Amed Elhall es otro buen ejemplo de que el deporte transforma a los jóvenes en hombres fuertes, sanos y de bien para la sociedad.
El Turco recordó aquella inolvidable gesta deportiva del seleccionado Sub-15 de la Liga Villamariense de Fútbol obteniendo el torneo Nacional en Bariloche en 2005 y su carrera futbolística, pero esencialmente dejó en claro que ama el deporte, a Alem y no tardará en regresar a la dirigencia.
Aclaró: “No renuncié a la vicepresidencia de Alem, pero le dejé en claro al presidente Daniel Bazán que mis tiempos ya no serán compatibles con las necesidades del club y la ocupación que le otorgaba. Mi prioridad es lograr la maestría y mi trabajo me absorbe. Mi proyecto de vida ha cambiado y lo ayudaré en lo que pueda, pero sin estar a su lado en el club”.
Destacó: “Esa gente vale oro. Es muy valiosa para la sociedad la dirigencia deportiva y por eso tanto a Daniel como a quienes lo acompañan los voy a ayudar desde donde me toque y pueda. Soy de Alem, pero hoy mis tiempos no son los mismos que cuando asumí en la comisión directiva y es bueno ser frontal y claro”.
Estimó: “Mi experiencia personal puede servirles a los actuales futbolistas. Yo jugaba y me recibí de abogado. Parte de mis estudios los pagué de lo poquito que ganaba como jugador y hasta pude hacerme tiempo para jugar, estudiar y trabajar para ayudar en la casa de mi viejo”.
Resaltó: “Lleva muchas horas de lectura y estudio la carrera de Abogacía, pero hay tiempo para entrenar todos los días, jugar los domingos y estudiar. A la vez, trabajé en un solarium y en una empresa de colectivos. Quizás por jugar al fútbol tardé un año y medio más para recibirme, pero logré mantener ese cable a tierra tan lindo que es el fútbol en la Liga, poder estudiar lo que quería, que es lo que hoy me permite proyectar mi vida, y repartiendo bien los tiempos también se puede trabajar”.
Remarcó: “Son pocos los que pueden vivir del fútbol. También son pocos los que ganan una plata que les sirva para vivir del fútbol en la Liga local o regional. Por eso cuando sos joven tenés que saber que se puede jugar, trabajar y estudiar. A la larga te das cuenta de que el fútbol te deja muchos amigos, el estudio te permite vivir de lo que elegiste y el trabajo te permite una experiencia de vida diferente y costearte los estudios”.
No olvida agradecer a su familia por orientarlo. “Mi vieja me aclaró siempre que lo primero era el estudio. Hasta cuando estaba en la facultad me controlaba cómo iba. Mi viejo me alentó siempre a no bajar los brazos en el deporte. Esos pilares de la familia ayudan para que puedas encaminarte”.
Aseguró: “Discusiones nunca faltaron con mis padres, pero ahora les estoy sumamente agradecido por sus consejos y apoyo”.
La experiencia por sobre la copa
Amed Elhall sostuvo: “Las vivencias, los amigos y las experiencias para la vida es lo que te queda para siempre. Las medallas, las copas y los trofeos se herrumbran, se oxidan, se rompen o se pierden, pero lo otro queda adentro siempre”.
Estimó: “El fútbol es un deporte maravilloso. Las experiencias son buenas y malas, más allá de los resultados, pero al ser un deporte grupal te sirve para tu vida por los valores y las relaciones humanas”.
Sus primeros pasos
Recalcó: “El Porvenir fue mi primer club en el baby. El DT era Ismael ‘Kiky’ Etrat. Jugué con Luciano Sosa, Hugo Cantero, Ezequiel Agosto, Mayco Murúa, Federico Figueroa, Rodrigo Barcellona, Gonzalo Pedraza, Jonathan Bertola, Matías Almada, que falleció, y Oddino, más pibes de clase 90”.
Explicó: “Fuimos subcampeones en el último año que jugué en El Porvenir y luego emigré a Alem, donde también nos dirigió Etrat, en los últimos dos años de baby”.
“Jugamos dos finales en los torneos provinciales en Embalse con Alem, que tenía un buen equipo en inferiores, donde se sumaron Juan Pablo Sotto, Rafael Echeverría. Ganamos tres copas Villa María, en canchas grandes, y una en el baby”, precisó.
Luego emigró a Asociación Española: “Rodrigo Barcellona, Figueroa, Cantero, Pablo Podio y yo. Con Fernando Alba como DT, había un plantel largo y bueno, ya que venían ganando desde el baby. Ganamos dos torneos en inferiores y, si bien es muy lindo, lo mejor son las amistades y los recuerdos”.
“Jugaban Juan Ronco, Achmad, Díaz, Sáinz, Echeverría, Cantero, Matías Valle, Podio, Zanotti, Maximiliano Parola, Fernando Maldonado, Walter Soaje, Bernardi. Varios jugaban en la clase 88, como Fer Maldonado. En esa categoría jugaba Franco Jara en Española”.
Remarcó: “Talleres nos invitó a un torneo en Córdoba y fuimos campeones con las clases 88 y 89. Enfrentamos a los mejores de Córdoba, del interior de la provincia, de algunos de otras provincias y Temperley y equipos de Buenos Aires”.
Su debut en Primera
Destacó: “En Primera siempre fui bastante cebollita (sonríe). Me tocó debutar en Asociación Española a los 16 años. Volví de aquel torneo Nacional en Bariloche que ganamos con el Sub-15 de la Liga y un mes después debuté”.
Detalló: “El DT era Joselito Bernadó. Además jugué en Alem cuando fue campeón con Carlos Suárez. En 2008 llega Heraldo Pereno con sus propia tropa. Con los pibes de Alem como Maximiliano Leroux buscamos otro rumbo”.
Manifestó: “Argentino me recibió. Con Christian Romero pasé otra linda experiencia, porque fuimos subcampeones y le peleamos el título a Alem hasta la última fecha, en la que terminó nuestro partido y éramos campeones, pero Diego Acosta hizo un gol para Alem sobre la hora en La Leonera contra Colón, que le dio el título a Alem”.
“Ese Argentino estaba plagado de pibes. Christian Romero me puso de defensor por izquierda en una última línea de 3. Me hizo volver a una posición en la me había puesto Alamo en el Sub-15 de la Liga”, recordó.
Estimó: “La experiencia con Oscar ‘Cacho’ Basualdo en Unión Ordóñez fue también muy destacable en la Liga Bellvillense. Fui con Federico Tottis, Andrés Lazo y Aldo Costa. Perdimos semifinales”.
Indicó: “Alem, después de ser campeón con Pereno, se quedó sin los pibes del club y se fue a la B al año siguiente. Repatriaron a los jugadores del club y logramos el ascenso en 2009. Fue un sueño, mi primer torneo en Alem junto a mi hermano Yamil, con el que ya había jugado en Argentino en primera. Nuestro corazón estaba en Alem y fue un gran gusto. Después decidimos volver a jugar juntos en 9 de Julio de Pasco”.

