El plan fue presentado en un documento integral en el que se detalla la intención de ampliar la Bundeswehr y asumir un rol más relevante en la seguridad regional. En ese marco, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, sostuvo que el país buscará incrementar su responsabilidad estratégica dentro del continente.
Según el funcionario, este fortalecimiento también elevará el valor de Alemania como aliado dentro de los esquemas internacionales de defensa.
La iniciativa establece como meta alcanzar una fuerza total de 460.000 soldados para el año 2035, compuesta por 260.000 efectivos activos y 200.000 reservistas.
El proceso de modernización se desarrollará en tres etapas: una primera orientada a reforzar la capacidad de respuesta inmediata, una segunda enfocada en el crecimiento estructural para cumplir con los objetivos de la OTAN, y una tercera centrada en la incorporación de innovación y tecnología avanzada en las fuerzas armadas.
De esta manera, Alemania busca consolidar un esquema militar más robusto en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones y desafíos en materia de seguridad.