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"Todos querían jugar en Colón"

Norberto Esquivel sostuvo que "comenzaban las pretemporadas con 50 jugadores, pero nosotros queríamos seguir ganando. A la mentalidad la cambió 'Gallego' Martínez, pero los títulos llegaron con Ramón Conti, Giacri y González"

El elenco de Colón de Arroyo Cabral que de la mano de Juan Carlos Giacri comenzó la memorable racha de obtener el tetracampeonato.

 

El equipo que ganó la primer Copa Challenger para Colón en 1988. Fue el tricampeonato del “rojinegro” venciendo a Unión Central.

 

Colón marcó época en la historia de la Liga Villamariense de Fútbol por el tetracampeonato logrado en 1986, 1987, 1988 y 1989.

Uno de esos inolvidables héroes y jugador símbolo del club es sin dudas Norberto “Pecosa” Esquivel, quien además de futbolista fue dirigente, presidente e integrante de diferentes cuerpos técnicos.

La historia de amor del marcador central y Colón se inició al llegar al pueblo a los 10 años, y continúa hoy, ya que ocupa la vicepresidencia. “Vivo al frente del club. No puedo dejar de pensar un segundo en Colón. Los años de futbolista fueron maravillosos, pero yo nací en La Palestina y recuerdo que con mi familia, cuando llegamos en el ‘66 a Arroyo Cabral, fuimos a almorzar con los Brusa, y Rubén era arquero de Colón. Me dijo: ‘¿Querés venir a la cancha?’, y nunca más me fui. Asistencia perfecta”.

La razón de un sentimiento

Esquivel recordó que “el primer campeonato que ganó Colón fue en 1982. Ese año me fui a vivir con mi familia al frente de la cancha. Lo logramos cortando dos títulos consecutivos de Alem, pero ya habíamos sido subcampeones también de Alumni. No se daba porque eran dos clubes con fiereza y estirpe para las finales”.

“Yo era jugador e integraba la comisión. Ya en 1986 sabíamos que teníamos un equipo con experiencia para volver a ganar un título. El grupo de jugadores había madurado, y siempre decíamos que cuando se diera un año, se daría seguido”, explicó.

Aclaró que “en aquella comisión éramos 17, e iban los 17. Se presentía que algo bueno pasaría”.

Explicó que “a la mañana me levantaba e iba a marcar la cancha. Llegaba la reserva y me ocupaba de buscarles botines a los chicos. Mi papá era zapatero, y botín que se rompía lo arreglábamos. En Colón botines no le faltaban a nadie”.

Esquivel aclaró que “el arribo del ‘Gallego’ Martínez cambió la mentalidad y el trabajo. En el 75’ lo fuimos a buscar con Elder Conti al ‘Galleta’. Él jugaba en Central Argentino, y había sido campeón. Un dirigente dijo no lo iba a buscar porque pediría locura, pero si íbamos los jugadores, quizás lo podíamos convencer. No le alcanzamos a proponer, que nos dijo: sí”.

“Hasta el ‘79 estuvo el ‘Gallego’ que nos enseñó a ser competitivos. Él me puso de 6, porque yo era 10 o delantero. Lo puso de 10 a Giraudo con 15 años. Éramos segundos de Alumni y Alem”, resaltó.

Destacó que “en el ‘82 fuimos campeones con Ramón Rufino Conti como DT y jugador. La ‘Culona’ volvió en el 89’, para lograr el tetracampeonato ante River Plate en Plaza Ocampo”.

Estimó que “a la base la armó Martínez. Se fue y asumió Cecchini. Estuvimos muy cerca, pero a Ramón se le dio el título en 1982. Trabajamos tan bien, que ese equipo en 1983 llegó a la final del torneo Provincial”.

Manifestó que “nos ganó Estudiantes increíblemente. Ellos lo habían goleado a Alumni en semifinales, y lo fuimos a ver”.

“Tomamos todos los recaudos en la final de ida en Plaza Ocampo, pero nos hicieron un gol sobre la ahora. Los respetamos”, dijo.

Explicó que “en Río Cuarto nos soltamos y le íbamos ganando 3-1. Pasaron cosas raras y faltando 4 minutos nos hicieron dos goles”.

Recalcó que “en la zona habíamos superado a Recreativo de Laborde, Alumni y Almafuerte de Las Varillas. En cuartos le ganamos a Sporting de Laboulaye, que tenía a Luis Cáceres, Larretape y Cardozo. En su cancha ellos ganaban, pero le quisieron pegar al árbitro, y se lo dieron por ganado a Colón. En la Plaza vencimos 1-0”.

Ya en semifinales “derrotamos a Flor de Ceibo de Oncativo. Tuvimos un accidente grave con el colectivo en James Craik, pero le ganamos 3-1. En la Plaza también ganamos 1-0. Aquella final en Río Cuarto era nuestra. Era la misma base, pero reforzada con Arzaú, que jugaba en Lanús y era bellvillense, ‘Mono’ Mazzini, Abate Daga, Barengo, ‘Tupe’ Echegaray y Vallejos. Era un equipazo”.

También recordó que “varios jugamos en la Selección de la Liga de Félix Loustau, donde tuve la suerte de jugar con Miguel Ludueña. Al ‘Negro’ nunca le picó mal la pelota. Te la daba redondita. Era un fenómeno, y por eso llegó tan lejos”.

El Colón tetracampeón

De los títulos de 1986, 1987, 1988 y 1989, “Pecosa” Esquivel sostuvo que “no fue nada fácil ganar 4 campeonatos seguidos”.

Estimó que “Colón tenía una base de 9 jugadores que estábamos casi siempre. Los dos laterales, Jorge y Julio Fernández, eran dos punteros más cuando atacaban. Terminaban las jugadas como delanteros. Y Juan Carlos Fernández fue un compañero de zaga espectacular. Ese ‘Negro’ era para irse a otro nivel”.

Recordó que “el conductor del equipo era Jorge ‘Gati’ Giraudo, que le tenías que dar la pelota y él sabía todo. Andaba en puntas de pie con sus piecitos (calzaba 35), pero tenía una pegada única. Se cansaba de meter los tiros libres”.

Destacó que “a Navarro le teníamos que decir: ‘Carlitos dejá de correr’. Era increíble lo bien que jugaba con lo mucho que corría”.

Resaltó que “con Elder Conti se manejaban de memoria. Lo mejor era que jugaba de lo que necesitara el equipo. De defensor, de delantero, pero él era 5. Hacía relevos a la perfección, y era ganador”.

Hizo una pausa y dijo: “Y arriba teníamos al ‘Pachi’ Martina... que lo querían de todos lados, pero él se volvió de Talleres, de Alumni, porque quería jugar en Colón”.

Recalcó que “Sergio, su hermano, para nosotros ‘Chechona’, nos dio un resultado bárbaro. Y también Cardegna rendía muy bien”.

Insistió en que “en esa época todos querían jugar en Colón. Pero siempre jugábamos los mismos, y algunos chicos eran muy buenos como Hugo Serda, que se tuvo que ir a Rivadavia para triunfar, porque nos preguntaba: ‘¿Ustedes no se lesionan nunca?’. Era muy buen jugador. Los más chicos tuvieron más suerte, y tuvieron lugar a partir que nos fuimos jubilando”.

“La mentalidad”

Manifestó que “había cambiado la mentalidad ‘Gallego’ Martínez, y Ramón Conti ganaba tantos títulos porque era un profesional”.

“En el ‘83, después del Provincial vinieron los cambios de DT. Con ‘Lechuzín’ Beltramone se lesionaron 3 jugadores al final, porque era para campeón en 1984. Perdimos el título con Yrigoyen, y lo ganó San Lorenzo de Las Perdices”, aclaró.

Reconoció que “ganábamos los nocturnos, pero no el oficial. Como decía Chiampo: ‘Ustedes piensen en hacer goles, que yo me encargo del nuestro’. Era un arquerazo, pero bravo afuera de la cancha”.

Indicó que “en el ‘82 el arquero fue Gerardo Conti, y en el tetracampeón atajó Javier Boasso, y lo hizo muy bien siempre”.

“En el ‘86 le ganamos a Alianza del Sur, que era un equipazo con jugadores de La Palestina y Ticino, pero además reforzado. Le ganamos 3-1 en La Palestina, y 1-0 en Plaza Ocampo. Tenían a Bracamonte, Páez y Cabral, que al año siguiente vino al club”, remarcó sobre ese segundo título de Colón, el primero del histórico “tetra”.

Destacó que “en 1987 salió goleador Diego Cabral, y fuimos otra vez campeones y ante Rivadavia”.

“En 1988 me lesioné y me reemplazó José Soppeno. Le ganamos las finales a Unión. Se sumaron varios pibes como Iván Bittar, Menta, Martínez, Rosso y Martín”.

Destacó que “El ‘Zurdo’ Juan Carlos Giacri fue el DT de los 3 títulos. En 1988 se va, y salimos campeones con Raúl González. Y en 1989 dirigió Ramón Conti. La final contra River Plate fue mi último partido. Perdíamos 1-0 y ganamos 3-2. Ganamos por la experiencia”.

Remarcó que “me lesioné en 1988 y me costaba horrores jugar. Fui a ver al doctor de Talleres, Kobylanski, y me dijo: ‘Si te opero el gemelo desgarrado, no jugás más. Hice un tratamiento, y pude ser tetracampeón en 1989”.

“Todos querían jugar en Colón. Empezaba la temporada con 50 jugadores. Muchos eran buenos, y hasta no querían cobrar. Lo que pasaba es que nosotros también queríamos jugar siempre en Colón, y no nos cansábamos de ganar”.