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"Faltó reconocimiento para Esper, Hidalgo, Rodríguez y Miranda"

Molina sostuvo: "Lo mismo ocurre con Mario Requena como DT. Marcaron una época. Sólo nos faltó un plus para jugar un Nacional"

Jorge Molina quedó grabado a fuego en la historia de Alumni, pero su carrera comenzó en River Plate, donde debutó, y mientras se transformaba en ídolo de Alumni pudo jugar torneos Regionales con Atenas de Río Cuarto y Unión San Vicente.

“En Atenas jugué un torneo del Interior muy lindo, en el que avanzamos tres rondas. Estudiantes también me buscó cuando estuvo ‘Pistola’ Vázquez, que era amigo de ‘Nene’ Miranda y quería un stopper. Empecé a entrenar, pero ‘Pistola’ se fue a Platense a la semana. Candini presentó a Cuellar y trajo a sus jugadores. En ese equipo jugó Beltramo”, remarcó.

A su juicio “perder la final con Estudiantes para jugar el torneo Nacional fue muy doloroso. Le habíamos ganado en su cancha con gol mío, y terminamos segundos, detrás de Belgrano, al que le habíamos quitado el invicto de 40 partidos en Plaza Ocampo”.

“Estudiantes había terminado segundo de Belgrano en un torneo y nosotros en el otro. Había dos plazas al Nacional. Jugamos dos partidos en Córdoba con Estudiantes”.

Explicó: “No fuimos menos, pero apareció el plus de Estudiantes y con eso no se podía. Nos cargaban y nos decían que éramos Transporte Villa María, porque llegábamos hasta Río Cuarto. Por eso disfruté tanto el Provincial del 91”.

Cuestión de estilos y puntos de vista

Jugó hasta los 36 años “en River Plate, Alumni, Unión San Vicente, Atenas, Huracán de Las Varillas, Colón de Arroyo Cabral, Yrigoyen de Tío Pujio y Matienzo de Monte Buey, donde fui por Sigifredo y Coria. Volví a Alumni a terminar mi carrera con José Pisaroni (DT)”.

“En Alumni había que hacer marca hombre a hombre con ‘Nene’ Miranda, que fue un amigo, pero me cambió la forma de jugar. Yo era un jugador técnico, pero los volantes y los defensores hacíamos marca personal. Yo jugaba en diferentes puestos, porque él sabía que yo no le iba a fallar. Me gustaba jugar lindo, pero para jugar en Alumni debía jugar así. El ‘Nene’ era un hombre de palabra”.

Destacó que “el año que se retiró ‘Nene’ Miranda fuimos a una gira por Chile. Él y ‘Cacho’ Ferreyra eran los delanteros. Ríos les decía que se movieran, pero ellos estaban en la sombra, paraditos (sonríe). Se retiraron los 2 en esa gira”.

Destacó que “en Alumni hay etapas con nombres propios. Yo no puedo hablar de las etapas anteriores, pero yo viví las de ‘Moro’ Hidalgo, Esper, Rodríguez y Miranda. Ellos se rodearon de dirigentes y amigos que acompañaban, pero el esfuerzo de esa gente no tiene precio. Me parece que faltó reconocimiento para esa gente”.

“Lo mismo pasó con algunos DT de la ciudad. A mí Mario Requena me enseñó a ver el fútbol de otra forma. Un gran DT, que sabe mucho. No pasa por gustos, es lo que te deja, lo que enseña, lo que transmite, su estilo, su propósito”.

“No supimos aprovechar a Mario Requena. Yo tuve la suerte de que Mario me dirigiera y también fue una suerte que ‘Nene’ Miranda, con un estilo muy distinto, me hiciera ver su forma de jugar”, dijo.

Pocos hicieron más por Alumni que Molina y Rapetti en una cancha, pero los ídolos de la gente eran los refuerzos de nombre. “No nos gustaba que vinieran otros cuando había jugadores de acá que lo hacían bien. Nos escuchaban, y nos explicaron lo que pasaba”.

“En la tribuna de cemento todos aplauden, pero en la techada hay gente que paga más cara la entrada y nos piden jugadores de afuera. Nos puteaban a nosotros y los otros eran iguales. No hablo de Salinas, que con dos toques te demostraba que era un crack, pero otros eran como nosotros”, contó.

Insistió en que “era verdad. Porque la cancha estaba llena y muchos iban a ver a los refuerzos. Con Belgrano hubo 11 mil personas. Hubo que alquilar tribunas”.