El Municipio anunció que está trabajando en un proyecto para endurecer las sanciones contra los dueños de terrenos baldíos que no cumplan con el debido mantenimiento.
Según se indicó, la propuesta, que ya está en elaboración, elevaría las multas y hasta contemplaría posibles expropiaciones.
Al respecto, se indicó que durante todo agosto, se detectaron en Villa María decenas de inmuebles con malezas, yuyos altos y falta de mantenimiento general.
Además, se precisó que la mayoría de las infracciones corresponde a terrenos de hasta 400 metros cuadrados, ubicados en sectores con alta densidad poblacional.
Ante esta situación, el Departamento Ejecutivo Municipal decidió enviar al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza que propone triplicar las sanciones: pasar de 1 a 3 Unidades de multa por metro cuadrado para los inmuebles en infracción.
Quieren triplicar las multas
Según datos aportados por el Tribunal de Faltas, los terrenos de hasta 400 metros cuadrados concentran proporcionalmente la mayor cantidad de infracciones detectadas en la ciudad.
El dato no es menor. Se trata, en muchos casos, de inmuebles ubicados cerca de viviendas y en zonas urbanizadas, por lo que su falta de mantenimiento termina teniendo un impacto directo sobre quienes viven en los alrededores.
Desde el Ejecutivo remarcaron que mantener un terreno limpio, desmalezado y libre de residuos es responsabilidad de su propietario. La intención es reforzar esa obligación mediante sanciones que resulten más efectivas.
El secretario de Servicios Urbanos, Ángel Quaglia, sostuvo que la prioridad es cuidar la seguridad, la salud y la calidad de vida de los vecinos, y pidió que los propietarios asuman el mantenimiento de sus inmuebles.
También señaló que existen terrenos cuyos dueños viven en otras provincias y que permanecen abandonados o deteriorados durante años.
Frente a esas situaciones, el Municipio pretende profundizar los controles y avanzar con las herramientas disponibles.
Van a reforzar los controles
A partir de ahora, el Municipio profundizará los relevamientos sobre terrenos baldíos, construcciones abandonadas y edificaciones que presenten distintos niveles de deterioro.
La tarea se realiza mediante un trabajo conjunto entre la Secretaría de Servicios Urbanos, la Subsecretaría de Gestión Ambiental, Asistencia Ciudadana 147, el Centro Municipal de Monitoreo y la Guardia Local.
El objetivo -según se dijo- apunta a constatar las situaciones denunciadas, identificar a los responsables y labrar las actas de infracción correspondientes. De esta manera, se busca evitar que los espacios abandonados terminen generando problemas sanitarios o ambientales.
La Subsecretaría de Gestión Ambiental también puso el foco en una situación que complica el mantenimiento de algunos terrenos: vecinos que arrojan basura o restos de poda en espacios que habían sido recientemente limpiados.
Sobre ese punto, la subsecretaria de Gestión Ambiental, Leticia Martí, puso especial énfasis en que los propietarios deben mantener sus terrenos en condiciones adecuadas, sin malezas, yuyos altos ni residuos que puedan afectar a quienes viven en las inmediaciones.
Pero la funcionaria también apuntó a la responsabilidad de los vecinos. Según explicó, en algunos casos los propietarios realizan la limpieza y poco después aparecen nuevamente residuos, restos de poda o distintos materiales arrojados de manera irregular.
Analizan expropiar terrenos
Además del aumento de las multas, la normativa en la que trabajan contempla medidas más severas para determinadas situaciones. Entre ellas aparece la posibilidad de expropiar inmuebles cuando se configuren los supuestos previstos.
Sobre eso, se explicó que una herramienta así no hace otra cosa que reivindicar la función social de la propiedad e ir contra los terrenos que generen un impacto negativo a su alrededor.
Cabe señalar que, en paralelo al control de terrenos baldíos, el Ejecutivo trabaja también en un incremento de las penalizaciones para quienes arrojen residuos en calles, veredas, espacios verdes y otros sectores de la vía pública.
La medida apunta, en rigor, a desalentar la formación de microbasurales.

