El show debe continuar
El show debe continuar.
Ricardo Gutiérrez y Alem empataron 2-2 en la final de vuelta del Torneo Apertura “Juan Alcalino” de la Liga Villamariense de Fútbol.
Ya habían igualado 0-0 en la final de ida en “La Leonera”, donde no se disfrutaron 4 emociones máximas como ayer, pese a que la serie continúa siendo dura y pareja.
En una cancha de muy reducidos espacios, otra vez casi 2.500 espectadores presenciaron un duelo que necesitará una tercera y decisiva versión en Plaza Ocampo.
Allí debieron jugarse estas y todas las finales de nuestro fútbol, pero como los dirigentes de la Liga Villamariense no son capaces de hacerse cargo de reglamentar que ninguna otra cancha en el fútbol local y regional está en condiciones de recibir a tantos espectadores, el show continuará para sufrimiento de la gente.
En “tierra santa” tienen derecho a que su equipo juegue la final en el pueblo. Sus dirigentes se esforzaron para sumar tribunas, pero es imposible ofrecer comodidad y seguridad en nuestras amadas canchas, donde surgen problemas que pueden ser muy graves si nuestros dirigentes no abren sus ojos y sus mentes para proyectar hacia el futuro a nuestro deporte rey.
Por suerte, no hay que lamentar víctimas fatales, pero tampoco hay que llegar a ese extremo para entender que el fútbol es para que la gente disfrute y no para que sufra o tenga temor de ir a una cancha.
Cuatro goles para pasarla bien
Aunque ayer a la prensa gráfica le dieron un sector donde el partido no se podía observar para ser comentado dignamente (no nos portamos tan mal para que nos manden a un rincón, entre policías, perros de la policía y jugadores que realizan la entrada en calor. Imposible soportar tanto maltrato dirigencial), haremos lo posible para graficar sensaciones.
Alem empezó mejor. Díaz inventó y le dio vuelo, pero Becco le tapó a Fuente (7’). Ricardo Gutiérrez contestó con una media vuelta muy elevada de Cativelli, pero el “león” disponía del balón, y Díaz volvió a frotar la lámpara, Fuente tuvo tiro y Márquez quedó solo frente a Becco, pero aunque desvió la trayectoria del remate, no le pudo dar destino de red.
Si bien el juego no tenía más matices que en “La Leonera”, Díaz mostró una mejor versión y cambió la cara del “león”, que buscó.
Sin embargo, en canchas chicas, un rebote cambia la historia. Y a los 21’ el”RG” pasó a ganar, por su delantero encendido: Giraudo.
Desde un saque lateral, Gastón Ripa, edificó una jugada de gol. Se la rebotó Bianchetta, y el “4” envió un centro que encontró solo a Ramiro Giraudo para abrir el marcador con un frentazo (21’).
No lo justificaba desde lo futbolístico, pero hizo el gol que fue imposible convertir en Villa Nueva.
Alem fue con el orgullo herido, y “Panzón” Márquez desvió una buena maniobra personal (25’).
Sin embargo, en una contra Ramiro Giraudo tuvo el segundo, pero Martínez lo cerró a tiempo, en la primera jugada polémica de la tarde, porque sacó el balón y rozó al delantero en el área (27’).
No sería la única de un arbitraje que esta vez dejó más dudas que certezas (Cressatti sacó adelante el partido a duras penas, pero faltaron tarjetas y varias penalizaciones que obvió). El cordobés hizo lo que pudo en una cancha en la que el alambrado del sector visitante cedió rápidamente ante la amenazante presencia de los “leones”.
Alem no merecía ir perdiendo y luego de que Rosales hiciera actuar al arquero Becco (33’), a Díaz le cometieron infracción en la mitad de la cancha. Desde el círculo central, apenas un par de metros en campo rival, Fabián Martínez ayudado por el viento (y un mal cálculo de Becco) envió el balón al ángulo superior derecho. 1-1.
Iban 37’, y como el que alcanza quiere pasar, Alem tuvo la última para ganar en la zurda de Díaz, pero Becco voló para contener.
Restaban 45’. El “RG” se mostró más ambicioso. Morales se quedó con un centro venenoso de Manzanares, que tuvo más acción.
Pero mientras el juez permitía que se friccionaran sin mostrar tarjetas, una mano de Rodríguez cortó el juego (y pudo costarle la expulsión). Díaz ejecutó “como los dioses” para Rosales, que sorprendido no pudo resolver en el área chica, pero Ramiro Llampayas tomó el rebote y con un furioso zurdazo infló la red (6’).
El duelo nunca dejó de ser áspero. Claudio Díaz dibujaba los pocos pasajes diferentes, y la hinchada de Alem comenzaba a soñar con la vuelta olímpica, mientras su gente bailaba abrazada a un alambrado que pedía clemencia, y 60 policías que rezaban que no terminara de ceder, porque sería imposible detener a tantos “leones”.
A los 13’ pudo liquidar la historia cuando González le quitó a Bianchetta, Díaz asistió a Márquez, que en el área elevó y perdonó a Becco (también el árbitro perdonó a Gastón Ripa, que le entró muy fuerte a Llampayas).
Si lo dejan con vida, el “RG” ya demostró que tiene con qué. Dos tremendos delanteros tuvieron sus chances para empatar. Primero Cativelli desvió en el área tras recibir de Biancheta. Y a los 20’ empató.
De otro saque lateral de Gastón Ripa, Bianchetta recibió y envió un centro que cruzó toda el área hasta que Ramiro Giraudo receptó con el pecho y le entró duro para enviar el balón a la red, contra el alambrado semicaído por la presión de la parcialidad visitante. 2-2 (20’).
Faltaba mucho, pero el árbitro confirmó el empate. No echó a Llampayas a los 30’ por voltear a Giraudo, ni a Fernández (43’) por falta a Cativelli. No sancionó penal por mano de Andrada, tras definición de Fuente (42’), al que Becco le tapó el gol del título (37’), que luego Giraudo elevó (39’). Por eso, el show debe continuar.