Desde hace más de cuatro meses la pelota ha quedado a un lado y los festejos también.
La situación del coronavirus puso al mundo de rodillas y varios países alrededor del mundo lo padecieron y lo siguen sufriendo.
Italia, la nación donde juega y vive el delantero desde hace un par de temporadas, ha sido de las más castigadas por la pandemia.
Con picos de 1.500 muertes por día. Una verdadera película de terror.
Amaya tiene 24 años y defiende los colores de Olympia Agnonense, un club de la Serie D (cuarta categoría del Calcio)
“La situación se ha flexibilizado bastante, la vida se ha normalizado mucho, uno puede salir normal y libremente a las calles y de a poco van empezando a abrir lo que son los restaurantes y bares.
Siempre tomando las medidas de seguridad sanitaria correspondientes, pero por suerte ya empezamos a hacer vida normal, salir a la calle, poder hacer las compras tranquilo, por ejemplo. Algo tan simple y no se podía hacer”, comenta el goleador.
- La sociedad ha comenzado una “vida nomal”, ¿cómo es la situación en cuanto al fútbol de ascenso?
-Con respecto al fútbol, la temporada 2019-2020 quedó concluida hace más o menos dos meses y aparentemente se retomaría la actividad de la temporada 2020-2021.
Se habla de una fecha estipulada para septiembre-octubre según lo que se dice, ya que no hay nada confirmado, pero están saliendo las garantías, las nuevas normas con buenas expectativas
-¿Contemplaste el regreso al país en algún momento?
-No me fue fácil volverme, tenía muchas ganas. Decidí quedarme en Italia y esperar el próximo año. Quiero esperar el mercado que viene, ver qué es lo mejor y una vez que se puedan normalizar un poco las cosas en Argentina, la idea es siempre volver a ver la familia y amigos. Ahora hay que retomar fuerzas para poder volver arrancar el ciclo.
-¿Qué te ha dejado la pandemia?
-Este año fue completamente diferente para todo el mundo, cada uno hizo lo que pudo, en mi caso decidí quedarme, las cosas salieron bien, tengo que agradecer tener salud y que no me haya pasado nada, no tuve ninguna dificultad, siendo que en el país la pasaron muy mal y hubo muchos muertos.
-Cuando Italia no la pasaba bien y las cifras de los muertos eran altas, ¿en qué te aferraste estando tan lejos de la familia?
-Hay que tirar para adelante, encarar el próximo mercado con todo y el año igual para que una vez que me pueda volver a Argentina, estar tranquilo con mis seres queridos y poder disfrutarlos.
Un trotamundo del fútbol
Federico Amaya tiene un largo recorrido con la pelota en sus pies.
Pasó por el fútbol federal de nuestro país, en Belgrano de Córdoba, Central Norte de Salta, Alumni de Villa María, Independiente y Desamparados de San Juan, Sol de América de Formosa, Defensores de Belgrano, Sarmiento de Leones, Pacífico y Huracán de Mendoza.
En el ámbito internacional jugó para Santa Rita de Ecuador, Universidad de República Dominicana, Citta di Rossolini, Biancavilla de Italia y actualmente para Olympia de Agnonense de la Serie D (cuarta división del fútbol italiano).
Disputó 113 partidos y convirtió 37 goles en 5 categorías de Argentina (Primera División, Tercera División, Cuarta División, Federal A y Federal B).
Los más de 11 mil kilómetros que separan a Federico Amaya de sus familiares y seres queridos en Arroyo Cabral se acortan vía redes sociales y charlas permanentemente.
La situación del otro lado del océano Atlántico ha mejorado notablemente y el deseo del regreso está latente para el goleador.
Por ahora debe esperar y luego decidirá sobre su futuro.

