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"Dediqué mi vida al fútbol"

Miguel Ángel López confiesa: "Se me pianta un lagrimón cuando recuerdo a Villa María y Ticino. Deseo volver pronto a visitar a mis amigos, que valen más que todas las copas que gané en mi carrera"

Uno de los deportistas más grandes de la historia que surgieron de nuestro fútbol es, sin dudas, Miguel Ángel “Zurdo” López.

Hace 79 años nacía el Negro de Caracciolo, como lo apodaban de niño en Ticino, comenta desde Barranquilla, Colombia, una ciudad y un país que supieron reconocer su capacidad y visión del fútbol.

Brotan los recuerdos de hermosas épocas, se esmera en no repetir porque le sobran anécdotas, y cada vez son más ricas y jugosas.

Llena el alma escuchar a un ídolo y orgullo de la ciudad hablar con idéntica pasión como cuando era jugador de fútbol de selección, un Rey de Copas, y luego entrenador.

Aquel que “le llenó la cabeza” al Diego de Argentinos Juniors cuando el Loco Gatti declaró que “Maradona es un gordito”. “Me dijo que le iba a hacer 4 goles y se los hizo en la Bombonera. No fue la única vez. Se ponía metas, salía a la cancha y las concretaba. Fue el mejor de todos los tiempos”, cuenta orgulloso de haberlo dirigido en sus primeros pasos.

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Siempre generoso con Villa María, el Zurdo López fue capaz de traer al 10 a Plaza Ocampo para disputar un inolvidable amistoso con Alumni cuando era DT de los bichos colorados.

También fue capaz de traer a la Plaza a Boca cuando lo dirigió a jugar otro inolvidable amistoso contra Unión Central. Actualmente en Barranquilla, recuerda cada paso en su vida futbolística y agradece a cada club que jugó y dirigió: “En Unión Central me enseñaron a tomar un vino. Cómo no voy a querer a ese club”.

Estima: “Dirigir a Alumni fue siempre un placer. En el final de los 70, antes de partir a Argentinos. También la última vez, cuando estaba muy complicado con el descenso, pero se salvó. Es una marca, Alumni es un sello del deporte de Villa María”.

Esperando que habiliten para enseñar todo lo que sabe en sus escuelas de fútbol, destinadas a niños y jóvenes en Colombia, reafirma: “Le entregué mi vida al fútbol. Siempre di todo y me dio mucho, sobre todo muchos amigos, que valen más que las copas”.

Nació en Ticino el 1 de marzo de 1942, pero está intacto, como cuando jugaba en Unión Central. De allí a Universitario de Córdoba (1962), luego a Sarmiento de Junín (1963), que le abrió las puertas de Estudiantes de La Plata (1964 a 1966), más tarde a Ferro (1967). La selección argentina como vidriera para llegar a River Plate (1968 a 1970) y la etapa más gloriosa de Independiente de Avellaneda (1971 a 1975). Se retiró en Atlético Nacional de Medellín logrando el título en 1976 del fútbol colombiano.

Rey de Copas

El Zurdo López jugó en dos etapas en la selección argentina y en River Plate fue tres veces subcampeón argentino. Sin dudas que las 4 copas Libertadores obtenidas con Independiente, 1 título nacional y 1 Interamericana lo marcan a fuego. “Soy rojo por demolición”.

Elige recordar la anécdota de la Copa Intercontinental que logró en 1973 con el Diablo Rojo. “Los dirigentes nos comentaron que Juventus sólo aceptaba jugar en Roma. Nos reunimos los jugadores. Y ese jugadorazo que era Ricardo Pavoni acabó con el debate cuando dijo: ‘Vamos a romperles el culo a Roma’. No hubo más nada para hablar, fuimos y le rompimos el culo con gol de Ricardo Bochini”.

Agrega: “Mis recuerdos de mi época como jugador de Independiente son los más felices que he tenido en mi vida junto con los que viví en Ticino y Unión, cuando estaba toda mi familia, tenía a mis padres y a mi hermana. Dediqué mi vida al fútbol, se hizo pasión y adicción y tuve la fortuna, gracias a Dios, de ser uno de los jugadores de ese plantel rojo que marcó una época”.

El DT del “10”

Su etapa como DT comienza tras su retiro como futbolista en Nacional de Medellín. En nuestro país, luego de su primer paso por Alumni acompañado por Iván Miranda, asume en 1979 en Argentinos Juniors. Allí dirige a Diego Maradona, que hasta el último día de su vida lo recordó como “el mejor DT. Un señor y un ganador”.

El Zurdo estima: “Diego no murió, está con nosotros. Siempre que lo fui a ver a la selección, les decía a los de seguridad: ‘Dejen entrar a ese señor, que es mi amigo’. Nos estrechábamos en un abrazo interminable y hablábamos de fútbol todo el tiempo, en todo el mundo, incluso en los mundiales”.

Dirigió en México, Colombia, Arabia y Argentina. No habla de su salud. Cuenta: “Hace 1 año que estoy encerrado cuidándome por la pandemia, evitando todo tipo de acciones de contagio, por lo que tuve que cerrar las escuelitas”.

Ve y observa todo. “Me enteré del aniversario de Unión y de las obras que están haciendo. Me alegró”.

Agrega: “Tuve una charla con el doctor Ignacio Negrini, hermano de Leonardo, el nuevo presidente. Me emocioné mucho porque es el club donde me inicié y tuve mis primeros grandes amigos. Unión me dio el primer empujón para que hiciera mi carrera. Ya comeremos un asado en el club cuando todo esto pase y pueda viajar”.

Siempre quiere dirigir. “Alumni fue uno de los momentos más gratos de mi vida. Pude disfrutar de dos cosas importantes, que es la dirección técnica y la convivencia en la tierra donde me crie y tengo mis grandes amigos y familiares. Mantengo la ilusión de volver al Fortín y continuar trabajando para esa institución ejemplar”.

Volver al fútbol argentino

No se identifica con la actual forma de jugar de la selección. “Considero que Argentina futbolísticamente en este momento es una incógnita. La vi superada por Colombia en el segundo tiempo de las Eliminatorias. Aunque la selección colombiana tiene más prácticas juntos y un gran entrenador como Reinaldo Rueda. Ambos tienen planteles poderosos y ojalá les vaya muy bien en la Copa”.

Con respecto a la Copa América manifestó: “Se jugará en Brasil, que siempre es candidato. Espero que haya sido bien analizada la situación, ya que no hay eventos deportivos que valgan más que el cuidado de la salud”.

Insistió: “Sudamérica está complicada y hay que evitar todas las muertes posibles porque ya demasiadas desgracias hemos tenido en estos últimos años y por lo menos deberíamos tener como enseñanza que es más importante darle valor a la vida que cualquier evento de entretenimiento, competencia deportiva o lo que sea”.

Por último dijo: “Me toca el alma y me emociono mucho al escucharlos. Deseo, cuando estén dadas las condiciones, poder regresar a Villa María y Ticino, más allá de que sigo en contacto con muchos amigos. De mi pueblo tengo los mejores y emotivos recuerdos, infinidades, todos significativos. Muchas gracias y como decía una frase de un viejo tango: ‘Se me pianta un lagrimón’”.

Vuelva siempre a su casa, ídolo.

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