Argentina dejan también su marca. Hay un impacto positivo de la devaluación del peso, que se profundizó desde mayo a esta parte.  

El trabajo del especialista del organismo nacional toma como referencia los valores al mes de abril pasado, en base a un dólar que cotizaba a $20,45 y pizarras que marcaban a enero de 2019 (momento de cosecha) USD 191,8 la tonelada. Otro elemento es la inflación, que fue calculada –en base a los indicadores del momento- en un 29 por ciento anual.

De abril a julio muchos de esos indicadores variaron. El dólar subió más de un 30 por ciento, el trigo futuro cayó casi 10 dólares y la inflación seguramente se ubicará varios puntos por encima de lo estimado. Pero lejos de bajar, la rentabilidad incluso subiría más.

Según el estudio de Ghida Daza la situación esperada era claramente superior con respecto al anterior ciclo del cultivo. “El margen proyectado para el 2018/19 es de $4.009/ha mientras que, en la campaña pasada dicho valor era $1.788/ha con lo que se mejora un 124 por ciento”. 

El especialista expresó a PUNTAL VILLA MARIA que “la publicación está bastante actualizada. La mejora climática más la devaluación impactan positivamente en los números del cultivo. Estos días el precio futuro del trigo bajó un poco porque las perspectivas de siembra son muy buenas, pero igualmente siguen siendo valores interesantes. Aunque el 70 por ciento de los costos de implantación y protección están dolarizados, cuando éste sube, el margen bruto se agranda. Por eso hay una movida muy importante detrás del cultivo”.



Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María

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