Ignacio Negrini desglosó su trayectoria como futbolista como un antes y un después de las oportunidades que dispuso en Talleres e Instituto. “Alumni quería venderme, los clubes de Córdoba no me compraron y no me dieron el pase”.

Explicó: “En Talleres me fue muy bien. Muchos de los que jugaron conmigo debutaron en Talleres como David Vega, que después vino a Alumni y jugó en Primera en Olimpo. Cristian Rami, Roth, Correa, Pórsico jugaban conmigo. Muchos se fueron a otros clubes y no trascendieron en Talleres, pero la mayoría debutó”.

Destacó: “Necesitás suerte y se tiene que dar todo en esos momentos. Yo no pude sacar el pase de Alumni, pero veía a los representantes, los negocios y algunas cosas que son injustas. Me cansé. Mi viejo me apoyaba para que jugara y mi vieja me decía que estudiara. Se puede estudiar y jugar al fútbol, pero llega un punto en que tenés que tomar decisiones”.

Subrayó: “Me ofrecieron ir a Bolivia y Perú. Era difícil la decisión, pero felicitando a los que adoptaron esa decisión, no me arrepiento de haberme recibido. Me quedé un poco dolido con el negocio del fútbol profesional”.

Afirmó: “Sentido de pertenencia hay sólo en los clubes de la Liga, en el fútbol profesional se juega por plata, y es un negocio”.

“Alumni no entendió que yo no iba a jugar en Alumni, porque iba a estudiar en Córdoba. Nunca me dio el pase para jugar en Talleres o Instituto, y mi opción fue jugar en un fútbol sano como el de la Liga”.

Recordó: “Estudiaba con José Luis Oggero, que me invitó a jugar en Atlético Ticino. Hoy es mi gran amigo, somos médicos y fuimos campeones juntos en 2005”.

La primera estrella para Ticino

Aquel logro fue el primer título oficial en Ticino, pero su arribo a Atlético se produjo en 2000, cuando dirigía Jorge Molina. Remarcó: “En Talleres estuve un año y medio. Jugué en cuarta y debuté contra Universitario a los 18 años en la primera local”.

“Volver a Alumni fue también una experiencia muy buena, porque Juan Cardozo me hace debutar contra Sportivo Belgrano y le ganamos 2-0 en la Plaza”, resaltó.

Explicó: “luego de ese clásico, Sportivo Belgrano se vuelve a la Liga de San Francisco. Fue el último clásico en la ACF”.

Señaló: “Jugaban Maxi Albornoz, Walter Rena, Franco Amaya, Fabián Pfaffen, ‘Kelo’ Carassai, Diego Sachetto, ‘Colo’ Aris”.

Comentó: “Alumni contrató a ‘Pepe’ Suárez y como yo vivía en Córdoba, él priorizaba a los que entrenaban acá. No terminé ese año, pero Alumni fue campeón en 1999 y luego vuelve a Villa María”.

Indicó: “Formé parte del equipo hasta el final de la primera rueda. Uno de los últimos partidos que jugué fue contra Instituto, y le ganamos 3-0. Ese día nos vieron a Fernando Guzmán, Enrique Sánchez y a mí. En Córdoba me contactaron, y empecé a entrenar”.

Destacó: “Cuando llegué me recibió una persona que de su bolsillo sacó un papel con los 3 nombres de los jugadores de Alumni. Entrené hasta fin de año, incluso luego se sumó Guzmán, e hicimos la pretemporada, pero Corti nos dijo que sin el pase, Instituto no nos compraría. ‘Quique’ Sánchez se fue a jugar a Juniors ese año”.

Expresó: “Corti me invitó a volver a Instituto, pero ya me dediqué a estudiar y jugué en Ticino”.

Confesó: “Con Jorge Molina fue muy linda experiencia. Estaba físicamente muy bien para la Liga, porque había hecho pretemporada en Instituto. Jugaba con Franco Miranda, Oggero, Savino, Fantino, Lazo, José Díaz, David Molina”.

Sin embargo, el primer título se consigue en 2005. “Ticino tenía a Rafael Vázquez como DT. Piccotti viene desde Córdoba y se suma al final. No lo conocíamos en la Liga, pero terminó siendo figura. Jugaban Ariel y Fabián Berterame, ‘Cuchillo’ Ceballos, que hizo el primer gol en la final contra Alem, Crespo, Oggero, Savino, Fantino. Otro gran equipo, que jamás olvidaré”.

Precisó como anécdota: “Mi mamá sufré un ACV previo al partido con Rivadavia en semifinal. Perdimos 3-1 en Arroyo Cabral. En la revancha faltando 2’ hice uno de los pocos goles de cabeza de mi carrera. Fue una sensación rara, como que me empujó ella. Después ganamos 1-0 en el alargue”.

Declaró: “Recuerdo que cerré los ojos, la pelota me pegó en la cabeza y Piccotti gritó gol cuando yo estaba en el piso. En la final jugamos con Alem, que era bicampeón. Empatamos 0-0 en la Plaza, y ganamos 2-0 en Ticino. Mi mamá murió 6 días después. Como si hubiese esperado para irse feliz”.