La terminal aérea fue bloqueada con piedras, ramas y distintos elementos por organizaciones cercanas a Morales, en una medida que definieron como una defensa de su figura política.
La toma del aeropuerto se produjo en un contexto de creciente conflictividad social, marcado por protestas, cortes y enfrentamientos entre sectores afines al exmandatario y las fuerzas de seguridad bolivianas.
Dirigentes cercanos a Morales advirtieron que están dispuestos a defenderlo “aunque cueste vidas”, en medio de un escenario de fuerte polarización política y tensión institucional en el país.
En paralelo, el exjefe de Estado volvió a generar polémica internacional tras cuestionar a Israel por opinar sobre la situación política boliviana. Morales rechazó la intervención del Estado israelí en asuntos internos de Bolivia y reforzó su postura crítica hacia ese país.
Con causas judiciales abiertas, presión callejera y declaraciones de alto impacto político, Evo Morales continúa en el centro de la crisis que atraviesa Bolivia, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro institucional del país.
FUENTE: Agencia Noticias Argentinas