Durante la ceremonia, que contó con la presencia del presidente Javier Milei y gran parte del gabinete nacional, el religioso reclamó consensos y sostuvo: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”.
En su homilía, García Cuerva tomó como referencia el relato bíblico de Cafarnaúm, donde cuatro hombres acercan a un paralítico a Jesús, y lo vinculó con la realidad social actual.
“Hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades y en su dignidad”, expresó.
El arzobispo remarcó que aquella acción fue posible porque hubo acuerdo y cooperación entre las personas involucradas y trasladó ese concepto al escenario político.
“En términos políticos: acordaron, consensuaron y se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles”, señaló.
En ese sentido, enumeró cuatro pilares que consideró esenciales para la Argentina actual: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza.
“Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, reiteró ante los asistentes.
Además, alertó sobre el clima social y advirtió que “una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte”, cuestionando posturas centradas en el individualismo.
“El ‘sálvese quien pueda’ es expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación”, afirmó.
El presidente Milei participó de la ceremonia junto a ministros y funcionarios, quienes partieron caminando desde Casa Rosada hacia la Catedral Metropolitana. Entre las ausencias se destacó la de la ministra Sandra Pettovello, quien viajó al Vaticano, y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
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