Los tres años en Independiente más el plus en River Plate le permitieron a Mauricio Morales jugar con futbolistas reconocidos.
“En el grupo de la clase 73 de Independiente están Chiquito Bossio, Pupi Zanetti, Pablo Rotchen, Gustavo López y el cantante de La Beriso Rolo Sartorio”, cuenta.
“Estamos viendo si nos podemos juntar a fin de año”, aclara.
Aprendió a vivir en esa jungla que es el fútbol profesional, aunque aclara: “Con Pepé Santoro en los 3 años de Independiente me tocó jugar mucho, pero con el profesor Díaz los cordobeses tuvimos problemas, nos relegaba porque trajo a un grupo de santafesinos y los priorizó para la pensión. Arzeno ya había firmado contrato y fue el único que pudo triunfar”.
Remarca: “Tuve la oportunidad de ir a River Plate y Delem me vio durante 3 partidos y me dio el OK. Lo único que me pidió es que buscara una casa y yo tenía tíos, pero se estaban separando. Volví a Alem de Villa Nueva, jugué en canchas llenas y en vez de volver a River Plate, donde me había ganado un lugar, me fui a Bell porque me compraron una moto y me pagaban. Le erré, me dejé tentar”.
Recuerdos que no voy a olvidar
Marcelo Alamo lo llevó al fútbol grande. “El Loco tenía el ojo para descubrir y la chapa para llevar chicos a Independiente o Newell’s. Después necesitás aguantar, constancia y una dosis de suerte”.
Hoy resalta: “Rosales, Arzeno, Suescun, Santoni, Ortiz, Márquez, Agosto y tantos más tuvimos la suerte de poder quedar, que no era nada fácil en esa época dorada”.
Insiste: “Yo en el 89, 90, 91 le alcanzaba pelotas a Francescoli, Márcico, Bochini, Latorre, Burruchaga, Marangoni, Giunta”.
Agrega: “En esa camada de mi categoría 73 jugaban Gustavo López, Morrón Rotchen, Matías Almeyda, Zanetti, Gato Sessa, Palermo, los Barros Schelotto, Paris, Bassedas, Medero. No era fácil”.
Resalta: “Cuando llegás sos el cabecita negra del interior. El porteño tiene otra visión de la vida y te come si te quedás corto”.
Destaca: “Claudio Arzeno se fue antes y se agarró a piñas con varios. Una gran personalidad”.
Precisa: “Alamo nos llevó y todos los pibes de Villa María y Bell Ville hicimos pie futbolísticamente. Después está lo otro, pero los del interior generamos gastos y los de Buenos Aires no. Entonces Gustavo López jugaba poco, pero llegó y la rompió. A Zanetti lo limpiaron porque era petiso, pero a Rotchen lo bancaron y no era el mejor de los defensores. Pipa Casano jugaba bien pero llegó en Chacarita y Bossio se fue. También se enojó Santoni y se volvió un año antes y Cachula Márquez aguantó un año más. Beto Ortiz se adaptó”.
La trayectoria de un crack
Menciona: “En el baby empecé en El Porvenir y luego hice los 4 años en Asociación Bancaria”.
Explica: “En inferiores fui un año con Marcelo Alamo a River Plate, en El Pozo, y luego hice Séptima, Sexta y Quinta en Independiente”.
Recuerda: “Fui a Belgrano y quedé. Hice fútbol con Tota Medina y Negro Ávalos. Estaba Marcelo Santoni en Primera”.
Enfatiza: “Mi error fue no volver a River Plate. Quedé después de jugar 3 partidos contra Argentinos Juniors, Platense y Armenio. Jugué con Luigi Villalba” y Matías Almeyda, que me dijo: ‘Córdoba, yo te la voy a dar, pero acá no te la van a dar todos’. Me apoyó y me quedó grabada su humildad”.
Recalca: “En Alem me tocó entrar a un vestuario de hombres. Tonino Mazzini se vendaba, fumaba y me convidó un trago de caña para calentar el cuerpo. Yo era el rubiecito de Buenos Aires”.
Detalla: “Fui a Bell y jugué un Provincial con Luis Formosa y Víctor Ruiz. Jugué con Mario Kempes y el DT era Horacio Ugnia. Cuando vi unos pesos y me dieron una moto no me fui más”.
Señala: “Yo sabía que siempre volvía a Alem, donde gané mis 6 títulos. Es mi casa”.
Por la ciudad y la región
Considera: “En Colón hice muchos goles, me fue bien, pero se nos escapó un campeonato con Yrigoyen. Estábamos invictos, pero nos dejaron afuera en un cruce de semifinales”.
Añade: “Cuando me puse viejo me abrieron las puertas Central Argentino con Carlos Bonaveri; San Lorenzo de Las Perdices, donde fui goleador del torneo, pero nos eliminó Los Zorros con Santoni como DT, Argentino y me retiré en Unión Central”.
Luego llegó el tiempo como DT, las buenas campañas en Playosa, los dos títulos con Argentino y otro con Alem, en el que agigantó su idolatría.

