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Mejoran condiciones para plantas productoras de expeler de soja

El presidente de Cabiocor, Juan Carlos Giaccone, destacó que por el menor volumen de grano las grandes compañías del sector atienden los compromisos externos, dejando el mercado local para las extrusoras
 
De un año a otro el mercado del expeler de soja cambió bruscamente. De la sobreoferta y las gestiones desesperadas para intentar que el gobierno nacional baje las retenciones y así encontrar una salida exportadora que permita sostener las plantas, a un mercado desabastecido y con precios en alza. La fuerte caída del volumen de soja por la intensa sequía, más el temporal de mayo que impactó en los granos que aún quedaban por cosechar, hizo que las grandes compañías procesadoras dejaran el mercado interno, concentrándose en los contratos del exterior. A partir de allí el sector de a poco comenzó a acomodarse, aunque igual existen problemas. Según Juan Carlos Giaccone, presidente de la Cámara de Agroalimentos y Bioenergías de la Provincia de Córdoba (Cabiocor) el desafío actual es poder conseguir la soja para procesar y tratar de mantener a clientes cada vez más complicados económicamente. El directivo indicó además que aunque subió el nivel de actividad en las plantas eso, por ahora, no implica recuperación de puestos de trabajo, perdidos tiempo atrás con la crisis que vivió el sector. 

“La menor producción de soja trastocó el mercado. Antes teníamos un problema porque no podíamos colocar el expeler. Ahora la poca soja que hay va a expeler; el consumo interno está muy fortalecido y desapareció la oferta de harina de soja de las grandes compañías, que el año pasado había sido una competencia muy fuerte. En la actualidad las exportadoras llevan toda su producción afuera, por lo tanto al mercado interno lo está abasteciendo el sector de las extrusoras. Y está muy tonificado en cuanto a volumen de procesamiento y precio. Se mejoró el precio y se trabaja más”, comenzó diciendo Giaccone. 

La contracara de la situación descripta es el inconveniente que se plantea para obtener la oleaginosa.

“El problema es conseguir la soja porque el volumen es mucho más bajo. Hay menos soja y encima lo que se trilló después del temporal fue de muy mala calidad; esa soja directamente no se la cosecha o se la va mezclando en bajas proporciones, porque no está en condiciones.  El expeler que sale es malo y el aceite turbio, no sirve”, afirmó.

En ese sentido, añadió que “los productores que estaban ajustados al momento de trillar vendieron todo; esa soja ya no está. La que sigue quedó en manos de productores con una mejor situación, que ahora comercializan maíz, algo de trigo, pero se sentaron arriba de la soja. Hay que pensar que hace dos meses, cuando comenzó la campaña, la soja estaba entre $5800 y $6000 la tonelada; hoy está cerca de $8000. Hay razones para no vender por el aumento del precio”. 

Las mejores expectativas que tiene el sector de todas formas pueden chocar contra las posibilidades de los compradores.

“Tenemos miedo que la suba reiterada de la soja y por ende del expeler llegue a un límite porque las actividades pecuarias, vacas, cerdos, huevos y pollo, ya no toleran más aumentos en sus alimentos. Sus costos están en dólares mientras que sus productos se venden en pesos. Ahí hay un tema porque a algunos pequeños productores, fundamentalmente de porcinos, no les dan los números”.

Exportación

Desde hace varios años las plantas productoras de expeler vienen realizando gestiones ante los gobiernos de turno para lograr mejoras competitivas para exportar. Con un nivel de retenciones igual al de las grandes plantas aceiteras ubicadas mayoritariamente en el cordón rosarino, pocas opciones le quedaban a estos establecimientos para ganar mercados. A principios de año tuvieron una señal, ya que el Ejecutivo nacional dejó de fijar un precio FOB (valor de la mercadería puesta en embarque) para el expeler sino que pasó a guiarse para el cálculo de derechos de exportación por las declaraciones juradas de las operaciones concretadas. En los hechos eso implicó una baja de retenciones. A eso se le sumó la importante devaluación del peso de los últimos meses. 

“Las cosas mejoraron porque este dólar es mucho más competitivo; los costos en pesos se diluyen, pero no hay mercadería. De todos modos es un año para recuperar mercados. En la región, particularmente en Chile y Uruguay, está faltando soja. Uruguay pasa por la misma sequia que Argentina y en Chile, como las exportadoras grandes del país están vendiendo todo a Asia, no está atendido. Por ese motivo están volviendo clientes que se habían perdido en esos países. En este último tiempo se fue mejorando un poco el precio de referencia por eso pensamos que es un momento para recuperar mercados, aunque sea con bajo volumen, para que cuando vuelva a sobrar expeler el año que viene tengamos un camino allanado”, subrayó el presidente de Cabiocor. 

Agregó que “estamos trabajando con un bróker internacional que tiene oficinas en Uruguay y Chile en un acuerdo para tratar de insertarnos en algunos mercados; estamos con la idea de poder sacar próximamente 5 o 6 camiones a Uruguay y la semana que viene llega una misión de una empresa importante de Chile, siempre con la idea de retomar los mercados porque ahora el interés lo tienen los compradores”.

Más allá del cambio de aire que viven las empresas extrusoras, el directivo sostuvo que por el momento no están dadas las condiciones para recuperar puestos de trabajo perdidos.

“El año pasado se dio una contracción muy fuerte por la caída del volumen de procesamiento y casi todas las plantas redujeron empleados. Se trabajó mucho en la eficiencia interna para bajar costos, fundamentalmente de energía. De hecho estamos trabajando ahora con la Dirección de Eficiencia Energética de la Provincia para hacer un diagnóstico de las empresas y mejorar los puntos de ineficiencia en las plantas; también venimos desarrollando tareas con el INTA para incrementar los rendimientos industriales, como la extracción de aceite. Fue un año de achique y de trabajar hacia adentro en los ajustes. Hoy se está dando un aumento del nivel de procesamiento, pero se los hace con el personal existente; no se trabaja los fines de semana porque cuesta más caro, además está el tema de los francos. Antes había una rotación para cubrir los francos; con el ajuste eso ya no está”.

Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María.

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