El juez federal Claudio Bonadio dispuso ayer la realización de decenas de procedimientos en busca de información administrativa de más de 70 empresas mencionadas en la causa de los cuadernos de las coimas, informaron fuentes judiciales.
Los procedimientos ordenados por Bonadio fueron "órdenes de presentación", mediante las cuales efectivos de fuerzas federales de seguridad se apersonaron en las empresas investigadas para solicitar la información requerida por el juzgado.
El objetivo de los procedimientos fue acceder a información vinculada, por ejemplo, con la composición societaria de las empresas señaladas en el tramo de la causa de los cuadernos vinculado con las concesiones de obra pública.
Por otra parte, Bonadio rechazó excarcelar al último arrepentido de la causa, el exsecretario de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, mientras en una indagatoria el exsecretario privado de Cristina Fernández, Isidro Bounine, rechazó las acusaciones en su contra.
Así lo informaron fuentes judiciales al precisar que, en el caso de Campillo, es el primer acusado que no logra ser excarcelado por el juez de la causa de los cuadernos inmediatamente después de acogerse al régimen de testigos e imputados colaboradores.
El exfuncionario kirchnerista fue aceptado el miércoles como “arrepentido” en la causa cuando el juez Bonadio homologó el acuerdo que había alcanzado hacía tres semanas con los fiscales del caso, Carlos Rívolo y Carlos Stornelli.
Bonadio rechazó excarcelar a Campillo porque cree que su libertad puede “entorpecer la investigación”, informaron fuentes judiciales, que remarcaron que los fiscales se habían pronunciado a favor de la liberación del acusado que permanecerá –por ahora- en el penal de Ezeiza.
La decisión de Bonadio será apelada ante la Cámara Federal porteña por el abogado de Campillo, el defensor oficial Gustavo Kollmann, que encabeza también las defensas del exsecretario de Obras Públicas, José López, y del chofer del exfuncionario Roberto Baratta, Oscar Centeno, ambos arrepentidos en el expediente.
Campillo fue señalado en la causa por la también arrepentida Elizabeth Ortiz Municoy, vinculada a la venta de inmuebles en Estados Unidos del fallecido secretario privado del expresidente Néstor Kirchner, Daniel Muñoz.
Muñoz fue mencionado en la causa por supuestas coimas que se inició a partir del relato escrito del exchofer del Ministerio de Planificación Federal Oscar Centeno.
Allí cuenta que Muñoz transportaba bolsos con dinero al edificio ubicado en Juncal y Uruguay, de la Capital Federal, donde suele alojarse la expresidenta.
Los investigadores sospechan que Muñoz lavó además unos 70 millones de dólares a través de la compra de propiedades en Estados Unidos mediante testaferros, entre los que se encuentra su viuda Carolina Pochetti.
En su declaración como arrepentido Campillo sostuvo que él fue llamado a opinar sobre los manejos del dinero de Muñoz en el exterior, convocado por Isidro Bounine, quien se desempeñaba como secretario de la senadora Cristina Fernández, desde muchos años antes de que la esposa de Néstor Kirchner llegara a la presidencia.
Las fuentes detallaron que Bounine, quien fue detenido anteayer en el marco de esta investigación, negó ayer al ser indagado por Bonadio haber participado de las supuestas maniobras de lavado de dinero investigadas en la causa de los cuadernos de las coimas y anticiparon que seguirá bajo arresto.
Bounine estuvo más de 4 horas en el juzgado federal de Bonadio, quien anteayer ordenó su detención luego de que Campillo revelara que lo contactó para que asesorara a Muñoz con operaciones inmobiliarias en Estados Unidos y empresas offshore, explicaron las fuentes judiciales.
Ante el juez Bonadio, Bounine negó ayer haber contactado a Campillo y dijo que si alguna vez se comunicaron fue porque el exfuncionario de Santa Cruz lo llamó pero para hablar de "otros temas".
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El objetivo de los procedimientos fue acceder a información vinculada, por ejemplo, con la composición societaria de las empresas señaladas en el tramo de la causa de los cuadernos vinculado con las concesiones de obra pública.
Por otra parte, Bonadio rechazó excarcelar al último arrepentido de la causa, el exsecretario de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, mientras en una indagatoria el exsecretario privado de Cristina Fernández, Isidro Bounine, rechazó las acusaciones en su contra.
Así lo informaron fuentes judiciales al precisar que, en el caso de Campillo, es el primer acusado que no logra ser excarcelado por el juez de la causa de los cuadernos inmediatamente después de acogerse al régimen de testigos e imputados colaboradores.
El exfuncionario kirchnerista fue aceptado el miércoles como “arrepentido” en la causa cuando el juez Bonadio homologó el acuerdo que había alcanzado hacía tres semanas con los fiscales del caso, Carlos Rívolo y Carlos Stornelli.
Bonadio rechazó excarcelar a Campillo porque cree que su libertad puede “entorpecer la investigación”, informaron fuentes judiciales, que remarcaron que los fiscales se habían pronunciado a favor de la liberación del acusado que permanecerá –por ahora- en el penal de Ezeiza.
La decisión de Bonadio será apelada ante la Cámara Federal porteña por el abogado de Campillo, el defensor oficial Gustavo Kollmann, que encabeza también las defensas del exsecretario de Obras Públicas, José López, y del chofer del exfuncionario Roberto Baratta, Oscar Centeno, ambos arrepentidos en el expediente.
Campillo fue señalado en la causa por la también arrepentida Elizabeth Ortiz Municoy, vinculada a la venta de inmuebles en Estados Unidos del fallecido secretario privado del expresidente Néstor Kirchner, Daniel Muñoz.
Muñoz fue mencionado en la causa por supuestas coimas que se inició a partir del relato escrito del exchofer del Ministerio de Planificación Federal Oscar Centeno.
Allí cuenta que Muñoz transportaba bolsos con dinero al edificio ubicado en Juncal y Uruguay, de la Capital Federal, donde suele alojarse la expresidenta.
Los investigadores sospechan que Muñoz lavó además unos 70 millones de dólares a través de la compra de propiedades en Estados Unidos mediante testaferros, entre los que se encuentra su viuda Carolina Pochetti.
En su declaración como arrepentido Campillo sostuvo que él fue llamado a opinar sobre los manejos del dinero de Muñoz en el exterior, convocado por Isidro Bounine, quien se desempeñaba como secretario de la senadora Cristina Fernández, desde muchos años antes de que la esposa de Néstor Kirchner llegara a la presidencia.
Las fuentes detallaron que Bounine, quien fue detenido anteayer en el marco de esta investigación, negó ayer al ser indagado por Bonadio haber participado de las supuestas maniobras de lavado de dinero investigadas en la causa de los cuadernos de las coimas y anticiparon que seguirá bajo arresto.
Bounine estuvo más de 4 horas en el juzgado federal de Bonadio, quien anteayer ordenó su detención luego de que Campillo revelara que lo contactó para que asesorara a Muñoz con operaciones inmobiliarias en Estados Unidos y empresas offshore, explicaron las fuentes judiciales.
Ante el juez Bonadio, Bounine negó ayer haber contactado a Campillo y dijo que si alguna vez se comunicaron fue porque el exfuncionario de Santa Cruz lo llamó pero para hablar de "otros temas".

