El deporte, de luto: falleció Antonio Farías, un maestro del boxeo
Se fue el maestro. El de las enseñanzas en el cuadrilátero y en la vida. El hombre que pregonaba entre sus pupilos alejarlos de “malos pasos”, sobre todo, de las adicciones, impulsándolos a que vayan por un mejor camino.
Antonio Farías falleció a los 83 años en la madrugada de ayer. La noticia causó dolor en el mundo deportivo local, regional y nacional.
Había nacido en Santiago del Estero el 14 de agosto de 1937 y, desde muy chico, se involucró con el boxeo. Viajó por todo el país como púgil y entrenador, profesión que desarrolló por más de 45 años.
Los comienzos en Villa María fueron debajo de una planta, con un sol de noche y en la ruta pesada. Por sus manos pasaron “Cacho Ceballos”, que fue su primer pupilo; Sergio Merani; Daniel Bracamonte; Emilio Córdoba, de la capital provincial; Cañete, de Bell Ville; José Villarreal, y José Calderón, a quien le enseñó en el Club Huracán de Las Varillas.
El mundo del boxeo local despide a su gran maestro. Con dolor, con tristeza y, sobre todo, con mucha emoción. Así lo recordaron quienes compartieron diferentes momentos con don Antonio.
Lucas Báez, uno de sus púgiles locales, que hoy triunfa en el campo rentado y reside en la provincia de Catamarca, comentó: “Luego de volver de correr, me enteré de la triste noticia, del fallecimiento de don Antonio. Fue un golpe muy duro para mí, una persona muy querida, fue como un padre. Estuve 4 años con Farías, hice 30 peleas, perdí sólo dos de ellas. Como entrenador fue muy bueno, tenía una gran tranquilidad en el rincón, te transmitía para que vos pudieras boxear, no que te golpearan”.
Báez, quien era considerado muy aplicado por Farías, agregó: “Cada vez que hacía guantes en el gimnasio, él siempre era muy atento, quería que uno saliera del ring sin ser lastimado, estaba siempre pendiente de mis triunfos y derrotas. Cada pelea que realice, de ahora en más, se la voy a dedicar a él”.
Para finalizar, Báez -cargado de emoción- dijo: “Recuerdo que al llegar al gimnasio me esperaba con una sonrisa y siempre alegre, transmitía una energía muy positiva. Mi pésame y afectuoso saludo a su familia”.
Pablo Sarmiento, ex púgil y ex entrenador de Sergio “Maravilla” Martinez, comentó: “Antonio me enseñó todo en el boxeo y lo que soy se lo debo a él. Tan sólo decirle gracias por enseñarme a andar por la vida con buenos valores, siempre lo recordaré”.
Otro de los referentes locales, Ariel Alassia, ex boxeador, sostuvo: “Con el fallecimiento de Don Antonio, se va una parte muy hermosa del boxeo villamariense. Era un gran maestro; su humildad, calidez y respeto hacían que todos los que pertenecíamos a otros gimnasios lo admiráramos. Recuerdo mucho verlo llegar a los pesajes con una sencillez y, siempre pero siempre, con una sonrisa”.
Con notable emoción, Allasia agregó: “Se refería a mi papá como “Loco”, mi viejo lo amaba y viceversa. Seguramente, ya estaránjunto cona Alcides, comandando algún gimnasio”.
Sergio Merani, entrenador y ex boxeador de Don Farías, expresó: “Me duele un montón la pérdida de Antonio, ya que significó mucho en mi carrera, debido a que cuando yo había decidido dejar de boxear, teniendo tan sólo cuatro peleas en Tío Pujio, él cayó al campo a buscarme para que siguiera y no dejara, me dijo que tenía condiciones, eso me entusiasmó y me hizo volver al gimnasio. Luego vine a Villa María, entrené un año con él, hice una pelea y, por ciertas circunstancias, después me fui con Alcides Rivera”.
“Es una gran pérdida para el boxeo, lo vamos a extrañar al viejito Farías, (así le decíamos cariñosamente), si no hubiera sido por él, no sé si hubiese seguido boxeando”, agregó.
Oscar Albornoz, coordinador del gimnasio El Campeón, comentó: “El boxeo de Villa María y alrededores está de luto, fue una barbaridad de persona y ha sido uno de los primeros técnicos en la ciudad. Un amigo, buena persona, llevaba dos chicos a nuestro gimnasio para guantear y, últimamente, llegaba con bastón, me duele mucho su muerte, Dios lo tenga en la gloria y descanse en paz”.
Ricardo Rivera, promotor de boxeo: “Tuve la oportunidad de conocerlo hace varios años, se fue uno de los últimos maestros que tenía el boxeo. Por suerte, pude hacerle la despedida el año pasado en el Club Rivadavia, por lo que le mando un abrazo enorme a su hijo en especial, que siempre estuvo a su lado, como a toda su familia”.
“Nos dejó un hombre que trabajó seriamente y le dio mucho valor a los pibes y al boxeo amateur, siempre estuvo al lado de los chicos”, comentó.
Juan Taborda, boxeador: “Don Farías fue un gran técnico y excelente persona, recuerdo charlas en el gimnasio con él, entrenamientos, guanteos con sus pupilos, un tipo que sabía, es una pérdida enorme”.
Se fue el maestro, dejó su huella indeleble y, sobre todo, un legado para las nuevas generaciones.