Sube la exportación de carnes, pero la mayor parte va a un solo mercado
China recibe casi el 70% de la carne que comercializa Argentina en cortes genéricos. Aníbal Pordomingo, referente del Inta, advirtió sobre el riesgo que eso implica y se pronunció a favor de la diferenciación del producto
En los últimos años la ganadería argentina volvió a tener presencia en el mercado exportador. Ese proceso vino de la mano de la recuperación de los mercados tradicionales y la apertura de nuevos, como China, que en la actualidad absorbe casi el 70 por ciento de la comercialización externa. Tal situación, para el experto del Inta Aníbal Pordomingo, permitió lograr mayor volumen exportado, aunque también genera la necesidad de diferenciar el producto para aumentar el valor. El profesional analizó el escenario de ese sistema productivo, planteando las oportunidades y amenazas de la ganadería actual.
“Los escenarios más reales muestran una ganadería global que está firme, con China como el primer demandante mundial. Argentina manda casi el 70 por ciento de la exportación de carne bovina a ese mercado. Es un buen dato, pero también dispara alertas. Depender mayoritariamente de un solo mercado tiene sus riesgos, sobre todo por el tipo de producto que demanda, que no son los de mayor valor. Por el tipo de proceso y cocción a China le sirve, aunque se trata de productos genéricos. La carne argentina entra junto a la de Brasil y otros países, como India, que produce carne bubalina”.
Para Pordomingo, a partir de ahora el sector debería trabajar para lograr envíos de mayor valor, como la carne de novillo.
“Está bueno para instalarse en ese mercado para hacerse conocer, pero debemos buscar ingresar con otras categorías. Es lo que hicieron otros países. Australia, por ejemplo, diferencia más de la mitad de lo que manda a esos mercados como carne certificada australiana y tiene sus nichos propios; y el consumidor chino la percibe como la mejor carne del mundo. Argentina tiene una gran tarea por delante, para construir nichos y espacios de mayor valor en ese mercado, que también se refleja en los otros mercados asiáticos de su periferia”.
Obviamente que otros países pujan por ganar participación en el consumo chino, muchos de ellos en etapa expansiva.
“Brasil tiene una expectativa de crecimiento y de protagonismo creciente en el mercado chino. No es un tema menor y por eso insisto en la necesidad de buscar estrategias de diferenciación. Competir en volumen con ese país, cuya capacidad de producción es 10 veces la nuestra, es ir por poco precio. Uruguay está obligado a exportar y también es un oferente fuerte en esos mercados. Rusia es importador neto de carnes pero también le quiere vender algo a los chinos. Esas tendencias son globales, están firmes, y tienen que ser miradas con cuidado”.
Por lo dicho anteriormente, para el especialista del Inta la fuerte tracción que en la actualidad ejerce el gigante asiático no debe soslayar la importancia de otros mercados, como el europeo, que en pesos explica la mitad del valor total de las exportaciones. Y, por supuesto, un capitulo central tiene el propio mercado nacional, que recibe el 80 por ciento de la producción de carne.
“Este último tiene sus problemas de capacidad adquisitiva, además de la competencia con otras carnes. Hoy entre cerdo y ave suman más que la carne bovina. No es un tema menor, porque es cierto hay un mercado cautivo, pero que también es elástico. Está dispuesto a comer 50 kilos por habitante y no 70, sabiendo que complementa con otras carnes el interés diario”, subrayó.
Prudencia
Según el profesional, la ganadería se muestra con algunos temores respecto de cambios de tendencias que podrían ocurrir, vinculados a la política interna, y mira de cerca la competitividad del dólar.
En una punta de la cadena, el productor “está con cierta prudencia y tiene una posición conservadora sobre avanzar en distintas inversiones necesarias para producir más kilos por animal”.
Para ello debe trabajar en distintas cuestiones, entre ellas la alimentación.
“Es cierto que crecimos en forrajes, que hace algunos años era una anécdota y hoy está en la mayoría de los sistemas, aún en regiones marginales. Pero estamos a la mitad de camino. Tenemos muchos forrajes conservados que no dan ni para 400 gramos por día de aumento, cuando la punta de ese mismo forraje es de 800 gramos. Hay que mejorar. Como es un sistema complejo, no se trata solamente de conocimiento sino que abarca además estructuras, disponibilidad de maquinarias, inversiones, y expectativas. A veces la ganadería se discute en términos muy cortoplacistas, pensando solamente en un novillito gordo de 350 kilos para mercado interno”.
Más allá de la producción, destacó que la industria debería enviar señales claras para incentivar la producción, especialmente en relación al valor de los animales pesados.
“El precio tiene que empezar a contar cosas; por ejemplo, que el novillo de más kilos tiene valor, que una vaca gorda no es lo mismo que una flaca, que la vaquillona de 450 kilos tiene tanto valor como una de 350; son señales importantes. Si el productor empieza a detectar esos indicios la etapa de recría empieza a ser importante”.
“Si nosotros seguimos produciendo animales livianos para un consumo interno que cada vez come menos, vamos a un estancamiento de la ganadería; seguirá como está, produciendo los mismos volúmenes globales con menor consumo per cápita. No necesitaría más que eso, en un espacio de marginalidad, de oportunismo. Para ir por más kilos hay que diseñar un sistema”.
Fiebre porcina
También se le consultó al especialista su mirada sobre la situación generada en el mercado mundial a partir de la detección de la fiebre porcina en China.
“Ese evento chino no es menor, ya que entregó más del 30 por ciento de la piara. Una gran cantidad de animales murieron y probablemente el problema sea más grave que lo imaginado. Eso va a traccionar a todas las carnes, incluida la bovina. Seguramente ocasionará, como ya está ocurriendo en Estados Unidos y Brasil, demanda de carne porcina. Eso puede generar una suba de su precio”.
Como consecuencia de esos cambios, la sustitución de carnes en el mercado interno podría verse afectada.
“Siempre decimos que porcinos y aves deberían sustituir a la carne bovina para que haya más exportación; ahora puede darse incluso al revés y que traccione hacia todas las carnes, como la aviar. Ya hay movimientos a nivel global de esa carne hacia China porque al caerse el cerdo creció la demanda. Probablemente en los próximos dos o tres meses veamos un reacomodamiento del negocio global con aristas que todavía no conocemos”.
De todas formas Pordomingo manifestó que “la competencia global en el espacio porcino es bastante compleja porque hay actores muy fuertes y varios países dispuestos a vender. Ahí podemos encontrar algo pero no va a ser fácil. En carne bovina ya estamos creciendo y esperamos tener precios más firmes que los actuales, que pueden repercutir en la vaca y el novillo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
Comentá esta nota
“Los escenarios más reales muestran una ganadería global que está firme, con China como el primer demandante mundial. Argentina manda casi el 70 por ciento de la exportación de carne bovina a ese mercado. Es un buen dato, pero también dispara alertas. Depender mayoritariamente de un solo mercado tiene sus riesgos, sobre todo por el tipo de producto que demanda, que no son los de mayor valor. Por el tipo de proceso y cocción a China le sirve, aunque se trata de productos genéricos. La carne argentina entra junto a la de Brasil y otros países, como India, que produce carne bubalina”.
Para Pordomingo, a partir de ahora el sector debería trabajar para lograr envíos de mayor valor, como la carne de novillo.
“Está bueno para instalarse en ese mercado para hacerse conocer, pero debemos buscar ingresar con otras categorías. Es lo que hicieron otros países. Australia, por ejemplo, diferencia más de la mitad de lo que manda a esos mercados como carne certificada australiana y tiene sus nichos propios; y el consumidor chino la percibe como la mejor carne del mundo. Argentina tiene una gran tarea por delante, para construir nichos y espacios de mayor valor en ese mercado, que también se refleja en los otros mercados asiáticos de su periferia”.
Obviamente que otros países pujan por ganar participación en el consumo chino, muchos de ellos en etapa expansiva.
“Brasil tiene una expectativa de crecimiento y de protagonismo creciente en el mercado chino. No es un tema menor y por eso insisto en la necesidad de buscar estrategias de diferenciación. Competir en volumen con ese país, cuya capacidad de producción es 10 veces la nuestra, es ir por poco precio. Uruguay está obligado a exportar y también es un oferente fuerte en esos mercados. Rusia es importador neto de carnes pero también le quiere vender algo a los chinos. Esas tendencias son globales, están firmes, y tienen que ser miradas con cuidado”.
Por lo dicho anteriormente, para el especialista del Inta la fuerte tracción que en la actualidad ejerce el gigante asiático no debe soslayar la importancia de otros mercados, como el europeo, que en pesos explica la mitad del valor total de las exportaciones. Y, por supuesto, un capitulo central tiene el propio mercado nacional, que recibe el 80 por ciento de la producción de carne.
“Este último tiene sus problemas de capacidad adquisitiva, además de la competencia con otras carnes. Hoy entre cerdo y ave suman más que la carne bovina. No es un tema menor, porque es cierto hay un mercado cautivo, pero que también es elástico. Está dispuesto a comer 50 kilos por habitante y no 70, sabiendo que complementa con otras carnes el interés diario”, subrayó.
Prudencia
Según el profesional, la ganadería se muestra con algunos temores respecto de cambios de tendencias que podrían ocurrir, vinculados a la política interna, y mira de cerca la competitividad del dólar.
En una punta de la cadena, el productor “está con cierta prudencia y tiene una posición conservadora sobre avanzar en distintas inversiones necesarias para producir más kilos por animal”.
Para ello debe trabajar en distintas cuestiones, entre ellas la alimentación.
“Es cierto que crecimos en forrajes, que hace algunos años era una anécdota y hoy está en la mayoría de los sistemas, aún en regiones marginales. Pero estamos a la mitad de camino. Tenemos muchos forrajes conservados que no dan ni para 400 gramos por día de aumento, cuando la punta de ese mismo forraje es de 800 gramos. Hay que mejorar. Como es un sistema complejo, no se trata solamente de conocimiento sino que abarca además estructuras, disponibilidad de maquinarias, inversiones, y expectativas. A veces la ganadería se discute en términos muy cortoplacistas, pensando solamente en un novillito gordo de 350 kilos para mercado interno”.
Más allá de la producción, destacó que la industria debería enviar señales claras para incentivar la producción, especialmente en relación al valor de los animales pesados.
“El precio tiene que empezar a contar cosas; por ejemplo, que el novillo de más kilos tiene valor, que una vaca gorda no es lo mismo que una flaca, que la vaquillona de 450 kilos tiene tanto valor como una de 350; son señales importantes. Si el productor empieza a detectar esos indicios la etapa de recría empieza a ser importante”.
“Si nosotros seguimos produciendo animales livianos para un consumo interno que cada vez come menos, vamos a un estancamiento de la ganadería; seguirá como está, produciendo los mismos volúmenes globales con menor consumo per cápita. No necesitaría más que eso, en un espacio de marginalidad, de oportunismo. Para ir por más kilos hay que diseñar un sistema”.
Fiebre porcina
También se le consultó al especialista su mirada sobre la situación generada en el mercado mundial a partir de la detección de la fiebre porcina en China.
“Ese evento chino no es menor, ya que entregó más del 30 por ciento de la piara. Una gran cantidad de animales murieron y probablemente el problema sea más grave que lo imaginado. Eso va a traccionar a todas las carnes, incluida la bovina. Seguramente ocasionará, como ya está ocurriendo en Estados Unidos y Brasil, demanda de carne porcina. Eso puede generar una suba de su precio”.
Como consecuencia de esos cambios, la sustitución de carnes en el mercado interno podría verse afectada.
“Siempre decimos que porcinos y aves deberían sustituir a la carne bovina para que haya más exportación; ahora puede darse incluso al revés y que traccione hacia todas las carnes, como la aviar. Ya hay movimientos a nivel global de esa carne hacia China porque al caerse el cerdo creció la demanda. Probablemente en los próximos dos o tres meses veamos un reacomodamiento del negocio global con aristas que todavía no conocemos”.
De todas formas Pordomingo manifestó que “la competencia global en el espacio porcino es bastante compleja porque hay actores muy fuertes y varios países dispuestos a vender. Ahí podemos encontrar algo pero no va a ser fácil. En carne bovina ya estamos creciendo y esperamos tener precios más firmes que los actuales, que pueden repercutir en la vaca y el novillo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María