La tensión siguió escalando ayer, hora a hora, en Bolivia, con La Paz cada vez más militarizada alrededor de la sede del Gobierno y el Parlamento y constantes protestas masivas que bajan desde El Alto para pedir la renuncia de la presidenta interina autoproclamada, Jeanine Áñez.
Mientras el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), concentró todos sus esfuerzos en poner en marcha nuevamente la Asamblea Legislativa (Parlamento) a partir de la mayoría que posee en ambas cámaras, el gobierno de Áñez avanzó en una estrategia mixta.
Por un lado, rivalizó con el presidente derrocado, mientras que, por otro, buscó tender puentes con el MAS.
En paralelo, Roxana Lizárraga, la ministra de Comunicación designada por Áñez y la misma que ayer amenazó a periodistas internacionales con detenerlos por sedición mientras equipos argentinos denunciaban ataques en la calle, acusó a Morales de vivir una "vida de lujo" y "derrochar" el dinero público.
"Parece una habitación de un jeque árabe, el derroche de dinero que se ha hecho para la construcción de este palacio realmente es un insulto para todos los bolivianos", aseguró Lizárraga a la prensa tras abrir las puertas de la Casa Grande del Pueblo, la sede de gobierno inaugurada por el presidente derrocado que ahora no está siendo utilizada.
Por su parte, el principal candidato de la oposición en las elecciones del mes pasado, el exmandatario Carlos Mesa, ratificó que volverá a disputar la Presidencia y apuntó contra su rival.
"¿Cómo es posible que México, un país que tiene una tradición histórica de asilo y que le ha dado asilo y hasta ahí no hay nada que decir, le permita a Morales declarar políticamente, hacer acusaciones, participar en la política boliviana, promover la violencia y la división?", cuestionó.
En tanto, la presidenta Áñez ya fue reconocida por los gobiernos de Brasil, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Colombia y Guatemala; sin embargo, estos apoyos siguen siendo minoritarios. Por eso, ayer comenzó a tender puentes con el MAS, el partido que sólo controla la mayoría de la Asamblea Legislativa.
Además de garantizar que el partido de Morales podrá participar de las elecciones que prometió convocar "lo antes posible", su ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, informó que empezó los primeros acercamientos con legisladores de esa fuerza política para "lograr pacificar el país".
"Les hemos dicho que, como gobierno, no tenemos ningún problema, que nuestro máximo interés en este momento es generar paz", puntualizó ante la prensa frente al Palacio Legislativo en La Paz.
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Por un lado, rivalizó con el presidente derrocado, mientras que, por otro, buscó tender puentes con el MAS.
En paralelo, Roxana Lizárraga, la ministra de Comunicación designada por Áñez y la misma que ayer amenazó a periodistas internacionales con detenerlos por sedición mientras equipos argentinos denunciaban ataques en la calle, acusó a Morales de vivir una "vida de lujo" y "derrochar" el dinero público.
"Parece una habitación de un jeque árabe, el derroche de dinero que se ha hecho para la construcción de este palacio realmente es un insulto para todos los bolivianos", aseguró Lizárraga a la prensa tras abrir las puertas de la Casa Grande del Pueblo, la sede de gobierno inaugurada por el presidente derrocado que ahora no está siendo utilizada.
Por su parte, el principal candidato de la oposición en las elecciones del mes pasado, el exmandatario Carlos Mesa, ratificó que volverá a disputar la Presidencia y apuntó contra su rival.
"¿Cómo es posible que México, un país que tiene una tradición histórica de asilo y que le ha dado asilo y hasta ahí no hay nada que decir, le permita a Morales declarar políticamente, hacer acusaciones, participar en la política boliviana, promover la violencia y la división?", cuestionó.
En tanto, la presidenta Áñez ya fue reconocida por los gobiernos de Brasil, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Colombia y Guatemala; sin embargo, estos apoyos siguen siendo minoritarios. Por eso, ayer comenzó a tender puentes con el MAS, el partido que sólo controla la mayoría de la Asamblea Legislativa.
Además de garantizar que el partido de Morales podrá participar de las elecciones que prometió convocar "lo antes posible", su ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, informó que empezó los primeros acercamientos con legisladores de esa fuerza política para "lograr pacificar el país".
"Les hemos dicho que, como gobierno, no tenemos ningún problema, que nuestro máximo interés en este momento es generar paz", puntualizó ante la prensa frente al Palacio Legislativo en La Paz.
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