Un proyecto de educación no formal en barrio Las Playas lleva ya dos años de trabajo, cuyo impulso y organización corresponde al Centro de Educación Popular de la Infancia y la Adolescencia (CEPIA). Este grupo está compuesto por estudiantes, egresados y docentes de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).
Dos de los integrantes del proyecto de alfabetización, Romina Bleger y Maximiliano Rojas, dialogaron con este medio y contaron detalles del programa que desarrollan una vez a la semana en el edificio del centro vecinal.
Romina es estudiante de Ciencias Políticas, Maximiliano de Sociología. Ambos se sumaron hace pocos meses al proyecto de alfabetización. Vale aclarar que allí asisten alumnos del nivel primario de la escuela Arturo M. Bas.
“A partir de los talleres que desarrollamos en el barrio, empezamos a visualizar que había dificultades en la lecto-comprensión, más allá que eran niños que concurrían a la escuela primaria”, contó Romina.
En el año 2016, y en marco de los proyectos del Instituto de Extensión, “se presentó la propuesta de trabajar en la alfabetización”, explicó la joven estudiante.
-¿Cuál es la recepción que tienen por parte de los chicos? ¿Han notado avances en el programa de alfabetización?
-Romina: En este programa nosotros somos nuevos, en años anteriores no fuimos quienes participamos, pero en este primer cuatrimestre, como no conocíamos la realidad de todos los niños, habíamos focalizado en algunas familias. La idea del proyecto es generar diferentes actividades más generales para ir visualizando las dificultades en la lectura y escritura de los chicos, ya que hay edades diversas. A partir de allí trabajar en el reconocimiento de las letras, los números, que al menos en este último tiempo, se han visto algunos avances.
-¿Por qué manifiestan esos avances en un espacio no formal de educación y no así en la escuela?
-Maximiliano: en general suelen ser los compañeritos más revoltosos, en las escuelas tal vez no se le presta atención, y deberían estar más focalizado. En el espacio de los miércoles se apropian del espacio.
-Romina: el taller tiene tres momentos, el primero es la llegada y la ronda, donde se lee un cuento como disparador; luego de desarrollan distintas actividades relacionas a la letras o a los números.
-¿Cuánto creen que influye la situación familiar o social al momento del aprendizaje de los pequeños?
-Maximiliano: Influye mucho. Generalmente los padres no están escolarizados o no tienen tiempo porque están trabajando. Muchas veces escuchamos que la responsabilidad es de los padres, pero hay que entender la situación.
-Otro dato interesante que surgió del taller es que pudieron advertir problemas en la vista de algunos pequeños y a través de la UNVM se les dio lentes.
-Romina: Notamos que aquellos niños más distraídos, que no prestaban atención, también tenían dificultad para leer. Se ponían muy cerca para ver las imágenes y se articuló en conjunto con el MuniCerca y el Instituto de Ciencias Básicas para que pudieran tomar las muestras y determinar que tenían un grado alto de miopía.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.
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Romina es estudiante de Ciencias Políticas, Maximiliano de Sociología. Ambos se sumaron hace pocos meses al proyecto de alfabetización. Vale aclarar que allí asisten alumnos del nivel primario de la escuela Arturo M. Bas.
“A partir de los talleres que desarrollamos en el barrio, empezamos a visualizar que había dificultades en la lecto-comprensión, más allá que eran niños que concurrían a la escuela primaria”, contó Romina.
En el año 2016, y en marco de los proyectos del Instituto de Extensión, “se presentó la propuesta de trabajar en la alfabetización”, explicó la joven estudiante.
-¿Cuál es la recepción que tienen por parte de los chicos? ¿Han notado avances en el programa de alfabetización?
-Romina: En este programa nosotros somos nuevos, en años anteriores no fuimos quienes participamos, pero en este primer cuatrimestre, como no conocíamos la realidad de todos los niños, habíamos focalizado en algunas familias. La idea del proyecto es generar diferentes actividades más generales para ir visualizando las dificultades en la lectura y escritura de los chicos, ya que hay edades diversas. A partir de allí trabajar en el reconocimiento de las letras, los números, que al menos en este último tiempo, se han visto algunos avances.
-¿Por qué manifiestan esos avances en un espacio no formal de educación y no así en la escuela?
-Maximiliano: en general suelen ser los compañeritos más revoltosos, en las escuelas tal vez no se le presta atención, y deberían estar más focalizado. En el espacio de los miércoles se apropian del espacio.
-Romina: el taller tiene tres momentos, el primero es la llegada y la ronda, donde se lee un cuento como disparador; luego de desarrollan distintas actividades relacionas a la letras o a los números.
-¿Cuánto creen que influye la situación familiar o social al momento del aprendizaje de los pequeños?
-Maximiliano: Influye mucho. Generalmente los padres no están escolarizados o no tienen tiempo porque están trabajando. Muchas veces escuchamos que la responsabilidad es de los padres, pero hay que entender la situación.
-Otro dato interesante que surgió del taller es que pudieron advertir problemas en la vista de algunos pequeños y a través de la UNVM se les dio lentes.
-Romina: Notamos que aquellos niños más distraídos, que no prestaban atención, también tenían dificultad para leer. Se ponían muy cerca para ver las imágenes y se articuló en conjunto con el MuniCerca y el Instituto de Ciencias Básicas para que pudieran tomar las muestras y determinar que tenían un grado alto de miopía.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María.


