El animal es un macho de aproximadamente tres o cuatro años y unos 25 kilogramos. Antes de su reinserción, los especialistas evaluaron su estado de salud y le colocaron un chip interno de identificación para facilitar su seguimiento ante eventuales avistamientos.
Cómo fue la recuperación del animal
Tras el rescate, el ejemplar fue trasladado al centro de rehabilitación ubicado en Casa Grande, donde recibió atención veterinaria, fue estabilizado y sometido a distintos estudios para determinar sus condiciones sanitarias.
Javier Álvarez, responsable del centro Tatú Carreta, explicó que la primera medida consiste en estabilizar a los animales para reducir el estrés provocado por el rescate, la captura y el traslado.
Los análisis de sangre arrojaron resultados normales, mientras que una ecografía descartó la presencia de un posible parásito renal. En el estudio de materia fecal, en tanto, se detectaron algunos parásitos intestinales frecuentes en animales que viven en libertad.
El ejemplar había llegado al centro con un peso de alrededor de 25 kilos, entre tres y cuatro kilos por debajo de lo esperado para un animal de su porte.
Eligieron un área protegida para su reinserción
Una vez que los veterinarios y cuidadores determinaron que el aguará guazú estaba en condiciones de volver a la naturaleza, los técnicos de Policía Ambiental seleccionaron el lugar más adecuado para su liberación.
La elección del Parque Nacional Ansenuza respondió a la posibilidad de contar con la asistencia y el seguimiento de guardaparques provinciales y nacionales en caso de que sea necesario.
Adrián Rinaudo, secretario de Policía Ambiental, destacó la importancia de estas acciones para preservar la especie y sostuvo que cada liberación representa un avance en los esfuerzos de conservación de la fauna silvestre.
Por su parte, Fernán Justo, director de Conservación de la Administración de Parques Nacionales para la Región Centro, valoró la coordinación entre los organismos provinciales y nacionales para impulsar medidas concretas de protección ambiental.
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido silvestre más grande de Sudamérica y una especie emblemática de los pastizales y humedales de la región. Su regreso a un ambiente protegido constituye un paso importante para favorecer su conservación en estado silvestre.