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Asistió a los bomberos en el Amazonas y contó cómo es la lucha contra el fuego

Se trata del paramédico villamariense César Oviedo, quien viajó a Brasil, a la zona de Rondonia, para realizar apoyo sanitario a los voluntarios que trabajan en los incendios
 
César Oviedo vive en Villa María, tiene 54 años, es paramédico y desde hace 32 trabaja en sistemas de emergencia de salud, arriba de ambulancias y unidades de traslado. Dice que su primera experiencia dramática fue asistir tras el atentado a la Embajada de Israel. No obstante, su última intervención en el Amazonas, junto con quienes combaten los incendios, se suma hoy a su larga lista de apoyo sanitario en catástrofes internacionales.

Actualmente es integrante y vicepresidente de Resdiber, una asociación de rescatistas, emergencistas y socorristas de Iberoamérica. Es una organización sin fines de lucro que depende de la ONU y que está integrada por 19 países de habla hispana y dos de habla portuguesa, Brasil y Portugal, con sede central en Lima, Perú. También hay una central operativa en Argentina. La ONG comenzó hace cinco años y Oviedo es parte desde el inicio mismo junto con bomberos, médicos, enfermeros “y un gran número de colaboradores de distintos oficios:  abogados, biólogos, cerrajeros, mecánicos, etc., gente que está en la logística”.      

En el Amazonas, trabajó concretamente en Rondonia, “un lugar bastante inaccesible y cerca de un parque nacional, una zona de riesgo altísimo por los incendios”. Señala que permanecieron 12 días hasta que fueron relevados: “Por norma, cada 10 o 12 días se hace un recambio de personal del equipo por cuestiones de seguridad, ya que la tarea es ardua e influyen la deshidratación, el contacto con el humo, el cansancio”. Una vez que son relevados, y tras 15 días de descanso, si hace falta se los puede convocar nuevamente. 

En esta oportunidad el equipo argentino estuvo compuesto por cuatro bomberos de La Pampa, dos de Buenos Aires especialistas en incendios forestales y Oviedo, el único cordobés. Comenta que el equipo mayor, con el cual participó, está compuesto por 80 personas en una primera tanda y otras 80 en la segunda. “Es una zona muy complicada por los incendios y, por ende, es donde más cantidad de gente se necesita. En esta ocasión somos 160 las personas que estamos para desarrollar las tareas operativas en el campo, digamos. Recambiando equipos para poder asistir mejor”, precisa. 

En total, en la asociación son más de 500 los integrantes de distintas nacionalidades y Oviedo agrega que entre éstos hay también vecinos de nuestra zona, “por ejemplo Daniel Pérez, que es de Ucacha y se está capacitando”. Aquellos que se interesan y se van sumando a Resdiber van realizando distintas capacitaciones y preparándose durante tres años para cuando sea necesario sumarse a las tareas operativas.

Catástrofes e incendios internacionales

En caso de siniestros internacionales, los integrantes de Resdiber son convocados, ya que cumplen con los protocolos vigentes. “Siempre luego de que el gobierno local declara la emergencia empieza la ayuda internacional. Y en nuestro caso nos convocan porque contamos con capacidad operativa y autosuficiencia gracias a gente muy capacitada y entrenada, con camiones cisterna, camionetas, maquinarias, avionetas, frigoríficos, cocinas y otros elementos que disponemos”, detalla. 

En este marco, siguen en el Amazonas colaborando y asistiendo a brigadistas y bomberos. “Instalamos carpas sanitarias y nuestra principal función es brindar asistencia médica a quienes están en la primera y segunda línea de incendios, con la contención necesaria”, ya que no se trata únicamente de combatir el fuego, sino además de asistir a los bomberos “bajo la coordinación de todo un equipo de trabajo, por eso las carpas sanitarias y las carpas de personal montadas, más los baños, plantas potabilizadoras de agua y lugares de descanso, para que se pueda asistir y operar de manera práctica durante las 24 horas”.

Le tocó ser el único cordobés que viajó y, consultado sobre con lo que se encontró, relata: “Me sorprendió para horrores, era fenomenal el espacio físico encendido, uno no se imaginaba esas dimensiones. Hicimos una estimación con un integrante del COI, el Centro Operativo Internacional, de que sólo en Brasil lo afectado por el fuego sería el equivalente a 640 mil estadios de fútbol”. Dice a su vez: “En la Amazonia boliviana hay más de 2,1 millones de hectáreas quemadas. Una locura. Por eso hay que hablar de enormes, grandes dimensiones. Pensemos que hoy la Amazonia se está convirtiendo en una gran sabana, es drástico. Y en alerta roja los datos hoy indican que en plena selva hay registros de muy poca humedad, apenas un 12 por ciento, que es nada. Esto complica más la extinción del fuego porque se trata de una selva tropical y deberíamos encontrarnos con más del 90 por ciento de humedad, por lo que los riesgos de incendios son cada vez más”. 

Agregó que es muy difícil asimilar lo peor: “En la primera semana de los incendios perdimos a un compañero bombero de Perú, muerto por intoxicación de monóxido de carbono y humo,  luego a tres de un cuerpo de bomberos de Bolivia, quienes fueron rodeados por el fuego y murieron calcinados. El riesgo es altísimo y la gente que ayuda y colabora en el lugar a veces no mide el peligro, el fuego es traicionero y un viento que cambia de sentido puede provocar que terminen encerrados y no puedan salir”.    

Si bien César ya ha participado en años anteriores en los huaicos en Perú y en el terremoto de Ecuador, expresa que en Resdiber hay una gran vocación de ayudar en siniestros o catástrofes cuando desde algún país se lo solicita, pero en este caso le afectó aún más por el panorama desolador que queda tras el fuego. “Hay que lograr que el 50 por ciento del Amazonas no se queme, porque sería una situación irreversible, un suicidio. Si bien algunos incendios son propios de la naturaleza, digamos, en muchos casos son provocados. La gran deforestación provoca mayores riesgos de fuego y así se pierde una riqueza ambiental importante, pero por otro lado están también los que prenden fuego de manera intencional por diversos motivos. Hay miles de focos activos todavía y la cantidad de hectáreas que se están quemando es increíble. El panorama que queda tras el fuego es dantesco, tristísimo”, puntualiza.

Oviedo finaliza diciendo que todos, desde nuestro lugar, podemos colaborar para un mundo mejor cuidando lo que nos rodea, respetando a la naturaleza, con pequeños gestos y acciones solidarias.



Gustavo Perusia.  Redacción Puntal

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