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El equipo de la ciudad

Alumni se impuso con enorme sufrimiento por 2-1 a un diezmado 9 de Julio de Pasco. Nicolás Gayoso en el inicio e Iván Pessuto en tiempo de descuento marcaron para el "fortinero". Alejandro Salinas había empatado

Se impuso 2-1 a 9 de Julio de Pasco, que llegó diezmado, y pese a la derrota se fue festejando la clasificación a octavos de final, gracias al triunfo de su archirrival Atlético Ticino ante Unión Central.

Todos saben que Alumni volvió a empezar. Tocó fondo, y pareciera que su rica historia impide reconocer logros en la Liga. Todo parece insignificante. Pero Alumni está volviendo a ser el equipo de la ciudad, con un cuerpo técnico de la ciudad, con una base propia, con muchos pibes que van apareciendo y pintan bien, apoyados por un puñado de “veteranos de mil batallas”, que se bancan la presión de “ser Alumni en la Liga”.

Marcelo Santoni, el “10”, sabe lo mucho que le cuesta ganar por 1 gol a rivales que se motivan al enfrentar a Alumni y su grandeza.

Sabe que nunca el hincha exigente que lo vio en torneos nacionales se irá conforme. Pero el verdadero hincha sabe que Alumni se hizo grande con pequeños triunfos. Por eso ver a los viejos hinchas saltar y gritar abrazados y emocionados por un triunfo pequeño es también una forma de volver a ser el equipo de la ciudad.

Carlos Bonaveri hizo milagros con un 9 de Julio con 6 bajas, que soportó a un Alumni que fue al frente convencido de que llegó la hora de jugar. Pasó la presión de clasificar, y Marcelo Santoni envió a un equipo con buen pie, para saber si puede atreverse a más.

Le costó mucho ganar. Puso a Delsole (un buen delantero o mediapunta) como lateral derecho para armar un tándem creativo con Galleguillo. A los 3’ aceleró “Sapito” Delsole, pasó entre 3 y habilitó a Galleguillo, que por el medio del área definió, y aunque el arquero Reartes tapó, Nicolás Gayoso le dio un pase a la red al apoderarse del rebote. 1-0 (3’).

Empezó otro partido

Estalló El Fortín, porque Alumni es un club de puro fútbol, y el hincha “fortinero” que celebró su día entresemana (en homenaje al natalicio del “Pato” Cortez), se preparó para un carnaval. No fue así.

El tempranero gol no le hizo bien. Lo frenó. Jugó con Cecchini, que armó circuitos con Franco Rojas, para rodear a Gayoso, que desvió la segunda frente a Reartes (17’), que se lució ante Galleguillo (25’). Penetró por ambos lados.

Tuvo opciones para ampliar, pero el rival lo esperó ordenado, lo aguantó, y le avisó con un tiro libre apenas elevado de Gabriel Deheza (30’), que estaba vivo.

Santoni reclamó cambio de ritmo y profundidad, pero Delsole desvió un mano a mano (40’), y a Gayoso le negaron el gol: Rodríguez (en la línea a los 43’) y Reartes (44’) que era figura. Alumni jugó bien.

Pero 9 de Julio tiene a Salinas, y el goleador recibió un centro tras enorme corrida por izquierda del pibe Díaz, y con un frentazo con pique al piso decretó el 1-1 (45’).

¡Volver a empezar para Alumni!

Un segundo tiempo lleno de nervios, con la obligación que le corresponde por ser un grande. Con Galleguillo refrescando conceptos, elevando la primera al minuto, y abasteciendo a Gayoso, que elevó en el área. Con Cecchini creando con la claridad de un “10” que cada día juega mejor. Dejó a Gayoso mano a mano, pero desvió.

Alumni seguía jugando bien, pero no convertía ante un rival que resistió. Entonces Santoni puso a otro delantero: Pessuto, por un volante de contención, Lutterini. Rojas por izquierda, Delsole por derecha, Cecchini como enganche, y Galleguillo como doble 5.

Molina dejó su proyección para pasar a empujar con Kranevitter, Depetris y Villagra, que le limpió el balón a Pessuto, para que a pura potencia enfrentara a Reartes, que volvió a tapar. Era figura.

El “1” debió ser expulsado cuando afuera del área, con la mano impidió que Gayoso lo eludiera y se fuera al gol (18’). Pero el juez Ortega solo lo amonestó, y el “1” le tapó otro intento a Pessuto.

Increíblemente Alumni no podía convertir, y su nerviosismo le quitaba claridad (menos a Cecchini).

Bonaveri se encargó de poner más ladrillos en la pared y otorgar oxígeno a la tarea de resistencia de 9 de Julio, con los ingresos de Romero (un remate suyo pegó en la mano de Rojas en el área) y Pasero, quien asistió con pase quirúrgico a Bergese, quien tuvo el triunfo a los 42’, pero tapó Scalzo.

La soberbia del hincha de Alumni que se acostumbró a verlo en torneos nacionales, no lo hubiese tolerado. Pero gritó el hincha humilde que sabe que la historia grande de Alumni se hizo ganando con el último aliento y sufrimiento partidos de poca monta. Gritó, y apareció el “equipo de la ciudad”.

Ganó transpirando la camiseta, y no con la camiseta. Santoni hizo ingresar a Stablum para jugar con 3 puntas. Le bajó la pelota a Pessuto, que desvió. Se iba el partido, pero entró Beltrando. Otro pibe “10”, que marcó en la reserva, y recibió del “10” (Cecchini), desbordó y asistió a Pessuto, que convirtió el tiro del final. 2-1. El equipo del “10” festejó. El equipo de la ciudad.

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