Al igual que pasó con el peso argentino, el valor de los granos como moneda de cambio se deterioró notablemente en el último año producto de la inflación, la baja de precios internacionales, el regreso de las retenciones y el precio del dólar. Un combo que llevó a que la capacidad de compra se retraiga un 40 por ciento en comparación con el año pasado.
Así lo revela el informe dado a conocer por el área de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba, en donde se consignó que los más perjudicados son la soja y el maíz, con pérdidas del 39,2 por ciento y 33,5 por ciento, respectivamente. El trigo, en tanto, tuvo una baja en la capacidad de compra del 15,2 por ciento.
Moneda de cambio
El informe técnico difundido esta semana marca que no sólo los precios internacionales fueron la causal de la pérdida de capacidad como moneda de cambio por parte de los granos, sino también el dólar, que tuvo una variación del 113% en un año, y el regreso de las retenciones para el maíz y el trigo.
“La soja fue la más perjudicada, con un deterioro en el poder de compra promedio del 39%. Para comprar glifosato o semillas en abril de 2019 se necesitó un 62% y 42% más poroto de soja que el año anterior”, revela el informe de la entidad provincial. Respecto a los fertilizantes fosforados la variación interanual indica que se requirió un 36% más de grano.
“El maíz sufrió un deterioro en su poder adquisitivo del 33,5%, para comprar urea o semillas se necesitó un 32% y 36% más de grano que en abril de 2018”.
Los aumentos en la relación insumo-producto obedecen a que la caída en los precios de los granos fue superior a la disminución de los precios en dólares de algunos insumos como el gasoil, los fertilizantes fosforados y la urea. El glifosato fue uno de los pocos insumos que aumentó (14%) respecto al mismo mes del año pasado, y al ser uno de los principales insumos para el cultivo de soja, contribuyó al detrimento del poder de compra de la oleaginosa.
Dentro de este contexto, el trigo fue el cultivo menos perjudicado, con un deterioro del 15% en su poder de compra, debido a que su precio registró la menor caída respecto a abril de 2018.
“Si bien aumentó la cantidad necesaria de trigo para adquirir fertilizantes y semillas, la relación insumo-producto se encuentra en niveles relativamente bajos comparando con años anteriores, lo que genera un incentivo para aportar tecnología al cultivo con el afán de mejorar su calidad comercial y aportar a la sustentabilidad de nuestros suelos en una campaña donde la siembra de este cereal crecería y sería récord nuevamente”, detalla el Departamento de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba.
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Moneda de cambio
El informe técnico difundido esta semana marca que no sólo los precios internacionales fueron la causal de la pérdida de capacidad como moneda de cambio por parte de los granos, sino también el dólar, que tuvo una variación del 113% en un año, y el regreso de las retenciones para el maíz y el trigo.
“La soja fue la más perjudicada, con un deterioro en el poder de compra promedio del 39%. Para comprar glifosato o semillas en abril de 2019 se necesitó un 62% y 42% más poroto de soja que el año anterior”, revela el informe de la entidad provincial. Respecto a los fertilizantes fosforados la variación interanual indica que se requirió un 36% más de grano.
“El maíz sufrió un deterioro en su poder adquisitivo del 33,5%, para comprar urea o semillas se necesitó un 32% y 36% más de grano que en abril de 2018”.
Los aumentos en la relación insumo-producto obedecen a que la caída en los precios de los granos fue superior a la disminución de los precios en dólares de algunos insumos como el gasoil, los fertilizantes fosforados y la urea. El glifosato fue uno de los pocos insumos que aumentó (14%) respecto al mismo mes del año pasado, y al ser uno de los principales insumos para el cultivo de soja, contribuyó al detrimento del poder de compra de la oleaginosa.
Dentro de este contexto, el trigo fue el cultivo menos perjudicado, con un deterioro del 15% en su poder de compra, debido a que su precio registró la menor caída respecto a abril de 2018.
“Si bien aumentó la cantidad necesaria de trigo para adquirir fertilizantes y semillas, la relación insumo-producto se encuentra en niveles relativamente bajos comparando con años anteriores, lo que genera un incentivo para aportar tecnología al cultivo con el afán de mejorar su calidad comercial y aportar a la sustentabilidad de nuestros suelos en una campaña donde la siembra de este cereal crecería y sería récord nuevamente”, detalla el Departamento de Economía de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

