Los ejemplares habían sido recuperados en distintos procedimientos de control, rescates y entregas voluntarias, y atravesaron cuarentenas sanitarias y tratamientos específicos en la Reserva Tatú Carreta antes de ser reinsertados en su hábitat natural.
En esta oportunidad fueron liberados un oso melero, dos águilas moras, cinco gatos monteses, un zorro gris y 44 aves paseriformes, entre ellas cardenales copete rojo, jilgueros, pepiteros de collar, reinamoras y reyes del bosque.
El secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, destacó que cada liberación representa la etapa final de un largo proceso de recuperación y remarcó que la fauna silvestre nunca debió ser extraída de su ambiente natural, por lo que devolverla a su ecosistema constituye el principal objetivo del organismo.
Por su parte, la subsecretaria de Policía Ambiental, María Belén Blanda, explicó que, debido a la cantidad y diversidad de especies, se diseñó un plan de liberación con distintos puntos estratégicos para garantizar que cada ejemplar pudiera adaptarse adecuadamente al entorno.
Las aves, las principales víctimas del tráfico ilegal
Desde la Policía Ambiental señalaron que ocho de cada diez procedimientos vinculados con fauna silvestre involucran aves paseriformes, especialmente reinamoras, jilgueros, pepiteros de collar y cardenales copete rojo.
De acuerdo con un relevamiento realizado por especialistas del organismo, la reinamora es la especie más afectada por la tenencia ilegal en la provincia, seguida por los jilgueros y los pepiteros de collar.
Historias de recuperación
Entre los casos destacados figura el de un oso melero que fue rescatado en Villa Ciudad de América tras ser atacado presuntamente por perros. El animal presentaba lesiones en la cola y el abdomen, además de bajo peso, por lo que requirió curaciones y un período de recuperación antes de ser liberado.
También regresaron a la naturaleza dos águilas moras, una rescatada en Cura Brochero cuando no podía volar y otra recibida mediante una entrega voluntaria con signos de desnutrición.
Otro de los casos fue el de cinco gatos monteses encontrados en Unquillo cuando aún eran cachorros. Los felinos fueron criados bajo un protocolo especial para evitar el contacto con personas y asegurar que desarrollaran sus instintos naturales de caza antes de ser reinsertados en el ambiente silvestre.
Las autoridades destacaron que cada proceso de rehabilitación es diferente y depende del estado en el que llega cada animal, aunque el objetivo final siempre es el mismo: garantizar que puedan volver a vivir en libertad y contribuir a la conservación de la biodiversidad de la provincia.