El especialista en seguridad informática Javier Smaldone fue demorado ayer durante varias horas por orden de la Justicia Federal porteña, luego de que allanaran su domicilio. Investigan si tuvo que ver con la filtración de datos reservados de las fuerzas de seguridad, en agosto de este año. En diálogo con Puntal, aseguró: “Quieren asustarme pero no lo van a lograr”. Sostuvo que es inocente y víctima de una persecución política.
Smaldone fue detenido en simultáneo con Emanuel Vélez Cheratto, en Córdoba, María Rivarola y Carlos y María Oronao, en Santa Fe, y Rodrigo Giménez en la ciudad de La Plata.
Todos ellos fueron demorados por orden del juez federal Luis Rodríguez y solicitados por el fiscal Jorge Di Lello.
Excepto Cheratto, quien estuvo preso por hackear la cuenta de Twitter de la ministra Bullrich, el resto recuperó la libertad.
El programador riocuartense fue uno de los críticos más duros con la empresa Smartmatic, que tuvo a su cargo la transmisión de los resultados de las Paso y cumplirá la misma tarea en las generales del 27 de este mes.
Además, señaló constantemente las vulnerabilidades informáticas del Gobierno -el hackeo a las cuentas de correo de la ministra de Seguridad Bullrich y la filtración de datos de la Policía y Gendarmería- y es uno de los opositores más destacados a la instrumentación del voto electrónico en el país.
De hecho, su activismo contra ese sistema de sufragio lo llevó a exponer las fallas de seguridad en el Congreso de la Nación, junto a otros expertos. Tras un par de años de debate, finalmente el oficialismo optó por archivar el proyecto.
Allanamiento y demora
El hombre, de 45 años, radicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue sorprendido a las 6 de la mañana de ayer por la visita de la Policía Federal.
El allanamiento a su casa se extendió durante unas seis horas, tras lo cual los agentes secuestraron su teléfono celular, una computadora, varios pendrives, y se lo llevaron demorado.
Smaldone pasaría otras seis horas en una de las sedes de la Policía Federal en la ciudad de Buenos Aires antes de recuperar la libertad. Según le informaron, lo demoraron por averiguación de antecedentes.
¿Qué pudo saber sobre su situación judicial?
Lo único que me dijeron es que era en el marco de una investigación por violación de correspondencia electrónica por hackeo de los correos de la Policía, Gendarmería y Prefectura. Por fuentes judiciales me enteré de que me investigan para saber si tengo relación con el hacker, porque retuitié varios de sus tuits. Pero yo estoy seguro de no haber reproducido nada que contuviera enlaces o información sensible.
¿Conoce con más precisiones de qué se lo acusa?
Todavía no sé cuál es la imputación concreta, de qué se me acusa. Mañana voy a ir a Comodoro Py con mi abogado para saber esto.
¿Usted publicó información respecto a las filtraciones?
Lo único que hice fue hacerme eco de la noticia de la filtración masiva, que parece ser del mismo hacker que los viene atacando desde hace dos años y medio. Mientras tanto, en todo ese tiempo, la ministra Bullrich sigue encarcelando perejiles.
¿Le llaman la atención el allanamiento y la demora policial a casi dos semanas de las elecciones?
No. Estoy seguro de que esto es una persecución política. De todos los que venimos peleando por la transparencia electoral -primero en contra del voto electrónico y denunciando la irregularidades de las elecciones después-, cuatro hemos sido imputados por distintos cargos. Tres fueron absueltos. Y hoy me tocó a mí.
¿Cree que buscan asustarlo?
Quieren meterme miedo y generarme un problema. Pero estoy seguro de que no lo van a conseguir. Más bien, todo lo contrario, porque mi respuesta ante estas cosas es seguir trabajando más fuerte que antes.
El caso de la filtración de datos de las fuerzas de seguridad
La causa por la cual la Justicia federal de Buenos Aires investiga al informático riocuartense Javier Smaldone se originó en una gran filtración de datos de las fuerzas de seguridad, ocurrida en agosto de este año. En aquella oportunidad, se difundieron miles de archivos a través de la cuenta de Twitter #LaGorraLeaks2.0, que tendría vinculación con un ataque anterior.
Se trata de una filtración con datos personales de policías y escuchas telefónicas de distintas fuerzas de seguridad de la Nación.
El ataque, que tuvo lugar el 12 de agosto pasado, fue difundido por la cuenta de Twitter #LaGorraLeaks2.0, en una referencia directa a la cuenta "lagorraleaks", que en 2017 informó haber hackeado correos del Ministerio de Seguridad.
“La Gorra Leaks”
Se adjudicó el hackeo de la cuenta de Twitter de la Prefectura Naval Argentina e informó también haber filtrado una serie de datos reservados de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
Entre la información que se divulgó en aquella oportunidad, figuran 5 gigas de escuchas telefónicas y una base de datos con más de 200 mil documentos PDF con información personal de agentes policiales (como nombres, apellidos, DNI, direcciones, información bancaria y teléfono) de la Federal y de la Ciudad.
La ministra de Seguridad patricia Bullrich había sufrido un ataque cibernético en 2017, cuando ingresaron a su cuenta de Twitter y su cuenta de Gmail.
Antecedente
"Macri Gato", decía un posteo en su cuenta de la red social en la que también publicaron su número de celular. Por ese hecho fueron detenidos Ricardo Damián Mirco Milski y Martín Horacio Trabucco.
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Todos ellos fueron demorados por orden del juez federal Luis Rodríguez y solicitados por el fiscal Jorge Di Lello.
Excepto Cheratto, quien estuvo preso por hackear la cuenta de Twitter de la ministra Bullrich, el resto recuperó la libertad.
El programador riocuartense fue uno de los críticos más duros con la empresa Smartmatic, que tuvo a su cargo la transmisión de los resultados de las Paso y cumplirá la misma tarea en las generales del 27 de este mes.
Además, señaló constantemente las vulnerabilidades informáticas del Gobierno -el hackeo a las cuentas de correo de la ministra de Seguridad Bullrich y la filtración de datos de la Policía y Gendarmería- y es uno de los opositores más destacados a la instrumentación del voto electrónico en el país.
De hecho, su activismo contra ese sistema de sufragio lo llevó a exponer las fallas de seguridad en el Congreso de la Nación, junto a otros expertos. Tras un par de años de debate, finalmente el oficialismo optó por archivar el proyecto.
Allanamiento y demora
El hombre, de 45 años, radicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue sorprendido a las 6 de la mañana de ayer por la visita de la Policía Federal.
El allanamiento a su casa se extendió durante unas seis horas, tras lo cual los agentes secuestraron su teléfono celular, una computadora, varios pendrives, y se lo llevaron demorado.
Smaldone pasaría otras seis horas en una de las sedes de la Policía Federal en la ciudad de Buenos Aires antes de recuperar la libertad. Según le informaron, lo demoraron por averiguación de antecedentes.
¿Qué pudo saber sobre su situación judicial?
Lo único que me dijeron es que era en el marco de una investigación por violación de correspondencia electrónica por hackeo de los correos de la Policía, Gendarmería y Prefectura. Por fuentes judiciales me enteré de que me investigan para saber si tengo relación con el hacker, porque retuitié varios de sus tuits. Pero yo estoy seguro de no haber reproducido nada que contuviera enlaces o información sensible.
¿Conoce con más precisiones de qué se lo acusa?
Todavía no sé cuál es la imputación concreta, de qué se me acusa. Mañana voy a ir a Comodoro Py con mi abogado para saber esto.
¿Usted publicó información respecto a las filtraciones?
Lo único que hice fue hacerme eco de la noticia de la filtración masiva, que parece ser del mismo hacker que los viene atacando desde hace dos años y medio. Mientras tanto, en todo ese tiempo, la ministra Bullrich sigue encarcelando perejiles.
¿Le llaman la atención el allanamiento y la demora policial a casi dos semanas de las elecciones?
No. Estoy seguro de que esto es una persecución política. De todos los que venimos peleando por la transparencia electoral -primero en contra del voto electrónico y denunciando la irregularidades de las elecciones después-, cuatro hemos sido imputados por distintos cargos. Tres fueron absueltos. Y hoy me tocó a mí.
¿Cree que buscan asustarlo?
Quieren meterme miedo y generarme un problema. Pero estoy seguro de que no lo van a conseguir. Más bien, todo lo contrario, porque mi respuesta ante estas cosas es seguir trabajando más fuerte que antes.
El caso de la filtración de datos de las fuerzas de seguridad
La causa por la cual la Justicia federal de Buenos Aires investiga al informático riocuartense Javier Smaldone se originó en una gran filtración de datos de las fuerzas de seguridad, ocurrida en agosto de este año. En aquella oportunidad, se difundieron miles de archivos a través de la cuenta de Twitter #LaGorraLeaks2.0, que tendría vinculación con un ataque anterior.
Se trata de una filtración con datos personales de policías y escuchas telefónicas de distintas fuerzas de seguridad de la Nación.
El ataque, que tuvo lugar el 12 de agosto pasado, fue difundido por la cuenta de Twitter #LaGorraLeaks2.0, en una referencia directa a la cuenta "lagorraleaks", que en 2017 informó haber hackeado correos del Ministerio de Seguridad.
“La Gorra Leaks”
Se adjudicó el hackeo de la cuenta de Twitter de la Prefectura Naval Argentina e informó también haber filtrado una serie de datos reservados de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
Entre la información que se divulgó en aquella oportunidad, figuran 5 gigas de escuchas telefónicas y una base de datos con más de 200 mil documentos PDF con información personal de agentes policiales (como nombres, apellidos, DNI, direcciones, información bancaria y teléfono) de la Federal y de la Ciudad.
La ministra de Seguridad patricia Bullrich había sufrido un ataque cibernético en 2017, cuando ingresaron a su cuenta de Twitter y su cuenta de Gmail.
Antecedente
"Macri Gato", decía un posteo en su cuenta de la red social en la que también publicaron su número de celular. Por ese hecho fueron detenidos Ricardo Damián Mirco Milski y Martín Horacio Trabucco.

