La suerte de Emanuel Heraclio Rematar parece estar echada. Acorralado por los testimonios y las pruebas, su coartada se torna cada vez más endeble y encamina a derrumbarse como un castillo de naipes. Todo parecería indicar que es cuestión de horas, ya que el miércoles alegarán las partes -en horario matutino-, y casi con seguridad por la tarde se dictará sentencia.
Retamar está acusado de “homicidio doblemente calificado por críminis causa y por violencia de género” y “abuso sexual con acceso carnal”, en perjuicio de la joven Brenda Arnoletto (24), en un crimen ocurrido en la noche del 28 de noviembre de 2016 en Pozo del Molle, y que conmocionó a toda la región al día siguiente, con el hallazgo del cuerpo.
Este viernes se desarrolló la segunda audiencia del debate, que tiene jurado popular y es presidida por el juez René Gandarillas. A puerta cerrada por contemplar un hecho de instancia privada, 8 testigos desfilaron por la sala.
La primera en abrir la rueda de testigos fue la mamá de Brenda, que rompió en llanto cuando recordó a su hija. No estaba contemplada en la lista de testimonios, pero sus palabras expusieron al jurado el dolor que genera la pérdida de una hija de una manera tan aberrante.
Testimonios coincidentes
En la jornada inicial, el imputado declaró que al momento de la muerte de Brenda, él se encontraba en un camión camino a Trincheras. Sus palabras tenían como objetivo ratificar que efectivamente estuvo en Pozo del Molle (hay 12 kilómetros de distancia entre ambas poblaciones) aquella trágica noche, pero que en ningún momento tomó contacto con la víctima.
Ayer, sus dichos se fueron desmoronando con la palabra de vecinas de la población, que lo vieron la noche previa al hallazgo del cuerpo en proximidades de la estación de ferrocarril.
Las mujeres fueron coincidentes de que era Retamar el que con una mirada intimidante las observaba mientras caminaban en la amplia vereda que rodea al predio, conocido como el “chanchódromo”.
Es más, coincidieron en que estaba en una mesa del bar de Reynoso tomando una cerveza, y que incluso se acercó al lugar y caminó por el sector. La mirada fue determinante para ellas a los fines de no olvidar su rostro.
Y la importancia de ello radica en que al encontrarse el cuerpo de Brenda a la jornada siguiente, las mujeres comprobaron que se trataba de la joven que habían cruzado en la estación ferroviaria, y relacionaron su crimen con la presencia intimidante de Retamar.
Una de las testigos admitió que era el imputado quien llegó “exaltado” a la parada del colectivo consultando si había pasado el coche que lo trasladaría a Trincheras, a lo que la mujer le indicó que aún no había arribado. Igualmente, Retamar optó hacer el trayecto junto a un camionero, que había cargado combustible en la estación de servicios ubicada frente a la parada de colectivo.
Miguel Gómez es el transportista, oriundo de Canals, que trasladó al acusado desde Pozo del Molle a Trincheras. También prestó testimonio y admitió que era el imputado la persona que llevó hasta el paraje. En sus palabras manifestó que Rematar tenía “apuro” por llegar al campo ya que tenía que hacer el tambo.
Por la tarde, tres policías
La recepción de testimonios a las mujeres y el camionero se llevó a cabo por la mañana, mientras que la audiencia ingresó en un cuarto intermedio hasta la tarde, ocasión en la que testimoniaron tres policías que llevaron a cabo la investigación, que derivó en la detención de Retamar.
Las declaraciones fueron en coincidencia con las actuaciones labradas que rezan en el expediente, por lo que la actividad en horario vespertino se extendió durante poco más de una hora y luego se dispuso un nuevo cuarto intermedio.
Previo a ello, todas las pruebas fueron incorporadas al debate, siendo la más determinante la de ADN. Las pericias genéticas realizadas sobre los restos de semen hallados en el cuerpo de Brenda coinciden plenamente con el ADN de Retamar.
Ahora el juicio tendrá continuidad el venidero miércoles, cuando las partes aleguen (la familia no se presentó como querellante). La acusación será sostenida por el fiscal de Cámara, Francisco Márquez; mientras que la defensa del imputado es ejercida por los asesores letrados Silvina Muñoz y Francisco Argañaraz. Al tribunal técnico lo preside René Gandarillas, secundado por los vocales Felix Martínez y Eve Flores.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María
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Este viernes se desarrolló la segunda audiencia del debate, que tiene jurado popular y es presidida por el juez René Gandarillas. A puerta cerrada por contemplar un hecho de instancia privada, 8 testigos desfilaron por la sala.
La primera en abrir la rueda de testigos fue la mamá de Brenda, que rompió en llanto cuando recordó a su hija. No estaba contemplada en la lista de testimonios, pero sus palabras expusieron al jurado el dolor que genera la pérdida de una hija de una manera tan aberrante.
Testimonios coincidentes
En la jornada inicial, el imputado declaró que al momento de la muerte de Brenda, él se encontraba en un camión camino a Trincheras. Sus palabras tenían como objetivo ratificar que efectivamente estuvo en Pozo del Molle (hay 12 kilómetros de distancia entre ambas poblaciones) aquella trágica noche, pero que en ningún momento tomó contacto con la víctima.
Ayer, sus dichos se fueron desmoronando con la palabra de vecinas de la población, que lo vieron la noche previa al hallazgo del cuerpo en proximidades de la estación de ferrocarril.
Las mujeres fueron coincidentes de que era Retamar el que con una mirada intimidante las observaba mientras caminaban en la amplia vereda que rodea al predio, conocido como el “chanchódromo”.
Es más, coincidieron en que estaba en una mesa del bar de Reynoso tomando una cerveza, y que incluso se acercó al lugar y caminó por el sector. La mirada fue determinante para ellas a los fines de no olvidar su rostro.
Y la importancia de ello radica en que al encontrarse el cuerpo de Brenda a la jornada siguiente, las mujeres comprobaron que se trataba de la joven que habían cruzado en la estación ferroviaria, y relacionaron su crimen con la presencia intimidante de Retamar.
Una de las testigos admitió que era el imputado quien llegó “exaltado” a la parada del colectivo consultando si había pasado el coche que lo trasladaría a Trincheras, a lo que la mujer le indicó que aún no había arribado. Igualmente, Retamar optó hacer el trayecto junto a un camionero, que había cargado combustible en la estación de servicios ubicada frente a la parada de colectivo.
Miguel Gómez es el transportista, oriundo de Canals, que trasladó al acusado desde Pozo del Molle a Trincheras. También prestó testimonio y admitió que era el imputado la persona que llevó hasta el paraje. En sus palabras manifestó que Rematar tenía “apuro” por llegar al campo ya que tenía que hacer el tambo.
Por la tarde, tres policías
La recepción de testimonios a las mujeres y el camionero se llevó a cabo por la mañana, mientras que la audiencia ingresó en un cuarto intermedio hasta la tarde, ocasión en la que testimoniaron tres policías que llevaron a cabo la investigación, que derivó en la detención de Retamar.
Las declaraciones fueron en coincidencia con las actuaciones labradas que rezan en el expediente, por lo que la actividad en horario vespertino se extendió durante poco más de una hora y luego se dispuso un nuevo cuarto intermedio.
Previo a ello, todas las pruebas fueron incorporadas al debate, siendo la más determinante la de ADN. Las pericias genéticas realizadas sobre los restos de semen hallados en el cuerpo de Brenda coinciden plenamente con el ADN de Retamar.
Ahora el juicio tendrá continuidad el venidero miércoles, cuando las partes aleguen (la familia no se presentó como querellante). La acusación será sostenida por el fiscal de Cámara, Francisco Márquez; mientras que la defensa del imputado es ejercida por los asesores letrados Silvina Muñoz y Francisco Argañaraz. Al tribunal técnico lo preside René Gandarillas, secundado por los vocales Felix Martínez y Eve Flores.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María

