“Tenemos una situación intensa y de una enorme incertidumbre. Y yo siempre repito una frase: en Argentina todo termina invariablemente mal”. Jorge Asís, el reconocido periodista y escritor, habla ante una carpa repleta en la Sociedad Rural. Traza, acompañado por sus gestos elocuentes y su sarcasmo constante, un análisis personal de un país en crisis. O de las crisis que vuelven siempre en el país.
Su materia es el poder y su mutación constante. En el marco de la Feria Industrial, Asís, que semanalmente tiene una columna en Animales Sueltos, habla de cómo ha cambiado la figura de Mauricio Macri en apenas semanas. Y equipara el derrotero reciente del Presidente con el personaje de una novela, de cualquier novela, al que parece irle todo bien, sin sobresaltos, hasta que un evento externo, inesperado, lo descoloca y altera el mundo en que vivía.
“Macri se descascara -dice el escritor-. Hasta se le nota en la cara. El pobre muchacho tiene 58 años y ya se parece a Franco. A partir de ahí, el gran problema de Argentina es que el poder está vacante”, diagnostica, tajante, Asís.
Como siempre, lanza definiciones que a más de uno lo hacen revolverse en el asiento. Reivindica, desde una admiración absoluta, a Domingo Cavallo, recordado por la mayoría ya no por ser el padre de la convertibilidad sino del corralito y de la explosión económica de 2001.
También da recetas que disparan el desconcierto, como por ejemplo que la única posibilidad que tiene Macri de hacer resurgir a su gobierno de la crisis pasa por llevar de jefe de Gabinete “al hombre menos carismático del continente”: Horacio Rodríguez Larreta, a quien le adjudica un profundo conocimiento de los mecanismos del poder.
Asís rememora que hasta no hace demasiado, el Presidente parecía blindado. “Todos estaban convencidos de que había Macri hasta 2023 y hasta se discutía cuál sería su sucesor después de esa fecha. Los dirigentes peronistas ambicionaban, como máximo, acompañarlo en la fórmula. Esa era la certeza pero hoy la realidad es que la Argentina está fragmentada y que Macri está en problemas”, señala.
Para el escritor, en las últimas semanas el gobierno de Cambiemos se ha asentado sobre un concepto que no sirve para construir: “Hoy prevalece la utopía del recorte y es una utopía menor. Pero además difícil de instrumentar. Nadie se va a resignar fácilmente aquello que tiene y que considera una conquista. El país se ha reducido hoy a una cuestión de ajustadores y ajustados en una instancia previa a una puja electoral”.
Asís relata que en sus diálogos con miembros del Gobierno no los ve preocupados porque consideran que la gran perjudicada del actual modelo y del ajuste, la clase media, seguirá prefiriendo a Macri que a Cristina Fernández, a quien le adjudican un 65 por ciento de rechazo. Por lo tanto, desde lo electoral, con el actual Presidente o con otro representante como postulante, la continuidad de Cambiemos, según los ideólogos de esa fuerza, no correría demasiado peligro.
“Eso es falso”, asegura el escritor.
Para Asís, en los últimos días Macri ejecutó una maniobra que es sagaz por un lado pero contraproducente por el otro. En el discurso en el que les pidió a los senadores peronistas que no votaran el freno al tarifazo, el jefe de Estado les dijo que no siguieran “las locuras” de la expresidenta. Esa frase eleva a Cristina y la devuelve al primer plano, con lo cual Macri estaría en condiciones de elegir a su adversario, pero a la vez destrata y desvaloriza a quienes son sus aliados en el peronismo: “los dadores voluntarios de gobernabilidad”.
Según Asís, la derrota innecesaria que el Gobierno recibió en el Congreso por las tarifas inaugura una nueva etapa en su administración.
Sin embargo, según Asís es una fantasía que el mecanismo interno del poder macrista, el de la toma de decisiones, se haya alterado después de la crisis bancaria y la decisión desesperada de recurrir al FMI. “Sigue todo igual. La incorporación de Ernesto Sanz fue pura cosmetología”, dice el escritor, a la vez que señala que esa conducción centralizada de Macri no puede funcionar.
Por lo tanto, para Asís, los socios fundamentales del Presidente, los radicales, que originalmente sirvieron para convertir la candidatura de Macri en una posibilidad real porque le dieron territorialidad y consistencia, seguirán siendo apenas aliados legislativos, sin peso en la toma de decisiones. “Su único sostén es Carrió. Y eso es un problema”, dice y desata risas entre el público.
En su diagnóstico también entran otros factores de poder, como el periodismo, pero principalmente Clarín. “El apoyo del Grupo nunca es permanente. Porque Clarín también vive del periodismo, es su fuente de legitimidad por más negocios diversificados que tenga”, manifiesta.
Sobre el peronismo sostiene, contra la mayoría de las opiniones, que lo peor que puede hacer es unirse. “Tiene que tener una estrategia para la segunda vuelta. Generar al menos dos opciones como hizo Duhalde para perjudicar a Menem. El riesgo de esa jugada es que Macri gane en primera vuelta”, plantea.
Cuando le consultan sobre Córdoba, asegura que el peronismo tiene dos candidatos a gobernador: Schiaretti y De la Sota. Y dos candidatos a presidente: De la Sota y Schiaretti. Dice que a José se lo respeta mucho en el peronismo aunque no sabe si se lo vota.
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“Macri se descascara -dice el escritor-. Hasta se le nota en la cara. El pobre muchacho tiene 58 años y ya se parece a Franco. A partir de ahí, el gran problema de Argentina es que el poder está vacante”, diagnostica, tajante, Asís.
Como siempre, lanza definiciones que a más de uno lo hacen revolverse en el asiento. Reivindica, desde una admiración absoluta, a Domingo Cavallo, recordado por la mayoría ya no por ser el padre de la convertibilidad sino del corralito y de la explosión económica de 2001.
También da recetas que disparan el desconcierto, como por ejemplo que la única posibilidad que tiene Macri de hacer resurgir a su gobierno de la crisis pasa por llevar de jefe de Gabinete “al hombre menos carismático del continente”: Horacio Rodríguez Larreta, a quien le adjudica un profundo conocimiento de los mecanismos del poder.
Asís rememora que hasta no hace demasiado, el Presidente parecía blindado. “Todos estaban convencidos de que había Macri hasta 2023 y hasta se discutía cuál sería su sucesor después de esa fecha. Los dirigentes peronistas ambicionaban, como máximo, acompañarlo en la fórmula. Esa era la certeza pero hoy la realidad es que la Argentina está fragmentada y que Macri está en problemas”, señala.
Para el escritor, en las últimas semanas el gobierno de Cambiemos se ha asentado sobre un concepto que no sirve para construir: “Hoy prevalece la utopía del recorte y es una utopía menor. Pero además difícil de instrumentar. Nadie se va a resignar fácilmente aquello que tiene y que considera una conquista. El país se ha reducido hoy a una cuestión de ajustadores y ajustados en una instancia previa a una puja electoral”.
Asís relata que en sus diálogos con miembros del Gobierno no los ve preocupados porque consideran que la gran perjudicada del actual modelo y del ajuste, la clase media, seguirá prefiriendo a Macri que a Cristina Fernández, a quien le adjudican un 65 por ciento de rechazo. Por lo tanto, desde lo electoral, con el actual Presidente o con otro representante como postulante, la continuidad de Cambiemos, según los ideólogos de esa fuerza, no correría demasiado peligro.
“Eso es falso”, asegura el escritor.
Para Asís, en los últimos días Macri ejecutó una maniobra que es sagaz por un lado pero contraproducente por el otro. En el discurso en el que les pidió a los senadores peronistas que no votaran el freno al tarifazo, el jefe de Estado les dijo que no siguieran “las locuras” de la expresidenta. Esa frase eleva a Cristina y la devuelve al primer plano, con lo cual Macri estaría en condiciones de elegir a su adversario, pero a la vez destrata y desvaloriza a quienes son sus aliados en el peronismo: “los dadores voluntarios de gobernabilidad”.
Según Asís, la derrota innecesaria que el Gobierno recibió en el Congreso por las tarifas inaugura una nueva etapa en su administración.
Sin embargo, según Asís es una fantasía que el mecanismo interno del poder macrista, el de la toma de decisiones, se haya alterado después de la crisis bancaria y la decisión desesperada de recurrir al FMI. “Sigue todo igual. La incorporación de Ernesto Sanz fue pura cosmetología”, dice el escritor, a la vez que señala que esa conducción centralizada de Macri no puede funcionar.
Por lo tanto, para Asís, los socios fundamentales del Presidente, los radicales, que originalmente sirvieron para convertir la candidatura de Macri en una posibilidad real porque le dieron territorialidad y consistencia, seguirán siendo apenas aliados legislativos, sin peso en la toma de decisiones. “Su único sostén es Carrió. Y eso es un problema”, dice y desata risas entre el público.
En su diagnóstico también entran otros factores de poder, como el periodismo, pero principalmente Clarín. “El apoyo del Grupo nunca es permanente. Porque Clarín también vive del periodismo, es su fuente de legitimidad por más negocios diversificados que tenga”, manifiesta.
Sobre el peronismo sostiene, contra la mayoría de las opiniones, que lo peor que puede hacer es unirse. “Tiene que tener una estrategia para la segunda vuelta. Generar al menos dos opciones como hizo Duhalde para perjudicar a Menem. El riesgo de esa jugada es que Macri gane en primera vuelta”, plantea.
Cuando le consultan sobre Córdoba, asegura que el peronismo tiene dos candidatos a gobernador: Schiaretti y De la Sota. Y dos candidatos a presidente: De la Sota y Schiaretti. Dice que a José se lo respeta mucho en el peronismo aunque no sabe si se lo vota.

