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Pierantonelli: "Es un material muy difícil de tratar por ser explosivo y extremadamente inflamable"

La generación de hidrógeno es muy costosa, por lo que para el especialista "difícilmente nos sirva a nosotros y sea para exportar", sostuvo

Pierantonelli explicó que la instalación de esta planta generará un impacto ambiental, “como todas las cosas”. Comparó lo que ocurre con los parques eólicos, que “en muchos lugares son resistidos, ya sea por el ruido, por la visual o porque matan pájaros, especialmente en rutas migratorias. Igualmente, el impacto es mínimo con lo que serían otros como el petróleo, pero lo tienen”.

En este caso puntual, entendió que la instalación debería ser sobre la costa “si van a utilizar agua de mar”. “En algún lugar leí que hablan de 4 mil megavatios, que con los molinos que se están utilizando ahora serían mil molinos, salvo que sean grandes y se usen 500. Para poner un eólico se necesita una fundación grande y miles de metros cúbicos de hormigón. Son unos cimientos impresionantes para sostener la columna y fuerza que hacen. Los de Achiras, por ejemplo, tienen 126 metros de altura”.

“Hay mucho material implicado, que impacta. Son emisiones relacionadas con la construcción, como en cualquier otro rubro. Eso durará unos 25 años, tal vez más. Existe un impacto en el suelo, y en el viento, que es utilizado y en cantidad. En algunos lugares se puede considerar positivo porque disminuirá aguas abajo”, destacó.

Consideró que, más allá de las implicancias, es una forma positiva de conseguir energía. “Una vez que tenés el hidrógeno, tenés energía concentrada y, si bien gastás la mitad –en producirla-, podés meterla en la red y que la use la gente”, dijo. Igualmente, entendió que al ser costosa la generación “difícilmente nos sirva a nosotros y sea para exportar”.

En la charla, mencionó también que tiempo atrás existieron algunos proyectos “hasta argentinos de hacer hidrógeno en el sur y meterlo en depósitos subterráneos, cosa que no es nada fácil. Porque también hay un enorme problema, ya que es un material muy difícil de tratar, porque es extremadamente inflamable y explosivo. Es un muy buen combustible, pero hay que tener mucho cuidado para que no se escape”.

Comparó lo que ocurre con gas natural que se utiliza para vehículos y que “se puede almacenar en un tanque a 200 kilos de presión, pero ante cualquier inconveniente se escapa. Por eso hay revisiones cada determinado tiempo. Todos esos tanques no sirven para hidrógeno porque se escapa y no dura ni un día. Es una molécula tan chiquita que se termina escapando”.

Si bien consideró que la generación de puestos de trabajo es un beneficio, remarcó que igualmente es necesario ver “qué queda a largo plazo, qué queda en el país y cuáles son las contras. En Argentina estamos hartos de tener proyectos gigantescos y, como todas las explotaciones a gran escala, requieren de un análisis muy exhaustivo”.

Australia, entre los líderes de proyectos

La empresa encargada de efectuar la inversión se denomina Fortescue y es del empresario Andrew Forrest. Con el correr de las jornadas se fueron conociendo mayores detalles del anuncio efectuado días atrás por el gobierno nacional; entre ellos, que las primeras exportaciones se efectuarían en 2024, inicialmente con un equivalente a 600 megas. La intención es alcanzar los 2,2 gigas en el año 2030.

Al respecto, Pierantonelli explicó que el grupo se está iniciando “en esto porque se dedican a otra cosa”. “Están por construir una planta de electrolizadores en Australia, entonces también debería conocerse qué tecnología queda acá y qué porcentaje de integración habrá, que es algo que tampoco está claro”.

Para el especialista, lo más probable es que en el país “se construyan las torres del eólico, aun con la complejidad que implican”. En el final de la charla, destacó que la primera impresión “es positiva, aunque con recaudos, porque será necesario tener barcos especiales para hidrógeno para el traslado. Es algo muy caro y que desde el inicio tiene un rendimiento muy bajo. Entiendo que no sería apto para el bolsillo de los argentinos, ya que nosotros podemos hacer cosas muy importantes como disminuir el consumo”.

Según la Agencia Internacional de Energía, el 99% del hidrógeno usado como combustible se produce a partir de fuentes no renovables; mientras que el 0,1% se realiza a través de la electrólisis del agua, que es la iniciativa que se prevé desarrollar en el país. La BBC publicó recientemente un informe en el que detalla que hay cinco países que lideran proyectos de este tipo.

El primero es justamente Australia, que cuenta con 5 proyectos, la mayoría de ellos en fase inicial. Incluso, en el más grande se prevé invertir unos 36 mil millones de dólares, aunque la producción anhelada recién se alcanzará en 2027-2028.

Países Bajos también figura en la nómina, a la que la completan luego Alemania, China y Arabia Saudita. En Chile existen dos proyectos en desarrollo, uno de ellos en Antofagasta y sobre el que se conoce que el hidrógeno generado será destinado a la minería; y el otro, en la Antártida.

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