“Fue un orgullo jugar ese partido, ganarle a un grande del continente y del fútbol mundial. Lo hicimos revirtiendo el marcador, y jugando a lo Alumni. La gente sabía que no nos guardábamos nada ante el rival que nos tocara enfrentar, y no había amistosos. No nos olvidamos más de ese triunfo”, confesó Jorge Molina.
“Tuvimos el honor de haber jugado un partido histórico para Alumni y para Villa María. Quedó grabado en la historia”, resalta Víctor Agonil, aquel crack que tras recordadas batallas con Unión San Vicente, el “fortinero” logró traer a sus filas para nunca más partir de la ciudad.
Ambos se referían, consultados por la prensa institucional de Alumni, a aquel triunfo 2-1 ante Peñarol de Montevideo en 1986, en el inicio del “ciclo Brindisi” como DT de Alumni.
Agonil agregó como anécdota, que “Rodríguez me metió una plancha en el pecho. No les gustó nada ver que los estábamos superando en el juego y en el resultado, y no podían empatar. Un año después ese equipo de Peñarol se consagró campeón de América (de la mano del “Maestro” Tabárez)”.
Para Molina enfrentar a “Peñarol con todo el prestigio que tenía, y lo que significaba mundialmente, fue una oportunidad increíble para aquel equipo de Alumni, que estaba cambiando su manera de jugar, su estilo, con Miguel Brindisi, que empezó su carrera como DT en nuestro club”.
Molina resaltó que “todos nos queríamos ganar un lugar. Muchos debutaron esa noche, y hacerlo con un triunfo ante un futuro campeón de la Copa Libertadores de América, no fue un hecho menor”.
El riocuartense Jorge “Bocha” Rodríguez le recordó a la página de Alumni que “fue un incentivo muy grande competir ante ese equipo de Peñarol. Ellos estaban asombrados, y a medida que transcurrió el partido se hizo áspero y de pierna fuerte, porque no querían perder. Resultó un gran espectáculo en una cancha colmada. Fue una linda etapa en la que era muy chico y me tocó aprender de un gran jugador como Brindisi”.
Indicó que “sin dudas ante Peñarol fue uno de los mejores partidos y recuerdos que me llevé de ese año que jugué en Alumni”.
Triunfo por 2-1 ante Peñarol en 1986
Fue un 7 de mayo de 1986 el inolvidable triunfo de Alumni ante Peñarol en suelo villamariense.
Aunque el estadio Manuel Ocampo no reventó, el marco de público fue muy bueno la noche en la que “El Campeón del Siglo” (como les gusta alardear a los “aurinegros” por una supuesta denominación de la FIFA en 2009) mordió el polvo de la derrota.
Todas las emociones se vivieron en el inicio del partido, y los villamarienses acostumbrados a llegar tarde a la cancha, no pudieron ver ninguno de los 3 goles del amistoso.
Todas las miradas estaban puestas en el Mundial de México ‘86 (se inició un 31 de Mayo, tres semanas después de aquel amistoso en la ciudad), donde Maradona brillaría como el mejor de todas las épocas, pero por aquel entonces Uruguay sentía que iba por la tercera estrella con Enzo Francescoli y Rubén Paz como mejores cartas de un gran equipo. Aquel duelo mundialista de octavos de final, tuvo un adelanto en la Plaza.
Peñarol de Montevideo, pentacampeón de la Copa Libertadores y tricampeón de la Copa intercontinental, perdió en la ciudad ante el equipo de Miguel Ángel Brindisi.
Lideraba la liga uruguaya, era conducido por Roque Gastón Máspoli (arquero del Seleccionado Uruguayo en el inolvidable “Maracanazo” del 50 ante Brasil). Había vencido en Córdoba a Belgrano en Córdoba, y la pretemporada le depararía la Copa Libertadores junto a River Plate (ese año campeón), Boca y a Montevideo Wanderers.
Sin Fernando Alvez, Eliseo Rivero, Miguel Bossio y Jose Luis Zalazar (convocados por Raúl Borras al mundial), Máspoli puso el mejor equipo posible, salvó Juan Perdomo, quien padeció un golpe en el amistoso ante Belgrano (3 días antes en Córdoba).
Diego Aguirre, luego DT de San Lorenzo, abrió el marcado a los 2’ para el “carbonero”, que se extinguió en llamas ante un equipo semiamateur como Alumni, que empató a los 3’ a través del talentoso volante creativo Jorge Rodríguez (20 años, a préstamo de Estudiantes de Río Cuarto). Carlos Horacio Salinas a los 6 minutos de esa primera etapa convirtió el 2-1 final. El “Loco” escribió una de sus últimas páginas inolvidables en el “fortinero”, cuyo pueblo lo recuerda como un ídolo eterno.
Claro que, como siempre, fue la defensa firme de Alumni la que se bancó el triunfo con sobresalientes labores de Henry Rapetti (formó dupla central con Massó, ya que Brindisi apostó a Cáceres como lateral derecho y Formía como izquierdo) y Jorge Molina (rodeado por 3 que sabían Agonil, Rodríguez y Salinas, después Sánchez) los que combatieron la garra charrúa.
Un año después, en 1987, Peñarol obtuvo su última Copa Libertadores de América, con esa base y Óscar Washington Tabárez (DT).
Así formó Alumni: Sergio Bazán (Carlos Stobbia); Luis Cáceres (Daniel Ruidavets), Henry Rapetti, Carlos Massó y Oscar Formía; Carlos Salinas (Aureliano Sánchez), Jorge Molina, Jorge Rodríguez y Víctor Agonil; Luis Torres (Juan Prycodko) y Rubén Guillén (Marcelo Zucotti). DT: Miguel Ángel Brindisi. Suplentes: Pío Amarilla y Mario Molina.
Peñarol alistó a Eduardo Pereira; José Herrera, Marcelo Rotti, Obdulio Trasante y Alfonso Domínguez; José Russo, Juan Acosta (Daniel Rodríguez), Juan Rabino (Luis Acosta) y Daniel Vidal, Diego Aguirre y Ricardo Viera. DT: Roque Gastón Máspoli.
Goles: PT: 2’ Diego Aguirre (P); 3’ Jorge Rodríguez (A); y 6’ Carlos Horacio Salinas (A). Recaudación: 4.100 australes. Estadio: Plaza Ocampo. Árbitro: Julio Heredia.
En el ‘92 venció 3-1 a Lausana
Otro inolvidable triunfo internacional de Alumni en Plaza Ocampo se registró ante Lausana de Suiza el 6 de febrero de 1992.
Aquel equipo de Alumni que se había consagrado campeón provincial de la mano de Luis Pentrelli tras vencer a Estudiantes de Río Cuarto en la final de 1991, se impuso 3-1 al elenco suizo.
Al igual que ante Peñarol, también se trató de un “arrebato” futbolístico, ya que con dos goles tempraneros de Javier Arbarello, se puso rápidamente al frente y calentó el verano del ‘92.
“Toti” Coria selló el triunfo “fortinero”, ahora dirigido por Hugo “Tula” Curioni. Ya se encontraba jugando el Torneo del Interior, e ilusionaba con serias pretensiones de ascenso a la “B” Nacional.
El Lausana de la primera división del fútbol suizo realizaba un gira por la Argentina, al igual que los otros dos elencos de aquel país, que habían clasificado a copas europeas: Grasshoppers y Sion.
Los suizos marchaban punteros al cabo de la primera rueda en su Liga, y venía de vencer 2-1 a Belgrano de Córdoba, que iba a ser su rival en Villa María, pero el “fortinero” convocaba multitudes, y resultó un rival más duro de lo esperado en Plaza Ocampo.
El “Perro” Arbarello con dos apariciones fantasmales en el inicio del partido a pleno show con Marcelo Santoni como director de orquesta, no dejó acomodar a los suizos, que aunque lograron descontar, se fueron al descanso 3-1 abajo por otro gol de Edgar “Toti” Coria.
Aquella noche Alumni formó de la siguiente manera: Héctor Toscano (Fernando Zabala); Carlos Amarilla, Walter Rena, Gustavo Paredes (Marcelo Sachetto) y Roque Pinto (Paulo Garletti); Jorge Molina (Germán Medina), Carlos Mondadori, Edgar Coria (Sergio Miranda), y Marcelo Santoni; Víctor Rivarola (Javier Carassai) y Javier Arbarello. D.T.: Hugo Curioni.
Lausana de Suiza alistó a: Affolter; Hottiger, Herr (Lauquin), Veerlat y Studer; Schurmann, Fryda, Isabella y Ohrel; Van Den Boogaard (Baur) y Cina (La Placa) (Viret). D.T.: Umberto Barberis.
Goles: P.T. 5’ y 7’ Javier Arbarello (A); 16’ Ohrel (L); y 35’ Edgar Coria (A).
Estadio: Plaza Manuel Ocampo.

