"Alem debe aspirar a lo máximo"
Mauricio Morales se preparó para un año plagado de emociones fuertes en su regreso a la conducción táctica de Alem, pero la pandemia truncó los sueños en 2020.
“Esto nunca pasó, aunque mi viejo me cuenta de otras situaciones de pandemia y de guerras que paralizaron al mundo. Hicimos una gran pretemporada con Alem, pero se desmoronó todo el sueño, y será muy difícil volver este año”, consideró el ídolo del “león”.
Estima que “puede volver con un cupo limitado de público por partidos, y que los jugadores lleguen cambiados y se vayan casi sin tocar el vestuario. El tema es que si tenés que viajar a Pasco, Ticino, Cabral, Ausonia, La Playosa... ¿Cómo se hace con el traslado? Es muy difícil solucionar todo y cumplir un protocolo en este nivel. No es lo mismo que poner a Sergio Ramos en una punta del vestuario y a Gareth Bale en el otro. Acá los vestuarios son chicos, ni hablar el de los árbitros. Cambiarse en un vestuario será imposible, dar una charla, o viajar con la ropa transpirada con un plantel es complicado”.
En la misma sintonía
Morales coincide con el mensaje del presidente del club Daniel Bazán. “Todos tenemos ganas de que vuelva al fútbol, pero la realidad indica lo contrario”.
Afirma que “el año está perdido. No hay una idea, y cada uno puede pensar algo diferente, pero lo que dijo Bazán es claro y concreto. Yo lo cargo porque si el presidente de Alem, que es un club grande y de puro fútbol, dice que no se puede volver, ¿qué queda para los otros? Pero la verdad: tiene razón”.
Insiste en que “es un peligro no cumplir el protocolo, y abrir una cancha sin público no cierra por ningún lado. Es endeudar a los clubes y no tiene sentido jugar sin gente. Me parece que en un inicio de campeonato en este nivel, la gente puede distribuirse sin problemas, pero el drama es el vestuario y el traslado, más los costos para cumplir con el protocolo”.
Considera que “a nivel profesional hay un negocio grande. Para nosotros no hay salida. Con mucha predisposición se puede hacer el esfuerzo de jugar con poca gente para salvar los costos, y sin utilizar los vestuarios”.
Destaca que “un año perdido es grave. Hay jugadores profesionales que se retiraron, imaginate los jugadores grandes de nuestra Liga. Uno como DT tiene otra oportunidad, pero hay chicos que hacen un gran esfuerzo, y perder un año sin jugar es demasiado”.
Insiste en que “la cruel realidad indica que no se puede jugar”.
El arranque perfecto
Entiende que “volver al club después del título que ganamos, armar un equipo con muchos jugadores que volvieron, hacer una pretemporada hermosa, jugar amistosos, debutar ganándole el clásico a Alumni, y que el torneo se suspenda es increíble. No puedo tener más mala suerte”.
Cuenta que “convencimos a los jugadores para que regresen, a los refuerzos, nos motivamos para ganar el torneo e ir a un Federal, la gente que acompañó en el debut, un triunfo durísimo. El arranque perfecto, y ahora esta pesadilla”.
“Como jugador soñaba con jugar un torneo superior y no pude. Como DT era el momento justo. Antes de empezar el torneo, a los que me dijeron que no podían venir, los comprometí para el Federal. Ese era el sueño”, sonríe.
Explica que “tenía mucha fe en este equipo de Alem que se armó. Y tengo la ilusión aún”.
Los 3 títulos en fila
A la hora de las estrellas, Morales considera que “no son muchos los que fueron campeones como DT y como jugador en Alem. Me tocó ganar 6 títulos”.
Explicó que “empezar como DT me demandó un tiempo para ver y estudiar al jugador desde el otro lado. Ser ayudante de campo de Marcelo Santoni en Rivadavia fue un curso acelerado”.
Agrega que “en ese vestuario pesado aprendí mucho. Marcelo me enseñó algunas materias que tenía que aprobar. Si bien cada uno tiene su punto de vista, hicimos una buena dupla, porque él es muy sanguíneo y yo me encargaba de tranquilizar y desacelerar. Ser campeón y subcampeón con Berardo, Strumia, Berterame, Márquez, Ferrer, Rodrigo Santoni. La ‘chapa’ de Santoni fue clave, y me sirvió para aprender mucho”.
Recuerda que “dirigir a Sportivo Playosa, y no poder llegar a las finales por los penales fue un golpe. La dirigencia armó un buen equipo, y la campaña fue buena”.
Remarca “perdimos esas dos series después de clasificar ganando la zona o con cierta comodidad, pero no pudimos en los play off”.
Ese fue el motivo por el cual “acepté el desafío cuando Mario Cortez me vino a buscar en Argentino. Se armó un equipo lindo, con el objetivo de ser campeones, y ganar el bicampeonato en un año perfecto fue el fruto de un trabajo fuerte. Ellos venían de algunas finales perdidas, y esas dos estrellas serán muy recordadas, porque ese era un gran equipo, y Cortez me brindó su total apoyo”.
Destaca que “la tercera estrella en fila la conseguí con Alem, que me vino a buscar después de una mala racha. Gustavo Lloret era el presidente, y Daniel Bazán integraba esa comisión. Sabían que el grupo estaba destruido, pero las consignas fueron claras, no se podía perder más, el grupo se hizo fuerte y sacó adelante la complicada situación”.
Destacó que “ganarle a Argentino las semifinales fue clave, antes a San Lorenzo que era subcampeón, y a Universitario la final fue un cierre inmejorable”.
“La alegría de la gente de Villa Nueva fue enorme, mi viejo y mi familia llorando de emoción, porque la presión era grande, y fue la primera final ganada por Alem en ‘La Nueva Leonera’. Esa tercera estrella fue muy especial”, afirma.
Explica entre sonrisas que “cuando te ponés viejo, y llegan las lesiones, no es fácil irse de un club grande como Alem. Volver y ser campeón como DT es especial”.
“Me tocó un grupo de grandes jugadores con mucha experiencia, que no venían bien, y se levantaron. El vestuario era pesadísimo, pero mi ventaja fue que la mayoría había jugado conmigo, y muchos se hicieron bajo mis alas. Eso fue un plus para pisar fuerte”, dijo.
Un rugido del alma
Alem tenía un plantel para campeón, pero no era fácil hacer pie para un DT. “Los cargué, y les dije una frase fuerte: ‘Ustedes son jugadores grandes, y se comen a los técnicos’. No me ganaron en el vestuario, y ellos ganaron en la cancha el campeonato. Por ahí con otros DT que no conocían a Alem, podían trabajar mejor que yo, pero yo conocía el vestuario de Alem”.
Recalca que “con Sebastián Funes armamos el grupo fuerte que Alem se merecía, y le devolvimos la gloria que Alem y su pueblo merecen. Por eso ahora el compromiso es idéntico. La gente sabe que Alem conmigo tiene que aspirar a lo máximo, y la única forma de quedar en la historia de Alem es logrando un título. Por eso el sueño es ganar uno de los 2 torneos anuales para ir a jugar el torneo Federal”.