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Bolivia intervino el organismo que controla los combustibles para frenar desvíos

La medida alcanza a la Agencia Nacional de Hidrocarburos y se suma a la intervención de YPFB. El Gobierno busca recuperar el control sobre el recorrido del diésel y la gasolina ante la falta de abastecimiento

El Gobierno de Bolivia intervino la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) con el objetivo de reforzar el control sobre toda la cadena logística de los combustibles y enfrentar la escasez de diésel, que provocó largas filas de camiones en estaciones de servicio de distintas regiones del país.

La medida fue encabezada por los ministros de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, y de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, junto con el viceministro de Transparencia, Yamil García. La intervención contempla una revisión de la estructura y del personal del organismo.

Tenemos como objetivo principal que el abastecimiento a la población se dé, y se tiene que dar”, afirmó Blanco durante una conferencia de prensa.

Una medida extraordinaria

La intervención se concretó en las oficinas centrales de la ANH en La Paz y está respaldada por el Decreto Supremo 5699, que establece una medida extraordinaria y temporal de hasta 180 días.

Durante ese período se podrán revisar los mecanismos de regulación, supervisión, control y fiscalización del sector hidrocarburífero. La normativa también habilita la realización de auditorías, la adopción de medidas correctivas y la identificación de eventuales responsabilidades administrativas, técnicas y operativas.

La decisión se produjo un día después de que el Gobierno interviniera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con lo que busca establecer un control más amplio sobre el recorrido de los combustibles desde su ingreso al país hasta su llegada a los consumidores.

Las irregularidades bajo investigación

YPFB tiene a su cargo la importación, almacenamiento y despacho de gasolina y diésel hasta las estaciones de servicio, mientras que la ANH debe fiscalizar el traslado de las cisternas desde las plantas hasta su comercialización final.

Según las autoridades, en ese trayecto se encuentran algunas de las principales vulnerabilidades del sistema.

Entre las irregularidades señaladas aparece la ruptura de los mecanismos de información entre los despachos de YPFB y los surtidores, una situación que dificultaba determinar cuánto combustible salía de las plantas y qué cantidad llegaba efectivamente a los consumidores.

También fueron denunciadas cargas de combustible en cisternas cuya capacidad era inferior a los volúmenes registrados, además de posibles alteraciones en los sistemas de geolocalización para modificar los recorridos de los vehículos.

El desafío por el abastecimiento

Bolivia atraviesa dificultades para normalizar el suministro de combustibles, particularmente de diésel, situación que derivó en extensas filas de vehículos pesados y otros usuarios en las estaciones de servicio.

Con las intervenciones de YPFB y la ANH, la administración de Rodrigo Paz Pereira busca reconstruir el sistema de fiscalización y seguimiento del combustible, desde su ingreso al territorio boliviano hasta el tanque del consumidor.