Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio venció 2-0 a Alumni y hasta le hizo precio en Plaza Ocampo.
Con dos golazos de Bruno Domínguez en la primera etapa, el invicto equipo de Martín Conti encaminó una serie que tuvo para haber liquidado, pero al desperdiciar situaciones muy propicias, sumado a la buena actuación de Jonathan Scalzo, dejaron abierta la posibilidad para que el “fortinero” busque la hazaña en Tío Pujio, donde se definirá el pasaje a la final. Ayer la sacó barata.
Por lo pronto, a Alumni no le salió una, jugó para el “diablo” y aunque tuvo la pelota en gran parte del partido, se expuso desde el primer al último minuto, ante un rival que defendió muy bien y cuando salió rápido de contra le generó numerosas situaciones y lo paseó por la Plaza. Debió golear.
Es que Alumni jugó el jueves ante Colón, al que venció por penales y accedió a esta instancia. Otorgó indisimulables ventajas desde la faz física y pese a que su problema principal no pasó por correr (lo hizo hasta el final), es evidente que pagó caro los errores afuera de la cancha y también en el campo de juego.
No habrá que quitarle ningún mérito a Yrigoyen, que tiene un equipo invicto durante todo el año (jugó 32 partidos oficiales) y supo sostener el embate inicial de Alumni, golpearlo de contra, mostrando una imagen muy superior.
Yrigoyen quedó en deuda en el torneo anterior. La derrota por penales ante Rivadavia lo privó de jugar la final y ahora va por revancha. No pagó sus errores previos y le hizo precio a un Alumni complicado, que empezó a toda marcha, pero se fue desdibujando tras la primera adversidad.
Suescun apostó todo lo que tenía a atacar exponiéndose y se quedó sin respuestas cuando su equipo pasó a perder ante un Conti que hizo simple lo complejo y su equipo jugó como lo hace siempre.
A pagar su deuda
Yrigoyen tiene una deuda que pagar. Pasar semifinales es su objetivo de mínima, tras aquella eliminación invicto en Arroyo Cabral.
Ayer se topó ante un terrible Alumni, que tras ganar la primera fase del Torneo Regional Federal y eliminar a Colón tras remontar un 0-2, salió a devorarse al rival.
Pero el “diablo” sabe por “diablo”. Le avisó que iba a ser una visita molesta al minuto, cuando con un tiro de esquina de Yanantuoni Jacobi desvió por poco su cabezazo.
Alumni estaba preparado para atacar y no dudó en exponerse, mientras el “diablo” levantó la guardia y se sabe proteger armando 2 líneas de 4, para luego salir de contra a la velocidad de la luz con Arroyo y Bustos, que anoche no jugó por estar suspendido, pero su reemplazante Bruno Domínguez tuvo un partido brillante.
Alumni propuso, lo fue a buscar con Salort como referente de área, rodeado por los buenos pies de Galleguillo, Martínez y Peludé. Tenía para gestar juego y le sumaba por las bandas la velocidad de Brugnaro y Peñaloza. Rey y Medina contenían y cambiaban de frente para intentar entrarle por adentro y por afuera, pero Morre salvó en la línea la mejor jugada del local, que armaron Galleguillo, Salort y Peñaloza por derecha (5’).
A continuación Peñaloza elevó un frentazo y pareció que Alumni se desinflaba minuto tras minuto en su ambición por penetrar a un vallado defensivo cada vez más sólido, y un rival organizado.
Por el contrario, Yrigoyen tenía a su tanque de área Maximiliano Esquivel derrochando generosidad para ser el primer defensor y potencia para desequilibrar. Yanantuoni lucía inteligente y movedizo.
Detrás de ellos, las 2 líneas de 4 no fallaban al recuperar, pese a que estar agazapado en su campo le costó una amarilla rápida a González, que hizo un gran partido. Cristian Fernández lo acompañó en una tarea simple, pero a la vez difícil de sostener por lo ordenado.
Fueron puntales para una defensa que llevó el peso del partido sin mayores sufrimientos, y con respuestas a cada ataque local. Sólo necesitaba habilitar a Arroyo y Domínguez, que cuando recibió a los 20’, cruzó un zurdazo al ángulo superior izquierdo de Scalzo. Golazo. 1-0 (20’).
Alumni intentó manejar la pelota y hacer ancha la cancha, para hacer correr al rival con paciencia. Pero al no poder penetrar, perdió la paciencia y la pelota peligrosamente, porque atrás se exponía.
Entonces Bencivenga llegó a cerrar a tiempo a Esquivel, aunque barrió pelota y hombre en el área, cuando el “9” se predisponía a definir (38’). Y a los 44’, Molina se ganó la amarilla por derribar a Arroyo, que se iba al gol.
El tiro libre de Yanantuoni dio en la barrera, pero Bruno Domínguez receptó el rebote y volvió a cruzar el zurdazo, esta vez contra la base del palo izquierdo. 2-0.
Mientras Yrigoyen reclamaba penal contra Esquivel, Suescun buscó modificaciones. Sumó a Tejeda por izquierda, para devolver a Peñaloza por derecha, y a Martini por Salort. Nada cambió.
Apenas inquietó un poco más con Tejeda, pero otra vez un cabezazo de Peñaloza elevado fue la opción más clara para descontar.
No podía perforar el vallado defensivo del “diablo”, que cada vez que salía lo hacía rezar. Scalzo le tapó el tercero a Arroyo, que se hizo incontenible por derecha.
Aunque le cuesta largar la pelota y tardó en definir al llegar al área, Arroyo se hizo una fiesta por derecha. Asistió dos veces a Fernández, otra a Yanantuoni y a Esquivel le anularon un gol por offside.
Alumni luchó hasta el final con Stablum esperando una pelota que nunca llegó al área y Roda procurando detener a Arroyo, lo que Depetris hizo con un codazo. Coltro sólo lo amonestó y tampoco vio un enorme penal de Scalzo a Esquivel, al que tomó con desesperación para que no lo vulnerara.
El “1” de Alumni se las ingenió para que Arroyo y compañía no le conviertan y Benjamín Martínez falló por poco el cabezazo del final. Alumni jugó para el “diablo” y Bruno Domínguez no lo perdonó.

