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Las vueltas de un gran futbolista

Diego Valle recuerda el título con Colón de Arroyo Cabral en 1997 como “el primero que gané cuando volví a jugar en la Liga Villamariense. Ganar un campeonato cuando se había frustrado un par antes, siempre tiene una valoración especial, por la presión y por la necesidad que se genera”.

Aclaró que “leí la nota que PUNTAL VILLA MARÍA hizo con Diego Marín, y me dio un poco de orgullo lo que dijo sobre que me puse el equipo sobre mis hombros. Veníamos de dos campeonatos que se nos habían escapado increíblemente contra Yrigoyen, uno invictos en semifinales del ‘95, y otro en la final del ‘96”.

Resalta que “en ese campeonato (Juan Carlos) el ‘Zurdo’ Giacri tenía 3 jugadores que cumplíamos la misma función: éramos enganche. Marín en inferiores era enlace, como yo y mi hermano Gonzalo. Nos puso a los 3 juntos, y nos asociamos de tal manera, que nos entendíamos muy bien”.

Agregó que “hubo muy buena química, porque Diego (Marín) fue más de punta, y siempre estaba en el lugar correcto y bien perfilado para definir. Fue su gran virtud en su brillante carrera de goleador”.

Recalcó que “volvía de Córdoba los viernes, y me iba lo más temprano posible a la cancha con Diego Marín. Jugábamos campeonatos de penales con Marcelo Berardo, que atajaba en las inferiores y la pasábamos muy bien los tres”.

“Trasladamos a la cancha esa onda. Fue muy fácil entendernos con mi hermano y con Marín. Se formó un lindo equipo con Dan Anello, que era el volante central de recuperación, con dos volantes con llegada como Ariel Berterame y Erreguerena o Conti. Los centrales se afianzaron y Cardona la rompió. Nos ensamblamos”.

Destacó que “hicimos una campaña bárbara, pero pareció que se venía la noche cuando perdimos con Atlético Ticino en la penúltima fecha. Ese día nos reunimos al llegar a nuestra cancha, y nos juramentamos en el vestuario ser campeones. Dependía de nosotros”.

“Se disfrutó muchísimo, porque se dio con una goleada soñada y un resultado abultado (9-1). Los fantasmas volvieron a sobrevolar cuando empezamos ganando y nos empataron. Pero después fue un festival de goles, y se festejó mucho por todo lo que costó”, reseñó.

Por último dijo: “Fue un grupo maravilloso. Después de ese recuerdo con Ariel (Menta) en la tapa del PUNTAL hace 23 años, nos dieron ganas de volver a juntarnos”.

El objetivo Central

Valle remarcó que “mi primer título fue con Central de Río Segundo en 1994. Ganamos un torneo Provincial con ‘Gato’ Bujedo (DT). Jugué con Carlos Amarilla y Héctor Toscano”.

Señaló que “me recomendó Eduardo Juárez. Estaba en Colón y me llevan a un Provincial. Perdimos semifinal con Roncedo y hubo una batalla campal”.

Experiencias inolvidables

El recuerdo de Valle al repasar su carrera se inicia con “cierto sufrimiento en el baby. Yo fui con mi padre al predio de la Asociación Bancaria con Marcelo Alamo”.

Afirma que “me invitó a entrenar el ‘Panadero’ López. Fui, y empecé con la clase 71, pero yo era 73. Me cansé de hacer banco 2 años”.

Destaca que “la clase 72 se formó un equipo con Santoni, Márquez, Eandi, Fernández, Medrano, que se cansó de ganar títulos”.

Continuó en el baby en “Centralito, porque iban mis compañeros de escuela. Luego terminé con 3 años en All Boys con Jorge Alamo”.

En inferiores “empecé con Abel Volta en Alumni. Fue muy linda experiencia jugar en Córdoba contra Belgrano, Talleres, Racing, Juniors y tantos equipos de la capital. Era muy lindo salir temprano con los chicos, y volver a la noche”.

Recordó que “mi primer año jugué con al clase 72, pero luego con la 73 salimos campeones. Le hice un gol a ‘Chiquito’ Bossio, que atajaba en Las Palmas. Ese día dimos la vuelta olímpica”.

“Jugaban Garletti, Hosen, Vay, Fratondi, Chillón, Ranco, Daloia. Me dirigió Volta, y luego Pablo Alsina”, remarcó.

Luego menciona que “pasé a Argentino, y a los 14 años me hizo debutar Pedro Calderón en Primera. No me olvido que la primera vez que me puso fue en un amistoso ante Alem, y se me ocurrió tirarle un caño a Luis Formosa. No me olvido más las patadas que me tiraron a partir de ese momento. Creo que no la toqué más a la pelota”.

Resalta que “a los 15 estaba jugando en la Primera de Argentino, con ‘Tronco’ Acuña, Catena, Verdú. Salió la oportunidad de ir a Independiente. Fue un karma mis problemas de rodilla, porque me rompí los meniscos en un intercolegial, y llegué con esa lesión”.

Recalca que “rehabilité y empecé a jugar. El DT era ‘Pepe’ Santoro. Jugué con Rotchen, Rambert, Gustavo López y Darío Maisterra, que era un crack. Estaban ‘Beto’ Ortiz y ‘Chopo’ Morales en mi categoría. Había muchos de Villa María como Arzeno, Santoni, Márquez. Pero un día con Claudio (Arzeno) después de cenar, no sé qué le dije y me sacó corriendo. Me alcanzó y me rompí los meniscos de la otra rodilla. Me operé en Córdoba, y ya no volví. Lloraba, era muy familiero, y no era fácil vivir en la pensión”.

Destaca que “hoy lamento que dejé escapar lindas oportunidades. Un día le hice 3 goles a Belgrano en las inferiores de Alumni, y me querían llevar, pero no me animé. Luego tuve una chance en Talleres y fui a jugar un torneo. Me fue bien y quedé, pero no me gustó”.

“Era una jungla. Fuimos 3 de afuera y no nos daban una pelota. El DT paró la práctica y le dijeron ‘estos vienen a ocupar los lugares de nuestros amigos’. En Independiente Arzeno se fue a las manos con Vilallonga para defendernos”.

“Me faltó formar el carácter. Me acuerdo que Semino me llevó a Instituto cuando estaba en Central de Río Segundo y entrené con Sarría, Lafuré, Klimowicz, pero el libro de pases estaba cerrado, y me cansé de entrenar y no jugar. Con todo lo que me gusta el fútbol, dejar pasar esas posibilidades hoy me resulta increíble”.